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Opinión | Miércoles, 20 Septiembre 2017 11:06

El auténtico

La unión hace la fuerza. El gol de Rodrigo fue clara muestra de ello: Foto: LFP La unión hace la fuerza. El gol de Rodrigo fue clara muestra de ello: Foto: LFP

Permítanme empezar por el final… 21:47h de la noche o, lo que es lo mismo, final del partido en Mestalla. El Valencia gana 5-0 al Málaga mostrando un recital de fútbol y goles. Dando y certificando la nueva imagen de este equipo y, sobre todo, convenciéndoles a todos ustedes de que ha vuelto el auténtico Valencia. 

Ayer, al acabar el partido, lo primero que escuchaba uno mientras bajaba las largas escaleras de Mestalla era: “¡ché, ya era hora, por fin una alegría!”. Yo, al menos, era lo primero que decía a la gente que conocía y que me sonreía más aún que yo a ellos. Y, es que, piensen, ¿desde cuándo el valencianismo no disfrutaba de una noche como la de ayer? La última más parecida sea probablemente la del Basilea, en la que ese Valencia de Pizzi le endosó precisamente el mismo resultado que el de ayer, una manita. 

Lo cierto, es que a pesar de que el partido lo pusieron a una hora terrible, la afición de Mestalla respondió. Usted, que probablemente estuvo en el campo como yo, respondió. Respondió porque quería ver ganar a su Valencia después de cosechar tres empates seguidos y muy trabajados. Y, por su parte, el Málaga se presentaba en la capital del Turia último en la clasificación con cero puntos en el casillero y encajando goles a mansalva. Se daban las condiciones para disfrutar de una buena tarde-noche en el coliseo valencianista. Y así fue. Marcelino introdujo cambios en el once y acertó. Acertó porque todos los jugadores están enchufados y quieren jugar. Y ese debe ser el primer objetivo de un entrenador. Marcelino ha logrado lo que no ha conseguido ningún técnico en mucho tiempo, formar un grupo cohesionado y con ganas inmensas de luchar cada balón. 

Poco a poco estamos viendo llegar al auténtico Valencia. Y no lo digo yo. -Ignorante de mí si lo dijera porque lamentablemente no viví la época dorada del Valencia, con Benítez en el banquillo.- Lo dicen las personas que tienen en su asiento de Mestalla una placa que corrobora que llevan yendo al estadio desde hace más de 25 años. Esos socios dicen, usted dice, que este Valencia se parece al Valencia de Benítez, ¡al de los títulos! Y resulta más grato escuchar esto cuando miras el calendario y compruebas que solo has disputado cinco jornadas y, además, que en esos cinco partidos has empatado en el Bernabéu y contra el Atlético de Madrid. 

Esto acaba de empezar, sí, pero las sensaciones son muy buenas. Después de tener que tragar temporadas infumables deportiva y socialmente hablando, parece que por fin volvemos al lugar de donde nunca debimos irnos. Mestalla vuelve a sonreír viendo a su Valencia, al auténtico. Ya era hora. 

 

 

 

 

 

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