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Editorial |

Las carreras populares ante la “desescalada”

Como es sabido desde el pasado domingo 15 de marzo que se decretó el Estado de Alarma en España ha estado prohibida la práctica deportiva y por tanto la celebración de carreras populares, algunas de las cuales ya las semanas de antes fueron canceladas ante “la escalada” de medidas restrictivas que se estaban adoptando para luchar contra la pandemia.

Tal es el caso de nuestra propia carrera, la Carrera de las Empresas que promovemos desde Grupo Nostresport y que el domingo 22 de marzo habría disputado su 9ª edición. El impacto económico que esto representa para los organizadores es tremendo, supone afrontar una inversión de varias decenas de miles de euros cuyo retorno es cuanto menos muy incierto. En nuestro caso dado la proximidad de la cita y la premura en la suspensión, pues ninguna autoridad nos transmitió nada en sentido alguno y tomamos por nuestra cuenta y riesgo la difícil decisión de suspender la carrera antes de que se decretara el estado de alarma y por tanto la prohibición pensando que no tenía sentido en medio de un llamado general a evitar aglomeraciones el promoverlas, la imposibilidad de anular los pedidos encontrándonos con un stock masivo de camisetas, dorsales, bolsas del corredor y demás inversiones ya efectuadas.

Esta situación, con la salvedad que efectivamente muchos de los eventos afectados por la pandemia han podido evitar el desembolso de la parte de la inversión más próxima, dibuja un sombrío escenario para el sector. Las principales maratones del mundo han anunciado su suspensión cuando no su cancelación, y muchas han buscado su hueco en el calendario en otoño, como es el caso de la propia carrera de las empresas prevista para noviembre. No obstante es la propia evolución de los acontecimientos la que deberá delimitar en los próximos días su viabilidad. En este sentido la suspensión esta misma semana de La Maratón de Berlín prevista para el domingo 27 de septiembre pone en la picota la posible reactivación en otoño del castigado sector.Con el horizonte de la famosa “desescalada” que todos los deportistas esperan como “agua de mayo” a partir del 2 de mayo la flexibilización de las medidas de distanciamiento social acordadas es hora de preguntarse cómo puede encarar el sector de las carreras populares su reactivación.

La Federación Internacional de Atletismo (World Athletics), antes IAAF, y el Instituto Internacional de Medicina de Carreras (IIRM) anunciaron el pasado 17 de abril un grupo de trabajo médico para elaborar directrices sanitarias para los eventos de resistencia, incluyendo las carreras populares. Este grupo tiene cuatro objetivos:

a) Difundir recomendación a implementar en las carreras para prevenir brotes de epidemias.

b) Proporcionar a los organizadores y Gobiernos una herramienta de evaluación de riesgos y planes de contingencia.

c) Aconsejar a los organizadores cómo planificar la vuelta a las actividades normales tras el brote de COVID-19

d) Recopilar y analizar datos para determinar si los recuperados de la COVID-19 tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades o lesiones al participar en competiciones de resistencia y/o actividad física exigente.

Como se ve nada concreto de momento más allá de una declaración típica, aunque tal vez necesaria, de buenas intenciones sin que haya habido por su parte novedad alguna desde el 17 de abril.

A toda esta incertidumbre hay que sumarle una certeza, la vuelta “post covid” será con menor participación y con medidas sanitarias diferentes, como ya ha ocurrido con las carreras en China.

Ello quiere decir que el sector, que en España y la Comunidad Valenciana ha experimentado un desarrollo impresionante en los últimos años, es difícil dar con datos del impacto económico y de generación de empleo de las carreras populares en el PIB nacional, pero hay que tener en cuenta que según el anuario estadístico del deporte 2019 en España más de 214.000 personas trabajaban directamente (1), esto es no puntualmente, del deporte y que las estimaciones que ofrece el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas de Maratón Valencia (2), bien es cierto que estiman en su trabajo todo el impacto repercutido asociado al evento, sitúa el impacto del gasto del evento en 28'2 millones de Euros.

Sea como fuere estamos ante un gran motor económico, de salud y ocio que se ha visto totalmente paralizado y que se va a ver sometido a fuertes cambios en el corto plazo. Ante ello los promotores deben adaptarse con agilidad, priorizando claro la seguridad de las pruebas y posiblemente reduciendo el volumen de la infraestructura y participación de unos eventos que para su supervivencia deberán contar también con el compromiso de la sociedad, desde los runners a los patrocinadores, pero cuya supervivencia resulta estratégica, no ya solo como un importante dinamizador económico local de miles y miles de pymes y autónomos, o como una de las alternativas más populares de ocio y deporte de la población, sino porque es la punta de lanza del deporte popular, el deporte que mayor impacto tiene en el estilo de vida y hábitos saludables de la ciudadanía.

 

(1) Anuario de Estadísticas Deportivas 2019 (archivo adjunto)

(2) Impacto económico y valoración corredores 39 Maratón Valencia (archivo adjunto)

 

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