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Editorial |

La salvación con Lucas Alcaraz

La permanencia pasa por el técnico andaluz

La salvación con Lucas Alcaraz

En las decisiones del míster granota estará el futuro del Levante Unión Deportiva esta temporada, traumática como pocas en el pasado reciente del equipo valenciano.

El presidente lo confirmó esta semana hasta final de temporada, respaldo necesario pero siempre un poco ‘mosqueante’ para un entrenador. Bien es sabido que en el mundo del fútbol cuando a un entrenador se le confirma en su cargo, es el principio del fin, pero en este caso hay que confiar. Pese a la mala racha desde que el cuadro de Orriols venció al Valencia en el Ciutat, y las críticas por algunas decisiones en la utilización de jugadores y el juego en el centro del campo, el técnico andaluz cuenta con el respaldo del club.

Las críticas más recurrentes por parte de un sector de la prensa y una parte de la afición es el uso del doble pivote, con jugadores eminentemente de contención y poco creativos y los interiores, con Ivanschitz, que aporta bastante a balón parado, pero poco en el transcurso del juego y la menor relevancia en el equipo de Rubén según han pasado las semanas.

Si bien es cierto que el interior valenciano no ha estado en su mejor momento, también es verdad que sus minutos han sido menos numerosos y con situaciones adversas para el equipo, con lo cual no ha sido fácil para él, sin obviar que no ha rendido a su mejor nivel tampoco.

 

La decisión definitiva

 

Así que hay que confiar en el entrenador granota y con los refuerzos que han llegado a la plantilla (Uche, Ramis…),  ‘remar’ hasta final de temporada.

La decisión de traer a Mendilibar se demostró equivocada por la tipología de defensas con los que contaba el equipo y cómo los posiciona en el campo el técnico vasco. Hacía falta defensores muy rápidos y que anticiparan, material humano con el que no se contaba precisamente. Con Alcaraz el equipo no recibe tantos goles, pero hace falta más empaque y más gol en la puerta contraria. El futuro del Levante: En manos de Alcaraz y en los pies de los jugadores. No queda otra.

 

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