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Otros Deportes | Martes, 15 Abril 2008 04:04

Ana Carrascosa, campeona de Europa

El pasado día 11, a sus 27 años, la valenciana Ana Carrascosa se proclamaba en Lisboa Campeona de Europa de la categoría de 52 kg. Este nuevo título en su carrera deportiva le permitirá afrontar la Olimpiada de Beijing con la mirada clavada en el cajón del pódium.

Redacción | NOSTRESPORT.COM El camino a Beijing es largo y tortuoso. Supone constancia, ante todo constancia, para capear la batalla entre el éxito y el fracaso. El deportista de élite se mueve dentro de una enorme montaña con tres altos picos: la preparación técnico-táctica, la preparación física y la preparación psicológica. Para llegar al Olimpo de los dioses humanos hay que coronar cada uno de los tres. Pero no basta. Alea, la suerte, respetará o no las lesiones físicas y también las psicológicas a lo largo de la travesía.

Cada día es una lucha en busca de un sueño, desde el alba hasta el anochecer. Cada campeonato es una batalla para rasgar puntos en el camino de la clasificación olímpica. La deportista del Judokan València Terra i Mar, Ana Carrascosa, lo sabe muy bien. Conoce lo tortuoso del sendero desde muy joven y siempre ha confiado en sus capacidades para que el sueño se tornase realidad.

El pasado día 11, a sus 27 años, Carrascosa se proclamaba en Lisboa Campeona de Europa de la categoría de 52 kg. Este nuevo título en su carrera deportiva le permitirá afrontar la Olimpiada de Beijing con la mirada clavada en el cajón del pódium.

Un desayuno a primerísima hora de la mañana, desplazamiento en el autobús de la organización hasta el pabellón lisboeta y más de una hora de calentamiento que sirve para poner a punto toda la adrenalina de la contienda. Después de todo lo sufrido en los entrenamientos y en las competiciones previas, Ana supo en Lisboa que era su momento. Había que luchar todos los combates al 100% o un poco más.

Cada uno de los cinco minutos que duran los enfrentamientos de judo se traducen en realidad en 300 segundos de vertiginosa batalla en la que no se puede permitir ni un pequeño descuido. Así es la grandeza y la miseria del judo de competición. Se busca el ippon, la máxima puntuación, que puede darte o quitarte un sueño en un abrir y cerrar de ojos.

En la capital portuguesa, Ana Carrascosa se deshizo en su primer combate de la austriaca Hukuda con un fantástico o-uchi-gari, que le valió un ippon, cuando había transcurrido 1 minuto y 45 segundos desde el comienzo.

Aún fue más rápida la segunda victoria. Tan solo 19 segundos necesitó la deportista del Judokan València Terra i Mar para proyectar de kuchikitaoshi a la belga Heylen. Y un tercer ippon, esta vez de kata-guruma, ante la rumana Aluas-Dinea colocaba a la valenciana en la final del Campeonato de Europa.

En el combate por el oro le esperaba la alemana Romy Tarangul, quien había vencido a Carrascosa en las semifinales de la World Cup de Sofía el 26 de enero de este año. La valenciana venía con la lección bien aprendida y logró imponerse con un shido a su favor una vez transcurridos los cinco minutos de combate. Ana ya había sido subcampeona de Europa en Maribor en 2002. En Lisboa necesitaba subir a lo más alto y lo consiguió brillantemente.

Ahí delante está Beijing. Ahí tiene su sueño. Esperemos que lo alcance y que los vientos le sean favorables.
 

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