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Editorial |

Que el 2014 sea la excepción

Foto: RFEF Foto: RFEF

La eliminación de la sub 21 del Europeo y la imposibilidad de disputar la Euro de 2015 y la posibildad de unos Juegos Olímpicos no es más que la confirmación de un año horrible para las selecciones masculinas. Antes los pequeños en el fútbol y cualquiera que fuera del fútbol, nos daban alegrías. Ahora todas han fracasado.

Ellos no tienen la culpa, pero  han malacostumbrado al ciudadano medio de nuestro país. De no ganar nada en décadas a poder disputar todo. En fútbol, desde 2008 un Mundial (el primero en toda la historia) y dos Eurocopas. En baloncesto, la generación dorada de Pau, Navarro, Felipe y Calderón lleva desde 2006 cosechando medallas de cualquier metal en Olimpiadas, Eurobasket y Mundobasket. Desde aquella Copa Davis conseguida en el Palau Sant Jordi por Ferrero, Corretja, Albert Costa y Balcells en el año 2000 el equipo español ha levantado la ensaladera en otras cuatro ocasiones más y llegando a disputar la final en otras dos. Valverde, “Purito” Rodríguez y anteriormente Oscar Freire, con sus medallas en los campeonatos del mundo han destacado en ciclismo. Pero no tanto como nos gustaría.

Los seleccionadores tienen gran culpa del éxito, pero también su parte de responsabilidad en la derrota. Tan adorados como vilipendiados, ahí tenemos a Del Bosque, que vive sus horas más bajas al frente de la Selección Española de Fútbol. Su concepción de la “Roja”  tras Brasil ha cambiado y más aún tras la marcha de jugadores como Xabi Alonso, Xavi o Puyol y Ha comenzado una renovación de jugadores y de estilo. Un cambio de estas características y con el bagaje de la mayoría de los jugadores, conlleva su proceso de adaptación. También la del entrenador. Pero asaltan ciertas dudas de que si le dejarán terminarla o será otro el que la complete. Al menos se ha ganado el derecho a intentarlo.

Trece años en los que los deportistas han dado alegrías, dejando en el subconsciente a la población y a algún sector del periodismo deportivo un aire de superioridad frente al resto (soy español,¿ a que quieres que te gane?).  Parece que la época dorada del deporte masculino está tocando a su fin. Volverán. ¿Pero cúando?

Orenga, destituido fulminantemente tras no sólo perder, sino de no saber gestionar su propio vestuario durante la Copa del Mundo de baloncesto. El “expediente” Orenga es  digno de estudio. Una generación de oro, la ha convertido en una vulgar. El talento y la experiencia que tiene los Gasol y compañía se cuentan por toneladas. Pero el castellonense no supo o quiso llevarlo por buen camino. Dada su poca experiencia como entrenador profesional, entiende que la vía para ganar es mantener el quinteto titular siempre. Ellos te resolverán todo. Pero cuando no salen las cosas, como ante Francia, el equipo necesitó de un guía, de alguien que les indique el camino hacia la mejoría, como con Pepu Hernández o en ciertas fases Scariolo. El cabreo de Ibaka, la desesperación de Gasol y Reyes en el Palacio de los Deportes es un claro ejemplo de que se hicieron las cosas de la manera menos correcta.

Carlos Moyá es un caso distinto.  El ex tenista, capitán del equipo español de la Copa Davis, con un palmarés espectacular, no fue capaz de convencer a los Nadal, Ferrer, Verdasco, Feliciano este año. Ni siquiera para no bajar del Grupo Mundial. En Brasil (como la Selección Española) sus jugadores no pudieron sobreponerse al conjunto brasileño. El mallorquín tiene el dudoso honor ser el primer capitán que no puede mantener a España en el Grupo Mundial desde 1995 y  dimitió. Con toda la razón. Aquí no voy a entrar si el compromiso de los jugadores fue o no correcto. Pero el fracaso no es sólo de la expedición que fue a Brasil.

Trece años en los que los deportistas han dado alegrías, dejando en el subconsciente a la población y a algún sector del periodismo deportivo un aire de superioridad frente al resto del mundo (soy español, ¿a qué quieres que te gane?). Parece que la época dorada del deporte masculino está tocando a su fin. Volverán. ¿Pero cúando?

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