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Editorial |

Nostresport contra la violencia en el deporte

Apoyo total a la erradicación de la violencia en el fútbol

Después de los hechos de este fin de semana urge una actuación encaminada a frenar la espiral de violencia en los estadios de fútbol españoles y en los aledaños de los campos de fútbol de la geografía hispana.

La violencia en los estadios en Sudamérica, lamentablemente suele ser noticia de manera periódica, y los organismos de los países de América del Sur intentan poner coto a los desmanes de las hinchadas más radicales del continente.

El bote lanzado el pasado sábado en El Madrigal en los minutos finales del Villarreal-Celta de Vigo, más los incidentes previos al choque del domingo en los aledaños de Riazor entre aficionados del Deportivo de la Coruña y del Sporting de Gijón, sumado al mecherazo a Cristiano Ronaldo en el Atlético de Madrid-Real Madrid de Copa del Rey en el Vicente Calderón han disparado las alarmas en cuanto a lo que está pasando en los estadios de España en los últimos días. Se puede analizar como brotes aislados e inconexos o como una espiral de violencia, que proviene de la sociedad y se manifiesta y se plasma en los campos de España.

Europa

En Inglaterra y en Europa, después de la violencia de la final de la Copa de Europa de 1985 entre el Liverpool y la Juventud en Heysel hubo un antes y un después, parecido al que se produjo en España tras la muerte de un niño en el estadio del Espanyol tras el lanzamiento de una bengala marítima.

El deporte debe ser un medio de cohesión y amistad entre la gente y no un lugar de promoción de la violencia. La labor de desalojo de los ultras de los estadios estaba ayudando a erradicar estas actitudes, por lo que un rebrote, aunque sea por medio de elementos aislados, ya sean mecherazos o cualquier otro objeto hay que erradicarlo.

Los poderosos

También hay que ponderar, en honor a la verdad, la injusticia muchas veces cometida desde el poder futbolístico, ya que dependiendo de quien fuera el club se le aplicaba un rasero distinto y a los llamados grandes no les caía el peso de la Ley de igual manera que a los menos potentados. Ejemplos de Real Madrid y Barcelona habría para escribir un libro, porque en el Bernabéu se le golpeó al portero Reina, han caído objetos… y en el Camp Nou: mecherazo a Roberto Carlos, aficionados esposados a las porterías en partidos de Champions (algo increíble por cierto), el partido de Figo y la botella de JB… y un largo etcétera. Bien es verdad que Laporta se implicó, como parece que ahora Florentino Pérez, en desterrarlos, pero los poderosos han buscado siempre no cumplir el cierre de los estadios con argumentos leguleyos y aferrándose a sus intereses, por encima de lo moralmente necesario y ejemplarizante. De hecho el Camp Nou no se cerró y eso ha provocado rencillas y el doble rasero con otros equipos, por ejemplo a varios equipos andaluces a los que sí se les cerró su campo.

Soluciones

Hay mucha demagogia, hipocresía y doble moral, o por lo menos la ha habido con el tema de la violencia en el deporte, por lo que urge emprender más controles en los accesos a los mismos. De hecho lo que ocurre en el estadio y en sus accesos le compete al club, de ahí la seguridad privada, pero la seguridad en los días de partido de alto riesgo provoca un gasto a las arcas públicas elevado, pero necesario. Difícil solución tiene la violencia de la sociedad que se muestra en el deporte, pero todo pasa también por una educación cívica, que muchas veces no es la mejor.

 

 

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