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Fútbol | Jueves, 27 Marzo 2008 13:03

Villa tumba al campeón del mundo (1-0)

Un zurdazo del valencianista Villa a los 78 minutos dio el triunfo a España sobre Italia

David Villa se ha erigido protagonista en el amistoso de España ante Italia después de marcar un golazo de volea por toda la escuadra ante Buffon en el minuto 78. El ‘Guaje’, junto a Marchena, Silva y Albiol, que salió al césped del Martínez Valero en el 17 sustituyendo a Puyol, ha sido fundamental en la victoria de la ‘Roja’ ante la campeona del último Mundial. Los jugadores del Villarreal, Capdevila y Senna, que salieron desde el inicio, también fueron decisivos.

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Redaccion | Nostresport.com

Hasta entonces, el partido había sido de tú a tú: Buffon anuló dos ocasiones de Torres y Cesc y Casillas y el larguero, dos de Camoranesi.

Estábamos en lo que era el último cuarto de un encuentro muy equilibrado en todos los aspectos cuando el partido se rompió en el marcador. El fútbol, siempre imprevisible, había proporcionado durante los 78 minutos disputados hasta entonces, lo que se esperaba, más o menos, del choque entre España, la mejor selección de 2007 y con un triunfo sobre Francia, subcampeón del mundo, en 2008 e Italia, ganador de la corona en el Mundial de Alemania.

Pero en el minuto 78 se produjo uno de esos hechos que se dan tan frecuentemente. La defensa italiana, que apenas había sufrido media docena de acosos serios, se abrió y un balón que llegó por alto a Cannavaro lo despejó de cabeza el capitán de la “azzurra” justo hacia la posición de interior zurdo en la que se encontraba el asturiano Villa. En muchas ocasiones, balones así acaban en nada porque para sacarles partido hay que armar la pierna como es debido, impactar el cuero en el sitio justo y colocarlo en la escuadra para que el portero rival, y más si se llama Buffon, no pueda alcanzarlo. Se dieron todos esos factores y, sin embargo, fueron ésos los que le costaron la derrota al campeón del mundo. Villa golpeó en el sitio justo en el momento justo y llevó el cuero justamente, también, hasta el lugar al que no podía llegar el imbatible cancerbero italiano. Era el tanto del triunfo. El del triunfo, nada más y nada menos que frente al campeón del mundo. Algo para disfrutar.

La victoria tiene un valor singular, pero en una noche inesperadamente fría y ventosa el partido se movió por otros compases menos espectaculares. España jugó con el equipo que se adivina para la Eurocopa y aunque no fue ése el que acabó ganando el pulso sí consiguió que Italia tampoco se moviera con comodidad, aunque, globalmente, la primera parte no fue inferior la “squadra azzurra”, que estableció dos barreras de contención frente a los armadores españoles: la primera con De Rossi y Pirlo por delante de los mediocampistas de Luis Aragonés y la segunda con Camoranesi, Perrota y Di Natale. Atrás una defensa de cuatro. O sea, facilidades para Xavi, Iniesta, Cesc y Silva, ninguna.

España ha ganado en sus dos últimas citas al subcampeón del mundo, Francia, y al campeón, Italia, lo que algo tiene que significar por fuerza. Ninguna de las dos fue sencilla, sino más bien todo lo contrario, así que deberíamos celebrarlas desde un prudente optimismo. El equipo ha demostrado ya de lo que es capaz, pero eso no lo es todo. Una cosa es la confianza en el futuro y otra pensar que estos dos éxitos, que lo son, garantizan la gloria. Habrá que seguir trabajando y luchando como ayer en Elche y antes, en Málaga, para alcanzarla.

Pero eso ya tendrá que ver poco con el final feliz de la noche en que nos enfrentamos y derrotamos al, aún hoy, mejor equipo del mundo, Italia, el campeón, abatido por el atleta del Valencia, Villa.

 

 

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