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Más Fútbol | Martes, 27 Junio 2017 00:00

Ronaldo ante la tenaza chilena (20.00)

Primera semifinal

Ronaldo ante la tenaza chilena (20.00) Foto de Fifa.com

Portugal y Chile se enfrentan por una plaza en la final, en un duelo que muestra el enorme desarrollo que han concebido estas dos selecciones en los últimos años. Una época en la que ambas han logrado los primeros trofeos de su historia.

 

Cuando comenzó el torneo, parecía que iba a ser una batalla entre Europa y América. Después de la primera fase, los pronósticos se han cumplido. Incluso siendo discutible que el fútbol está avanzando en otros continentes, casi siempre acaba siendo una pelea entre representantes de las dos regiones con más tradición en este deporte.

 

De hecho, en la Copa Confederaciones de 2013, España, Italia, Uruguay y Brasil alcanzaron las semifinales, mientras que en la edición de 2005, fueron Argentina, Alemania, México y Brasil. Todos ellos, procedentes de Europa y América.

 

Recientemente, solo en el torneo de 2009 hubo un representante de otro continente. En aquella ocasión, la anfitriona Sudáfrica acompañó en la penúltima ronda a España, Brasil y los Estados Unidos.

 

Ejerciendo su condición de organizadora, le bastó una victoria ante Nueva Zelanda y un empate paupérrimo ante Irak para clasificarse. En resumen, sobrevivió a uno de los grupos más asequibles en la historia del torneo.

 

Por tanto, no sorprende que ambas semifinales sean encuentros entre europeos y americanos. Hoy, se mide la frenética Chile, un conjunto veloz y que presiona a su rival hasta asfixiarle, frente a una Portugal que está evolucionando para tomar mayor protagonismo con el balón.

 

Indudablemente, una buena ocasión para observar a dos equipos que prefieren manejar el esférico, pero que no se agobian si tienen que esperar para salir al contragolpe.

 

Por otra parte, el excesivo poderío aéreo portugués, con jugadores como Ronaldo, Danilo o Bruno Alves, pueden castigar a un conjunto chileno, donde sus defensas no son expertos en las jugadas a balón parado.

 

La generación dorada

 

Chile llega con la vitola de campeón de Sudamérica, tras haber ganado el torneo de su continente en dos ocasiones y de manera consecutiva. De hecho, ambas victorias llegaron en los penaltis, frente a Argentina, y tras sendos 0-0. Todo ello, en 2015 y 2016, ya que esta segunda edición se celebró a modo de homenaje por el centenario de la competición.

 

El paralelismo entre las dos historias suena a pesadilla albiceleste, un equipo liderado por Messi y acompañado por Di María, Agüero e Higuaín, entre otros.

 

Ciertamente es una maldición para Argentina, al menos una contemporánea. Pese a que Chile le arrebató el título en dos torneos, solamente ha sido capaz de ganar a sus rivales en 90 minutos una vez en su historia. Esto sucedió en la fase de clasificación para el mundial de 2010.

 

Precisamente, en aquel torneo disputado en Sudáfrica, Chile comenzó a ser conocida en el ámbito futbolístico global, por un estilo agresivo de presión, combinado con la posesión de balón.

 

Muestra de ello es que obtuvo su primera victoria en una Copa del Mundo desde 1962, y superó la primera fase tras crear serios apuros a España, la futura campeona. Aunque en octavos fue destrozada por Brasil tras un contundente 3-0, el técnico Bielsa había empezado a forjar un equipo campeón.

 

Cuatro años después, y con Sampaoli como entrenador, volvieron a caer frente a los mismos rivales, también en octavos de final. Pero, en esta ocasión, con sensaciones muy distintas.

 

Tras haber eliminado a España en la fase de grupos, el conjunto chileno se enfrentaba a un equipo dubitativo pero que confiaba en ejercer su condición de anfitrión para seguir vivo en el campeonato. Al poco de comenzar el partido, David Luiz anotó para relajar a los espectadores locales, aunque Alexis igualó antes de terminar la primera parte.

 

Finalmente, los 90 minutos acabaron mientras los nervios se acrecentaban en las gradas, donde los aficionados brasileños temían una prematura eliminación de su mundial.

 

Especialmente, el terror se cernió en el ambiente cuando, tras una magistral pared entre Alexis y Pinilla, este último se plantó frente al arquero brasileño Julio César, y golpeó el balón. Eran los últimos minutos de la prórroga y pudo haber significado un hito en la historia de Chile, pero el balón se estrelló con fuerza en el travesaño.

 

Después de esta irrepetible oportunidad de anotar, llegaron los penaltis, donde el defensa Jara lanzó su disparo al poste, y de esta manera, Brasil se clasificó para los cuartos de final. Indudablemente, un sentimiento de mala suerte e injusticia se extendió en gran parte de los aficionados al fútbol, quienes habían visto como los chilenos estuvieron a un paso de tumbar a los anfitriones.

 

Sin embargo, en vez de venirse abajo por tal crueldad futbolística, el propio Pinilla se tatuó la jugada que protagonizó en el último suspiro del encuentro, con el dibujo de él mismo golpeando el larguero con el balón.

 

Además, el técnico Sampaoli declaró que “era el momento de hacer un Mineirazo”, en honor al mítico Maracanazo, y teniendo en cuenta que el partido se disputó en Mineirao. Finalmente, fueron los alemanes quienes infligieron el legendario 7-1 a los brasileños, y así, crearon el Mineirazo.

 

Quizás, esta sensación de estar a la altura de la élite, dio fuerza a Chile para seguir en el mismo camino, y desde aquel encuentro, han ganado dos Copas de América, y ahora están de nuevo en unas semifinales.

 

También es importante reseñar que, primero con Bielsa, luego con Sampaoli y ahora con Pizzi, el conjunto sudamericano no ha perdido su identidad: posesión, agresividad, trabajo en equipo y no temer a nadie.

 

Evidentemente, después de todo este tiempo en lo más alto, y situados en cuarta posición del ránking FIFA, no tienen vértigo ante nada. Argentina y España, entre otros, pueden dar fe de ello. Y si Chile se clasifica para el mundial del año que viene, probablemente otras selecciones grandes conocerán la dificultad de enfrentarse a la Roja.

 

Cristiano es la amenaza

 

Probablemente, el acierto del jugador madridista decantará la balanza en esta semifinal. Tras haber anotado cinco goles frente al Bayern, tres ante el Atlético y dos en la final contra la Juventus, la estrella portuguesa ha alcanzado su mejor momento de la temporada en los últimos tres meses de la competición.

 

De esta manera, Portugal se está beneficiando del espléndido momento que vive su mejor jugador. Muestra de ello son los dos goles que ha anotado hasta el momento, aparte de la asistencia que dio a Quaresma para que éste marcase. También, ha sido elegido como MVP en los tres encuentros que ha disputado en el torneo, y está deseoso de lograr otro título para su país.

 

Porque, hasta el triunfo del año pasado, la selección portuguesa nunca había logrado ningún trofeo. Precisamente, estuvieron cerca de lograrlo en 2004, cuando perdieron la final en su país frente a la sorprendente Grecia.

 

Allí, un joven Cristiano Ronaldo terminó llorando tras la derrota, igual que en 2016, tras la final ante Francia. Pero esta vez, sus lágrimas fueron de júbilo, y desde el banquillo, ya que la lesión que sufrió durante la primera parte le hicieron retirarse del campo de manera prematura.

 

Pese a que su participación en el juego fue escasa, su importancia apoyando de manera incansable a sus compañeros desde la banda fue vital. De hecho, le aseguró a Éder que iba a anotar el gol de la victoria, como así fue.

 

Ahora se presentan en semifinales sin el robusto delantero, el héroe de aquella noche en París, pero con un equipo que parece incluso superior al de entonces.

 

Porque, aparte de Ronaldo, jugadores como Quaresma, Nani, Moutinho y William Carvalho siguen ofreciendo un buen rendimiento con el conjunto nacional.

 

Junto a ellos, aparecen Bernardo Silva, Gelson Martins o Cedric, que están destacando en el torneo. Aunque parece obvio que echarán de menos a Pepe, sancionado, y al lateral Guerreiro, que probablemente se pierda el encuentro por lesión.

 

Por otra parte, si el partido se complica para los lusos, estará André Silva en el banquillo esperando su oportunidad, posiblemente el mejor delantero portugués de los últimos tiempos.

 

El despertar luso

 

Tras la depresión del mundial 2014, donde Portugal fue eliminada en la primera fase, todo ha cambiado en el seno de la selección nacional. Más que nunca, el conjunto nacional parece una familia, donde su estrella y los veteranos combinan a la perfección con los jóvenes.

 

Quizás, aquel golazo de Éder frente a Francia lo cambió todo, como el gol de Torres ante Alemania. Y a menos de un año para el comienzo de la siguiente Copa del Mundo, Portugal parece, al fin, un candidato real a todo.

 

 

Posibles alineaciones

 

Portugal: Rui Patricio; Neto, Bruno Alves, Jose Fonte, Cedric; Andre Gomes, William Carvalho, Danilo, Gelson Martins, Ronaldo y Nani 

 

Chile: Bravo, Isla, Jara, Medel, Beausejour, Hernández, Días, Aránguiz, Vidal, Alexis y Vargas

 

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