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Primera | Domingo, 16 Febrero 2014 23:08

Les supo a gloria (0-0)

MATHIEU FUE EL MEJOR DEL VALENCIA

Celebró el empate el VCF tras acabar con diez ante el Sevilla, que falló un penalti detenido por Alves. Con diez, el VCF sólo quiso el 0-0.

 

Se veía en la cara de los jugadores del Valencia al finalizar el partido que el esfuerzo mereció la pena. Y es que la segunda parte del encuentro contra el Sevilla se disputó en la defensa del Valencia como el partido de una eliminatoria que fuera ganando. Todo heroísmo con uno menos. 

Lo cierto es que defraudó el equipo ché si se atiende a sus últimos partidos y al físico que ahora sí tiene con toda la semana sin partidos. Imprecisión en el pase, excesiva conducción, malos disparos, malas elecciones de contragolpe… En las jugadas vistas durante la primera parte del partido en el Sánchez Pizjuán siempre había un punto en el que al Valencia le faltaba un punto de clarividencia, vital cuando se disputa un partido en el feudo sevillista. Siempre se mete el pie con fuerza en el Pizjuán, pero además se precisa de una templanza de la que adoleció el conjunto ché. Alcácer no atinó en la primera contra clara que tuvo, cruzando en demasía el balón, y a partir de ese momento se partió el partido. No sería la primera opción de Alcácer, al que acompañaron Parejo y Vargas en varias ocasiones, pero faltaba velocidad, descaro. Un poco de hambre para encarar quizás. No son armas que, de momento, maneje el delantero de Torrent, pero sí Vargas. El teórico segundo punta chileno, no está para crear. Acompañaba la jugada sin venir a recibir, más pendiente de los centrales contrarios que de coger la espalda de Iborra. Ante eso apareció Fede por dónde quiso, necesitado del contacto con el balón. El argentino la pisa y la soba -a veces demasiado-  hace girar el juego alrededor suyo, con esa pausa que puede desesperar al aficionado. No se sabe si es la clase de labor que le dicta Pizzi, en ocasiones se le ve demasiado desfigurado sino participa de la misma manera que los demás interiores. Feghouli, ejemplo en este sentido, no aprueba tal ralentización en el juego.

La verdad es que al juego del Valencia le faltó Parejo, síntoma de un partido poco controlado desde la medular. Los jugadores con más potencia, como Barragán por la derecha, tenían opciones de destacar, aunque el lateral –preferido en detrimento de Joao debido a su buena zancada- sigue sin acertar en sus centros. No hubo disparos con peligro, también por la buena labor de Mathieu ante una acción de Bacca de pura potencia. El central llegó con la puntera para tapar el disparo en área chica. 

Ricardo Costa, expulsado

La segunda parte parecía ir por los mismos derroteros que la primera. Un chut forzado de Fede se iba a las nubes y el medio de campo era una trinchera. Entonces apareció Rakitic, algo desdibujado en la posición de media punta, y tras su disparo Ricardo Costa sacó a pasear la mano. La falta pitada fuera del área era penalti y la muestra fue ver a toda la defensa señalar un punto medio metro más allá de la línea.

Alves salva al VCF 

A partir de ahí se convirtió el partido en un asedio del Sevilla, con Émery tocando a zafarrancho. Vitolo la tuvo y la sacó Mathieu, que parecía tener imán para todo. Después de otra entrada sevillista, Bernat cometió penalti. El árbitro no sabemos si compensó la mala decisión anterior, lo cierto es que era poca cosa, una obstrucción en el área en un partido aguerrido. Paró Alves el lanzamiento de Rakitic, algo endeble y centrado.

La posesión del VCF en la media hora que quedaba tras la expulsión era la clave, y lo sabía Pizzi, desgañitado dando órdenes y también muy enfadado con el árbitro. Keita se vio entonces en el campo con la misión poco grata de correr tras la pelota. Fue todo lo que hizo este Valencia renacido en la segunda mitad, sin intención y limitado enseguida por las circunstancias.

El Sevilla no agradeció la superioridad convirtiéndola en buen  juego. Los pocos problemas que creaba al VCF venían más por la posesión regalada. El balón parado desde las esquinas era el arma preferida del equipo de Nervión, volcado por la insistencia del Valencia por el pelotazo a Vargas. No funcionó ni una sola vez el chileno en esa suerte del contragolpe. Ni aguantó ni dribló. La pelea le salva de cara al entrenador, pero necesita de un partido competido con más presencia.

El partido parecía cuesta abajo de cara a la portería de Alves, con el enésimo córner del Sevilla, otra vez Mathieu achicando agua desde el fondo del buque taronja. No se veía artesanía en ninguna parte del rectángulo de juego. Y la última opción del Valencia, falta botada por Feghouli en el último minuto, fue fiel reflejo del encuentro. Patada a seguir, bombeada sin sentido al área cuando se requería de la naturaleza efectista de la rosca. Una extraña conclusión para este Valencia que parecía ofrecer su mejor cara y que celebró un empate que el aficionado valencianista no aceptará como bueno.

Alineaciones:

Sevilla CF: Beto, Alberto Moreno, Pareja (Gameiro m.58), Fazio, Coke, Iborra, Carriço, Rakitic, Reyes (Cherysev m. 58), Vitolo y Bacca.

Valencia CF: Alves, Barragán, Mathieu, Ricardo Costa, Bernat, Javi Fuego, Parejo (Joao Pereira, m. 81), Vargas, Feghouli, Fede (Senderos m. 53) y Alcácer (Keita m. 70).

Árbitro: Álvarez Izquierdo. Señaló amarilla a Coke (m. 19), Vitolo (m. 58), Gameiro (m. 69), Cherysev (m. 70 y m. 92) por parte del Sevilla; Ricardo Costa (m. 40 y m. 51), Senderos (m. 62), Bernat (m. 62), Parejo (m. 63), Vargas (m. 76) y Alves (m. 90) fueron amonestados por el VCF.

 

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