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Fútbol | Viernes, 22 Enero 2021 11:10

Radiografía del resurgimiento del Villarreal

Se habla de: Villarreal CF,

Radiografía del resurgimiento del Villarreal

El Villarreal empezó la temporada con dudas en su juego, pero a base de partidos Unai Emery ha ido ajustando las bases tácticas de su equipo para darle la forma que tiene hoy en día. Emery ha conformado un equipo de autor que compite por todo.

El submarino comenzó la temporada aplicando un juego de presiones en base a una formación 4-4-2. Para ello se hizo una planificación de plantilla con la idea de tener profundidad de banquillo. Como resultado el Villarreal cuanta plantilla con una plantilla amplia y que dobla cada posición.

Cabe añadir también los nombres de Dani Raba y Soufiane Chackla, a quienes no se les pudo dar salida en verano. Además, aparte de Fer Niño, que ya lleva en el primer equipo desde la temporada pasada, también se ha subido desde el filial a Álex Baena y a Yeremy Pino. Los tres tienen ficha con el B, pero están plenamente inmersos en la dinámica  hasta el punto que no han jugado ni un solo encuentro oficial con el filial.

En definitiva, el Villarreal cuenta con un abundante número de jugadores con los que afrontar las tres competiciones en las que está inmerso. Y no es solo que haya dado la cara en todas, sino que además ha ofrecido un rendimiento óptimo.

Sin embargo, al principio los resultados no acompañaron. Un empate contra la S.D. Huesca, una victoria in extremis contra la S.D. Eibar y una clamorosa derrota por cuatro goles a cero en el Camp Nou hicieron tambalearse los cimientos del nuevo proyecto del equipo castellonense.

Pese a todo, en tiempos de adversidad se destapan los grandes líderes. Dentro de la oscuridad Unai Emery encontró la luz en la segunda parte de la dolorosa derrota contra el Barcelona. En un intento desesperado por evitar que la sangría fuese mayor el guipuzcoano dio entrada a Manu Trigueros y a Vicente Iborra para cambiar a una especie de 4-3-3/4-3-2-1, que consiguió dar el pego en un contexto bastante descafeinado.

En la primera mitad de este partido el  Barcelona tuvo un 60 % de la posesión y disparó 8 veces, cinco a puerta. Además, dispuso de dos ocasiones claras, de las cuales falló la mitad, es decir, que el marcador al descanso pudo haber sido mayor. El Villarreal, por su parte, solo disparó dos veces y fueron bloqueadas por la defensa rival.

En la segunda mitad la posesión se equilibró un poco. El Barcelona disparó más, pero con menos peligro: 9 disparos, cuatro a puerta y ninguna ocasión clara. El Villarreal también disparó más y consiguió que uno de los tiros fuera a puerta.

Aun así el entrenador del submarino amarillo apostó por darle continuidad a esa idea, que moldeó a su imagen y semejanza para acabar dando forma del equipo que podemos ver hoy. Unai Emery ha construido su Villarreal a partir del control de los encuentros y la superpoblación del carril central. Un pivote, dos mediocentros y extremos por dentro para controlar el tempo de los partidos. El equipo ralentiza el tiempo para salir de forma calmada y ordenada y va acelerando la circulación de pelota a medida que se acerca al área rival.

Contra el Alavés, por ejemplo, en el siguiente partido, tuvo la posesión ligeramente más y disparó diez veces, seis a portería y siete desde dentro del área. A su vez también dispuso de cinco ocasiones claras, de las cuales falló dos, es decir, que pudo haber endosado al Alavés un 5-1.

¿Cómo consigue esto? La clave del juego planteado por Unai Emery está en el posicionamiento de sus piezas. El exentrenador del Valencia, entre muchos otros, busca tener controladas todas las alturas del campo con más de un jugador en cada una de ellas. A la hora de ejecutar este plan es fundamental el papel de sus interiores, que actúan como un acordeón para ayudar a salir desde atrás. Cuando Parejo se acerca al pivote, Trigueros se aleja de él, y viceversa. De este modo el equipo puede salir en corto sirviéndose de su calidad y capacidad de toque.

Dani Parejo toca una media de 93’3 balones en cada 90 minutos con un acierto en el pase del 91 %, que sube al 93 cuando hablamos de los toques en campo propio. Aun así también tiene incidencia en campo contrario con cuatro grandes ocasiones creadas y una media de 1’3 pases clave por encuentro.

Parejo, que llegó este verano a coste cero del Valencia, se ha convertido en una pieza clave en el esquema de Emery. Fotografía; Villarreal C.F.

A su vez, Trigueros es el chico para todo de Emery. Cada vez que hay que cambiar el esquema el canterano tiene que desarrollar un rol nuevo. Por ello, su incidencia en el juego no es tanta como la del ex del Valencia y se queda en 59’9 toques por encuentro y un acierte del 88 %. Sin embargo, sí le supera en lo que concierne al trato de balón en campo propio con un 94 % de acierte en el pase.

Otro mecanismo para sacar el equipo está en su defensa. A la hora de atacar Pau Torres actúa como un centrocampista más. El central del Villarreal hace gala de su temple a la hora de tocar la pelota para dar al equipo otra alternativa con la que salir jugando tanto en corto como en largo. Su magnífico desplazamiento le permite encontrar desmarques de sus compañeros a la espalda de la defensa para superar bloques altos.

Torres tiene una media de 75 toques por encuentro y un porcentaje de acierto en el pase de 88 % (94 % en campo propio y 79 % en campo contrario). Además, suele completar 5’1 balones en largo de media por partido, lo que supone un 60 % de todos los que intenta.

Tras haber superado la primera presión los interiores se encargan de llevar la pelota arriba apoyándose en los extremos, que ejercen de referencia entre líneas. La premisa principal es la calma. No existe ninguna prisa por alcanzar el área rival. El Villarreal espera y espera hasta que encuentra un resquicio por el que colarse.

En la zona de mediapuntas los extremos tienen dos funciones distintas pero complementarias. Mientras Moi Gómez tiene un rol de apoyo a los jugadores del centro del campo, Gerard Moreno juega más cercano al área, donde se asocia con los delanteros y compensa sus movimientos. En este sentido su papel depende del delantero con el que juegue el equipo: Alcácer suele atacar la espalda de los defensores con desmarques de ruptura, lo que acerca más a Moreno a la pelota; mientras Fer Niño complementa estos desmarques con movimientos de apoyo que vacían el área para que sea Moreno quien la ataque con diagonales desde la derecha.

Gerard Moreno tiene una media cercana a los dos goles cada tres partidos (todos ellos desde dentro del área) y una frecuencia goleadora de un tanto cada 142 minutos. A nivel creativo tiene una incidencia de 56 toques por encuentro y 1’4 pases clave, que le han dado para crear un total de siete ocasiones claras. 

Pese a todo, no es menos importante la función de Moi Gómez. Sus recepciones son el detonante que pone fin de la calma. Gómez es el dinamizador que rompe con el ritmo impuesto por sus compañeros para sorprender a las defensas rivales. Recibe entre líneas y ve el ataque de cara para encontrar al compañero mejor posicionado.

El extremo del Villarreal tiene una incidencia en el juego de 58’6 toques por encuentro, aunque su principal labor la desarrolla sin él. Aun así es un futbolista que ha generado cuatro grandes ocasiones de gol y da una media de 1’4 pases clave por encuentro. Unas cifras propias de jugadores con más posesión de pelota.

Los movimientos de ruptura los puede hacer el delantero (o Gerard Moreno) o los laterales, otra herramienta fundamental para el ataque de Unai Emery. Con los extremos por dentro, el equipo cede las bandas a sus carrileros que buscan ganar línea de fondo y girar a su rival. Por la izquierda Alfonso Pedraza se ha convertido en un puñal y le ha quitado el puesto a Pervis Estupiñán, flamante fichaje estival. Por la derecha Mario Gaspar se proyecta menos que Pedraza, pero se ha consolidado como un baluarte defensivo, al menos hasta su lesión.

Con el paso de los partidos Rubén Peña había perdido su puesto a favor de Mario Gaspar, pero la lesión del capitán le ha devuelto a las alineaciones. Fotografía; Villarreal C.F.

A nivel defensivo el Villarreal sí ha mantenido el 4-4-2. Cuando se asientan en esta fase los hombres de Emery forman dos líneas de cuatro por detrás de Gerard Moreno y el delantero de turno. Para ello Manu Trigueros se desplaza al costado diestro mientras Dani Parejo se sitúa a la izquierda del pivote en cuestión. Las dos líneas de cuatro tratan de mantenerse juntas en todo momento, mientras los dos de delante se encargan de ejercer una tímida presión cuando el rival toca hacia detrás. 

Y es que el entrenador guipuzcoano no se ha unido a la escuela alemana del caos y las presiones altas. Todo lo contrario. Apuesta por un juego de fútbol control combinado con una defensa estática y asentada. Pese a ello, no es menos cierto que con el 4-4-2 inicial sí quiso seguir la corriente de los tiempos con largos tramos de presión en campo contrario que exponían en sobremanera la espalda de los dos pivotes. Este intento de apretar arriba fue uno de los verdugos del equipo en el Camp Nou, que les ejecutó con transiciones rápidas dirigidas por un gran Philippe Coutinho y culminadas por un Ansu Fati estelar.

Desde entonces Emery ha planteado encuentros controlados mediante la figura del mediocentro posicionalVicente Iborra antes y ahora Étienne Capoue tienen un rol fundamental a la hora de sostener todo el entramado defensivo y ofensivo del Villarreal. La figura del pivote es la red de seguridad que permite a los compañeros volcarse en ataque conscientes de que en caso de pérdida hay un compañero atento para abortar cualquier tipo de contragolpe rival.

Pese a todo, los partidos del Villarreal no acostumbran a ser lineales. El cuadro amarillo siempre comienza sometiendo al rival con agresividad, intentando recuperar lo antes posible y con circulaciones veloces. El equipo arranca los encuentros con una intensidad que mantiene hasta que encuentra el primer gol. Si pasada la primera media hora no han conseguido anotar el equipo retrasa filas para guardar unas energías. No es de extrañar, por tanto, que 13 de los 26 goles que han anotado en liga hayan llegado en los primeros 30  minutos.

Aparte de este plan, el equipo cuenta con jugadores que aportan características distintas al equipoFrancis Coquelin le da la posibilidad a Emery de añadir músculo a la sala de máquinas y Samu Chukwueze la opción de practicar un juego de transiciones rápidas y mayor amplitud.

Y es que aunque sus ataques posicionales se sustenten sobre un control enfermizo de la posesión, cuando el equipo se aposta sobre área propia acostumbra a buscar el gol en jugadas rápidas a las que da forma de contragolpe. Para ello es fundamental Gerard Moreno como jugador encargado de bajar envíos largos y dejar de cara a sus compañeros para correr la contra. 

Aun así, no es todo bonito en el Estadio de la Cerámica. El juego del Villarreal está lejos de ser perfecto y todavía debe mejorar en muchos aspectos.

Por un lado, el Villarreal tiene un problema de perfiles. El equipo está planificado para jugar siguiendo un estilo que ya ha abandonado. Esto provoca que mientras tenga excedente de algunos perfiles y carencia de otros. No hay más que mirar al ejemplo de Vicente Iborra, que con su lesión dejó varias semanas huérfano al equipo.

Jaume Costa se ha convertido en un comodín para Unai Emery. Fotografía; Villarreal C.F.

Una falta de perfiles que el equipo achaca sobre todo en el centro del campo donde solo Trigueros y Parejo pueden desempeñar un rol similar. Francis Coquelin ya hemos dicho que es un jugador de menos toque y más físico y Álex Baena también ha demostrado sentirse más cómodo jugando en posiciones más cercanas al área. Esto perjudica al sistema de rotaciones que había previsto Emery para la Copa del Rey y la Europa League. En consecuencia el guipuzcoano se ve obligado a cambiar el sistema, como ya sucedió ante el Tenerife o a sobreexplotar a alguno de los titulares.

Además, este problema cobra mayor importancia si miramos al estado de la enfermería grogueta. Ya en pretemporada Alberto Moreno marcaría el inicio de una plaga de lesiones que a día de hoy todavía asola a la plantilla castellonense. Pocos son los jugadores groguets que puedan alardear de no haberse lesionado esta temporada. Del once inicial solo los dos centrales y el portero se han mantenido sanos. Esta circunstancia ha obligado a Unai Emery a modificar el plan en algunas ocasiones y a situar a algunos jugadores lejos de la que sería su posición ideal.  Un problema encarnado en la piel de Jaume Costa, al que ya hemos podido ver como lateral izquierdo, extremo izquierdo, interior y lateral derecho. 

Este problema de perfiles afecta también a determinados nombres que han visto como su rol en el equipo ha descendido o incluso desvanecido. Es el caso de Samu Chukwueze y Takefusa Kubo. El nigeriano ha dejado de ser una pieza importante para Emery para convertirse en un recurso y una herramienta de rotación. Aun así, ha tenido más relevancia que Takefusa Kubo, que llegó con muchas expectativas procedente del Real Madrid, que ha cancelado su cesión sin que apenas haya jugado nada con el submarino.

También se puede criticar a Unai Emery su gestión de las sustituciones. En los partidos que presenta su once titular los suplentes escogidos por el entrenador del Villarreal rara vez consiguen revertir o mejorar lo presente en el campo. En parte esto se debe a la escasez de determinados perfiles en el banquillo. Sin embargo, muchas veces intenta dar una vuelta al equipo con cambios de esquema que tampoco suelen ir a mejor.

Además, en los encuentros coperos o europeos en los que da minutos a jugadores menos habituales, no suele tener paciencia. Cuando el devenir del partido no favorece al Villarreal no tarda en dar entrada a los habituales para que resuelvan el partido.

Pese a todo, no hay que perder la perspectiva de todo el trabajo de Unai Emery. El Villarreal solo ha perdido dos encuentros en todas las competiciones, unas estadísticas solo al alcance de Manchester City, Unión Berlín, Wolvsburgo y Eitracht de Frankfurt. De todos estos solo los tres primeros juegan competición europea, al igual que el Villarreal, lo que incrementa la carga de partidos y las oportunidades de perder.

La asignatura pendiente de este Villarreal estaría en los partidos de mayor exigencia. Los groguets no han podido ganar a ninguno de los equipos más fuertes de esta liga: ha perdido contra el Barcelona y el Sevilla y ha empatado contra Real Sociedad, Real Madrid y Atlético de Madrid. Evidentemente cada partido tiene su contexto, pero este dato revela que el equipo todavía tiene que dar un paso más para poder competir al más alto nivel.

No obstante, si algo caracteriza al Villarreal como entidad es la paciencia. Desde arriba hasta abajo, todos saben que los éxitos requieren de un proceso, pero también son conscientes de que esta temporada han dado un paso de gigante para poder al fin alcanzarlos. 

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