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Europa | Jueves, 28 Abril 2016 00:00

El 'Submarino' logra el triunfo sobre la hora (1-0)

Tras un partido dificultoso desde el comienzo, el Villarreal ha logrado imponerse por la mínima con un gol de Adrián sobre la hora con una gran jugada articulada entre Bruno y Suárez. 

 Un “Yellow Submarine” con 20.000 bufandas al viento hermanó a las dos aficiones antes de la batalla. Fue uno de los momentos más escalofriantes que jamás se han vivido en El Madrigal, poco dado a la épica en su historia. Había cierta sensación de que era el día en el que todo cambiaría y, tras un largo duelo, lo fue. Pero habría que esperar a la última jugada. Anfield decidirá.

Es muy complicado que una semifinal europea defraude. Rojos y amarillos dejaron claro desde el primer minuto que su lucha sobre el césped sería digna de grabación. La grandeza del fútbol permitió, una vez más, que un histórico saltase a El Madrigal en una noche grande. Pero al Villarreal le dio igual quién estaba enfrente y salió con una apuesta clara por llevar la iniciativa del partido.

El prometedor comienzo del submarino, veloz y fresco, provocó que los de Klopp tuvieran que achicar aguas de buena mañana, casi sin darse cuenta de la tormenta. Por fortuna para ellos, pasó rápido. Todos los hombres locales se demostraron perfectos en sus funciones… Excepto el que lo acostumbra a dirigir todo. El Villarreal acusó los inusuales fallos de Bruno y el Liverpool aprovechó esa pequeña debilidad para, poco a poco, ganar el centro del campo.

Allen, que había tenido la primera gran ocasión del encuentro en el minuto cinco al llegar a un centro desde segunda línea, y Lucas faenaron en el centro del campo para repartir y, de repente, quien tenía el agua por los tobillos era el equipo groguet. A partir de ahí, los de Klopp, sabedores de su potencial, bombardearon desde fuera del área en busca de un error de Asenjo, titular por sorpresa. Tampoco llegó aquello mientras los minutos pasaban.

En el capítulo de ocasiones amarillas, que las hubo, Soldado probó suerte con un disparo cruzado y después con un chut con efecto desde la frontal. Ambas se marcharon a centímetros de la madera. Tomás Pina, héroe en Nápoles, estuvo a punto de volver a aparecer. Una doble oportunidad suya hizo que Mignolet se esforzase. Al descanso, dominaba un cero a cero tenso y disputado. De esos que no aburre ver aunque los goles falten.

Un cabezazo al poste de Bailly estremeció el inicio de la segunda mitad y Firmino le copió, aunque con la diestra, en la portería de Asenjo. Pero estos acercamientos fueron espejismo en un oasis de respeto mútuo, posiciones inamovibles y fallos. Y ahí, en ese aspecto, continuaba varado el Brujo de Artana. Negado, viviendo una pesadilla el día menos indicado.

El final se acercaba y, entre los 22 protagonistas, sobrevolaba la sensación de que se firmaba el empate. Pero claro, es sabida la locura que se produce durante los últimos diez minutos de todo partido de fútbol que llega igualado a ese punto. Mucho más si lo que está en juego es una final europea. Es el momento de arriesgar, el instante que puede cambiar destinos si se afronta de la manera adecuada. El Villarreal de Marcelino decidió dar ese gran paso adelante.

El Madrigal, demasiado silencioso tras el emotivo momento inicial, resurgió para empujar a los suyos. Bakambu dio el aviso con un disparo ajustado en el que todos cantaron gol, pero Mignolet tenía mucho que decir y desvió a córner. En la contra, todo se alocó y el Liverpool también pudo ganar con un disparo de Alberto Moreno, que se plantó solo en portería contraria pero la mandó a las nubes. Ahí ya, de manera definitiva, se confirmó que lo más justo era que aquello acabase en tablas. El uso del codigo para Luckia en esta eliminatoria habrá sido acertado, sin duda.

El descuento. Bruno Soriano. Si había una jugada para redimir un partido en el que has estado en la lona, desorientado, era esa. El capitán amarillo cogió un balón muerto en el círculo central y lo convirtió en oro para Denis Suárez, que encaró el área. La defensa red yacía rota y superada y Suárez metió el pase de la muerte ideal para el héroe más inesperado. Adrián López, que había salido al campo unos minutos antes en sustitución de Soldado, justificó su temporada con el gol que da ventaja al Villarreal en la semifinal. Simplemente, la empujó. Pero fue un empujón hacia Basilea. El sueño está más cerca.

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