
| 01.02.2012 - 17:52 h. | ![]() |
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Ezequiel P. Pernica | NOSTRESPORT.COM
Aquella noche dos glorias del fútbol holandés se saludaban, por un lado Frank Rijkaard, entrenador del FC Barcelona y por el otro lado Ronald Koeman, técnico del Valencia CF. Habían igualado a uno en el Camp Nou con goles de Xavi Hernández y David Villa, hoy en el club catalán. Messi estaba dejando de ser un chaval y comenzaba a convertirse en una mega estrella del fútbol mundial. Todavía estaban Mata, Villa, Baraja y Morientes entre otros.
Aquella noche en Camp de Mestalla se volvían a ver las caras el Barça y el Valencia. La gente que presenció aquella noche presentía que sucedería algo histórico pues aquel equipo, antes de consagrarse fue, criticado por la afición y la prensa especializada. Los que asistieron fueron testigos de un partido digno de guión cinematográfico con mucho suspenso.
Baraja abría la cuenta para los locales en un partido donde se anticipaba que los locales se reguardarían tratando de mantener el cero en su propia portería pero finalmente se vio un equipo ambicioso que fue a por la victoria desde el primer minuto de la mano de un Joaquín y un David Silva en un gran nivel. Antes del descanso Juan Mata hizo delirar a la afición blanquinegra marcando el 2-0.
Pero todavía no estaba todo dicho, Valencia había enamorado a sus detractores y convencido hasta los más reacios de la platea del Mestalla pero no había que olvidar quien estaba de otro lado. El poderoso Barcelona no se retiraría de la capital del Túria sin luchar hasta el final. Rijkaard movió un poco el banco y puso su confianza en Tierry Henry. El francés no lo decepcionó, descontó el marcador en el minuto 72 y puso un poco de suspenso y esperanza para el cuadro blaugrana. Aunque un minuto después Mata anotó su segundo gol en su cuenta personal para llevar alivio al equipo local. Diez minutos antes del final, Samuel Eto´o volvió a descontar y a llevar nerviosismo. La ovación volvió a convertirse en murmullo al ver a un Barça que no se resignaba y luchaba a través del joven Bojan, de gran partido, pero el marcador no se movió más y Valencia accedió a la final de la Copa de Rey.
El equipo de Ronald Koeman, que había convertido críticas en elogios, días después llegaría al Vicente Calderón y se consagraría campeón de la competición versión 2007/08 ganándole al Getafe por 3 a 1. Esa sería su séptima Copa de Su Majestad de su historia y el último título adquirido por el cuadro blanquinegro. La historia indica que Mestalla siempre ha sido un escollo para el Barcelona. La afición valencianista y los de Unai Emery, esperan que la tendencia siga así y que se repita la historia de aquella noche de hace cuatro años.
(Foto: Dennis Doyle)