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Atletismo | Martes, 20 Noviembre 2018 10:15

La maratón no solo se corre con las piernas

Foto: Vamos a Correr Foto: Vamos a Correr

Nuesta psicóloga de cabecera, Silvia de Uña Tarragó nos ayuda preparar la mente para correr una prueba tan exigente. El físico es fundamental pero la cabeza también tiene su parte importante la hora de poder completar los 42.195 metros.

Dicen que una vez que has corrido una maratón ya no eres la misma persona que eras antes, y es que por algo le llaman la prueba madre. Los que lo hemos probado sabemos que es una carrera muy emocional, donde evidentemente lo físico juega un papel muy importante, pero a este nivel de esfuerzo, los pensamientos son determinantes y lo psicológico es lo que puede marcar la diferencia.

Para que podamos entender nuestro funcionamiento, tengo como costumbre enseñar en la primera sesión lo que los psicólogos llamamos la TRIADA PSICOLÓGICA. Para ello comprobamos la relación directa y bidireccional entre lo pensamos (pensamientos), lo que sentimos (emociones) y lo que hacemos (conducta). Cuando aplicamos este concepto al deporte comprendemos que por mucho que nos hayamos preparado en todos los aspectos, si ese día se nos cruza un pensamiento negativo e inútil que no sabemos gestionar, puede dar al traste todo lo trabajado en meses, ya que va a afectar a nuestra ejecución.

Hemos aprendido a sobrellevar el cansancio físico a lo largo de los meses de preparación de la prueba pero tengamos en cuenta que la mente también se cansa, que también se agota y tiene un desgaste, y llegado a este punto no pensamos ni valoramos la realidad con tanta claridad que cuando estamos frescos. Añadimos a esto que las emociones que tengamos a lo largo del periplo también van a afectar a los pensamientos provocando alguna distorsión, sobre todo en cuanto al análisis de la situación y la evaluación de las consecuencias.

Reconocer cuál es mi emoción en ese momento y cómo actúo bajo su influencia, es el primer paso para saber gestionarla. Es decir, al inicio de la carrera, con la emoción de la euforia y cuando estamos descansados y frescos, los pensamientos y emociones son demasiado optimistas, lo que puede hacer que salgamos a un ritmo por encima de nuestras posibilidades y lo paguemos más adelante con un cansancio y desgaste extra. De la misma manera, al final de la carrera con el cansancio mental, la fatiga física, sensación de dolor corporal, será fácil que nos asalten pensamientos negativos tipo, “no puedo más”, “no sé si lo voy a conseguir”, “estoy demasiado cansado para continuar, etc. y tal y como ya hemos aprendido en nuestra querida triada psicológica, bajo estos pensamientos, generamos emociones negativas y nuestro rendimiento es fácil que se vea afectado.

Si no quieres sufrir demasiado, intenta detectar los pensamientos que te sean útiles en carrera y llévalos en tu mochila. Mediante entrenamiento psicológico puedes conseguir parar los que no nos sirven y deterioran la ejecución y sustituirlos por otros más eficaces que nos ayudan a un mejor funcionamiento. Además, para sentirte con más autoconfianza, puedes realizar un sencillo ejercicio donde apuntar cada dificultad que pueda aparecer en carrera y conectarlo con un recurso psicológico para hacerle frente, verás que para todo tienes una solución y esto te tranquilizará. Con estas sencillas sesiones los psicólogos ayudamos a preparar los pensamientos y herramientas personales que nos van a ayudar en carrera. ¡ Póntelo fácil !

 

Puedes contactar con Silvia de Uña en el teléfono 647 57 92 07 o bien a través de nestras redes sociales.

 

 

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