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Segunda A | Lunes, 24 Marzo 2008 08:03

El Castellón se mantiene en la pugna por el ascenso (1-0)

Reggi y Arana fueron clave para el triunfo castellonense

El Castellón derrotó a Salamnca por la mínima en un encuentro vibrante disputado en el Municipal de Castalia. El gol de Arana sirvió para romper un partido igualado y para meter de lleno al equipo en la lucha por el ascenso, que queda ahora a cinco puntos.

Redacción | Nostresport.com  Una vez más transformó el guión del enfrentamiento. Como sucedió hace apenas dos semanas en el mismo escenario con un gol por la vía rápida. O como ocurrió hace siete días en el feudo del Heliodoro Rodríguez en una remontada inconclusa. Reggi regresó al terreno de juego del Estadio Municipal de Castalia. Salió desde el banquillo junto a Manuel Arana mediada la reanudación de un choque tan gris y glacial como el frío gélido que atemorizó a los valientes moradores que marcharon hasta el coliseo de la Avenida de Benicassim. Frío polar en el inicio de la primavera; una terrible paradoja. Como el desarrollo del partido. Uno de los equipos más fiables como casero sufrió hasta la extenuación para conquistar el triunfo. Signo inequívoco de la igualdad que impera en la categoría. Reggi rescató a un C.D. Castellón que se desangraba en un encuentro en el que en escasos instantes se encontró cómodo. Un balón bombeado que caía del cielo de Castalia sin atisbo de una peligrosidad suprema lo convirtió en un penalti decisivo. Ya gestó una pena máxima de la nada en Málaga. Manuel Arana se convirtió en el ángel redentor. Estuvo más ducho y veloz el interior. Además mostró una capacidad de reacción tan exquisita como mortífera. Su mente se alteró con un segundo de diferencia sobre el resto. Arana venció en la carrera a sus oponentes para enmendar el error primigenio de Mario Rosas desde los once metros. De nuevo la clarividencia en la lectura de Pepe Murcia de la evolución de la cita liguera fue superior en la resolución de una confrontación intrincada y envenenada que parecía ahogar al cuadro local. El preparador cordobés, Reggi y Arana fueron los vértices del triángulo que posibilitó la particular resurrección de la escuadra albinegra. No obstante, podría sumarse un nuevo vector con la aparición de Carlos Sánchez en el epílogo del envite. 

Gustavo Reggi es un tipo fiable. Ofrece infinidad de variables y argumentos. Domina como nadie el juego aéreo, tiene criterio para bajar el balón hasta el suelo, esconde el esférico y lo aguanta, ofreciendo soluciones y pausas en la transición, y principalmente libera a José Tabares del titánico esfuerzo que ejecuta cuando ambos coinciden sobre el pasto verde. Reggi está y su presencia se nota aunque surja desde las tinieblas. Su aparición no resultó testimonial en el cómputo del partido ante el Salamanca. Reggi se convirtió en el punto focal de los abrazos del resto de sus compañeros a la conclusión de los noventa minutos. Como el Rey Midas convirtió en oro una acción insustancial. Suele acontecer en partidos de esta naturaleza. La resolución suele llegar en jugadas muy puntuales que transmutan la suerte. En Segunda División las distancias son muy escuetas. El duelo navegaba por tierras un tanto pantanosas para la escuadra local. El Salamanca hizo de la movilidad una forma de entender el partido. Aferrado a un sistema táctico que dibujaba un cuatro uno cuatro uno puso en jaque continuamente la vulnerabilidad y el sistema nervioso del C.D. Castellón.

Conquistada la medular a través de Bruno y Bustos la múltiple rotación y permuta de los jugadores integrados en las inmediaciones del área de Carlos Sánchez confundió al cuadro local. De entre todos, surgió Quique Martín. Como los viejos rockeros sigue portando veneno en sus venas. El mediapunta ofreció la amplitud de su repertorio. Pese al carné de identidad y la pérdida de esa punta de velocidad que exhibió antaño es capaz de correr como un auténtico poseso con el balón literalmente cosido a sus botas superando adversidades y encontrando opciones sobre la marcha. Quique Martín realizó diversas correrías presentándose en el mismo perímetro defensivo de la meta albinegra con una facilidad aplastante. Con metros por delante y en plena carrera es sumamente complejo de neutralizar. Al margen, sigue acariciando al esférico con un toque acaramelado y extremadamente sedoso en la estrategia que confiere una peligrosidad suprema. Dañobeitia, Alonso y Quique Martín con sus reiterados movimientos rasgaban el espacio entre los mediocampistas y los defensores. Ellos hicieron capitular y retroceder a la retaguardia unos metros sobre sí misma, con el peligro que genera esta medida. Se bastaron para ampliar los límites del campo y encontraron vías alternativas de acceso hacia la meta de Carlos Sánchez, si bien el grupo charro no fue capaz de trasformar ese dominio incuestionable por momentos.

Pepe Murcia incluyó a Rafita y Perico por la periferia del rectángulo verde. Arana y Txki fueron los damnificados. El costado zurdo fue el que ofreció señales de vida durante el primer acto con las cabalgadas de Perico, si bien las llegadas gestadas morían en la orilla de Pagola. El C.D. Castellón no podía enhebrar fútbol a partir de la medular. Mario Rosas y López Garai claudicaban ante la determinación de Bruno y Bustos. El colectivo se deshilachó. Había un latifundio ingobernable entre la retaguardia y José Tabares. Oberman no conseguía engarzar entre el medio del campo y el eje del ataque. El equipo era excesivamente largo en sus manifestaciones y movimientos. El balón apenas si corría con fluidez. El balón convertido en un dardo envenenado. Articularlo parecía una quimera. Definitivamente, el C.D. Castellón no se encontraba relajado sobre el campo. Al contrario; generaba dudas. Estaba erosionado. El espíritu de rebelión de anteriores encuentro no surgía. El misticismo como colectivo mostrado en anteriores comparecencias tampoco aparecía. El Salamanca gestionó con acierto y seguridad el partido. No obstante, su veneno era caduco en las cercanías de Carlos. Lo fue en los minutos finales cuando a la heroica se lanzó en busca de una igualada que acarició. Antes Pepe Murcia pretendió rediseñar el partido. Su visión fue fantástica. Optó por introducir a Arana y Reggi. La mutación fue inmediata. El gol lo trazó Reggi y lo convirtió Arana. Después cerró el triunfo con Dani Pendín. Durante unos minutos el C.D. Castellón metabolizó el choque. Sin embargo, experimentó una sensación cercana al pánico en el epílogo cuando el bloque regresó sobre su área. La misma que sintió en muchos momentos, pero contó con la sabiduría de Carlos Sánchez para resguardar la diana de Arana.

LOS DATOS DEL PARTIDO Castellón: Carlos Sánchez; Pedro, Dealbert, Aurelio, Baigorri; López Garai, Mario Rosas (Dani Pendín, m. 85), Rafita (Arana, m. 63), Oberman (Reggi, m. 63); Perico y Tabares. Salamanca: Pagola; Raúl Gañán, Pelegrín, Catalá, Dani López; Bruno, Cristian Bustos (David, m. 69), Dañobeitia (Isaac, m. 69), Jorge Alonso (Postigo, m. 85); Quique Martín y Acuña.Goles: 1-0. min.68. Arana. Árbitro: Pérez Lima. Comité tinerfeño. Mostró cartulina amarilla a Tabares y Reggi, por el Castellón; y a Jorge Alonso, Raúl Gañán y Quique Martín, del Salamanca.   Fuente: cdcastellon.com

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