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Segunda A | Lunes, 04 Febrero 2008 09:02

El Castellón conquista Balaídos

Sigue la racha de victorias de Pepe Murcia

El CD Castellón venció a domicilio al Celta (1-2), y prolongó su buena racha con Pepe Murcia como entrenador. Además, impidió que el equipo vigués se acostase situado en los puestos de ascenso. El Castellón se acerca de tres en tres puntos a los puestos de ascenso y ya es octavo.

Los enfrentamientos se resuelven en las áreas o, como mal menor, en las cercanías de las mismas. En infinidad de ocasiones los partidos mueren en las áreas. La afirmación no es gratuita si se trata de desvelar el significado del mastodóntido triunfo que el C.D. Castellón ha conquistado en el mítico feudo de Balaídos. Una victoria de prestigio en un escenario de ensueño que supura fútbol de elite por todos los espacios. Y la explicación que acompaña al enigma es de fácil resolución. El C.D. Castellón se mostró como un equipo celestial cada vez que se acercó a los dominios de Esteban. Diseccionó a su rival con la frialdad y precisión de un cirujano. Allí simplemente destripó a su oponente. Lo hizo sin piedad partiendo de la clarividencia absoluta mostrada principalmente por Oberman. El argentino fue letal desde todos los frentes. Anestesió la meta rival con un cañonazo que sorprendió a Esteban y lideró en primera persona una contra que resolvió con un centro medido que facturó a la red Tabares.

En ocasiones, la cantidad no conjuga con la calidad. No es un sinónimo. Ni una cuestión de aritmética. Simplemente son ideas reflactarias. El Celta tuvo la pelota durante infinidad de minutos, pero realizó un ejercicio insípido de barroquismo en su juego. Es indudable que presenta talento a toneladas y jugadores trufados de una precisión inestimable, pero se nubló en las proximidades de Carlos Sánchez. Fue el dueño del esférico durante algo más de sesenta minutos pero acabó desquiciado y luchando contra la ansiedad que le genera navegar por una competición en la que se siente en la obligación de jerarquizar desde la primera parada. Por prestigio, plantilla y la condición de primer divisionista que adornaba su expediente la pasada campaña. Pero todo ese esplendor queda difuminado. Es un primer espada, pero no acaba de dominar tal suerte. Y la Liga propone y avanza inexorablemente y no entiende de roles ni de favoritismo a priorísticos. No en el umbral de la categoría de Plata. El grupo de López Caro nunca encontró la fórmula para revolver el signo del partido. Cuando se metió de lleno tras el gol de Jorge apenas si quedaba tiempo para alterar su desarrollo. Fue más ficticia que real la propuesta que planteó en los últimos minutos. Las fuerzas estaban agotadas y las ideas congeladas.

Balonazos sin excesivo sentido en dirección hacia la portería albinegra. Perera, un auténtico superviviente de la división, como ha demostrado en una temporada repleta de claros y oscuros, y el debutante Maric eran los encargados de convertir los obuses en productos fructíferos. Sin embargo, este tipo de producción acabó de cavar la fosa celtiña y dinamitar sus opciones. Dealbert y Mora crecieron enormemente en esos momentos de relativa tensión. Los zagueros asumieron galones. Y el resto del grupo secundó con argumentos el aplomo evidenciado por el eje de la zaga albinegra. El arco de Carlos Sánchez apenas si pasó por momentos de agobio aunque la presencia de Perera genera una incertidumbre constante. En su corazón late el gol. Y no conoce de dinámicas. Está por encima de esos aspectos. El partido puede ir en otra dirección y surgir de la nada para matarlo. Es una cualidad que le dignifica. Cualquier rechace o desajuste, por nimio que sea, puede provocar un cortocircuito de calado.

El C.D. Castellón apeló a su versión más colectiva para quebrar definitivamente el envite. El equipo fue generoso en la entrega. Con anterioridad, Oberman fue el dueño de la confrontación. Sus apariciones fueron letales. Primero para dibujar una contra diabólica que cerró Tabares de cabeza. La jugada, un prodigio en la interpretación de una salida desde atrás, merece ser recordada y permanecer en las videotecas. Si alguien quiere escrutar el contenido de un contragolpe debe visionar la feroz salida del conjunto orellut. Precisión milimétrica al servicio del fútbol. Tres toques fueron suficientes para anular al contrincante y festejar el primer gol. El C.D. Castellón maximizó recursos desde esa perspectiva. José Tabares se reencontró con su conciencia tras vivir sobresaltado sin el gol entre sus enseres más queridos. El gol estaba aletargado, pero ha retornado. La diana ofrece más lecturas. El C.D. Castellón aprovechó la ventaja que significó adelantarse en el marcador cuando el Celta de Vigo parecía intimidar a su oponente. No lo consiguió, pese a su salida embravecida. Quiso imponerse por la fuerza y no lo logró. El gol fue lo más cercano a una tremenda bofetada. Habían pasado ocho minutos y la sociedad albinegra ya mandaba. El Celta trató de arreglar el desaguisado y se encomendó a Canobbio. Desde la mediapunta dio síntomas de la peligrosidad que guardan sus botas. Desde la larga distancia y en un golpe franco magistral hizo que se estremeciera el larguero de Carlos Sánchez. Fue el climax en un primer acto con tendencia hacia el rococó por parte de la representación de López Caro.

El Celta tocaba y tocaba, aprovechaba los agujeros del medio del campo, pero era incapaz de aguijonear al C.D. Castellón. El bloque de Murcia se mostró muy ordenado y dejó constancia de su peligrosidad cuando pisó las rodalías de Esteban. En esa faceta siempre superó a su par. Oberman fue electricidad pura en una conducción por el costado izquierdo que concluyó con una asistencia a Tabares en el corazón del área, tras apuñalar previamente a Lucas, que destilaba gol aunque el ariete erró en el disparo. No conviene dejar pensar con agilidad a la mente de Oberman. El argentino se encontró un balón sobrepasada la línea de medios local que resolvió escribiendo una oda al gol. Fue poesía pura. Oberman no halló rastro de sus posibles socios y se decidió a finalizar la acción con un zapatazo que traspasó la barrera de la luz para alojarse en la meta de Esteban. El partido parecía morir aunque ganó en extensión tras el gol de Jorge. No obstante, las directrices estaban establecidas y el equipo supo sufrir para mantener el triunfo.

LOS DATOS DEL PARTIDO
Celta de Vigo (1): Esteban, Lucas, Vitolo, Lequi, Rubén, Nuñez (Sales, min 60) Canobbio (Jorge, min 73), Perera, Diego Costa, M. Suárez (Maric, min 60) R. Lago.
CD Castellón (2): Carlos Sánchez, Pedro, Dealbert, Mora, Baigorri, López Garai, Mario Rosas (Pendín, min 82 Arana, Oberman (Salas, min 66) Txiki y Tabares (Reggi, min 78).
Goles:
Min. 8 (0-1) Tabares
Min. 57 (0-2) Oberman
Min. 77 (1-2) Jorge
Árbitros Pérez Riverol. Colegio tinerfeño. Amonestó a Rubén, Jorge, Perera, Mora, Arana y a Joaquín Mas, médico del C.D. Castellón, y Raúl Larios, fisioterapeuta del club albinegro.
Estadio: Balaídos.
Incidencias: 6.000 espectadores.
 

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