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Opinión | Martes, 06 Marzo 2018 00:00

La extraña inquina hacia Muñiz y la ingratitud del trabajo de entrenador

Foto: LFP. Foto: LFP.

En la historia del fútbol los técnicos respetados en España se pueden contar con los dedos de una mano. Es un poder inestable, temporal y entre dos superpoderes insertos en la cultura balompédica: el del futbolista y el del presidente. Es, junto con el árbitro, la labor más discutida sobre el verde.

Tradicionalmente en el balompié hispano ha deslumbrado y ha sido el referente para todos la figura del jugador de fútbol. Ese ser joven, millonario, hábil con un esférico e ídolo entre las féminas. Salvo excepciones, el preparador, en cambio, es la diana a la que se lanzan todos los dardos. Con respecto a la Selección se decía aquello de que hay “40 millones de seleccionadores”. Luis Aragonés y Del Bosque son los que han cambiado la tendencia.

A nivel de club, normalmente hay un técnico en la historia de cada club idolatrado y respetado, más alguno “que no lo hizo mal” y poco más. Rafa Benítez en Valencia, Cruyff con se supone que su continuador Guardiola, Simeone en el Atlético, Preciado en varios equipos…

Luego ha habido seres discutidos pero que veían crecer la hierba, o sea más listos que el hambre: Helenio Herrera, Boskov, Mourinho, Clough en Inglaterra…

Pero hay una variante menos respetada que es la del “entrenador de perfil bajo”, que suele coincidir con aquella trayectoria futbolística de un jugador que ha pasado por equipos modestos en su periplo profesional y no tiene la fuerza mediática conveniente. Y ahí llegamos a Muñiz.

Lo primero es decir que los números eran ya insostenibles, con una racha pésima y sólo tres victorias, con 12 empates, que él pensaba que serían positivos y al final han sido la losa, más que las derrotas. En una liga de tres puntos por victoria ahí ha estado la diferencia en su contra. Futbolísticamente ha habido muchos errores y tampoco le ha ayudado su poco gusto por el fútbol estético. Últimamente en el fútbol español se debe apostar por el ‘fútbol champagne’, a lo guardiolesco con dosis altas de temeridad, al estilo Paco Jémez o Quique Setién, sinó es algo retrógrado lo que se plantea. Cosas del fútbol moderno.

Pero desde el punto de vista sociopolítico y/o mediático la lectura no va a ser igual ahora que dentro de un tiempo “y puede ser usado en tu contra”. Es el entrenador del ascenso, y no un ascenso cualquiera viniendo del final de la era Rubi… destituido Muñiz sin estar en puestos de descenso en ningún momento y empatando, no perdiendo, el último día. El fútbol es muy cambiante y aunque el público estuviera en contra, que mayoritariamente lo está, se puede usar en el futuro en contra la manera de echarlo o el momento. Además no ha habido una pañolada ni se había recibido una goleada sonrojante que aconsejara el cambio. 

Por otro lado la política de fichajes no ha sido la idónea y el carrusel de delanteros centros (Álex Alegría, Nano, Roger, Boateng, Enes, Fahad, Pazzini…) disponibles y con sus circunstancias y lesiones no ha ayudado, con una falta de gol galopante. En la portería también overbooking de guardametas al igual que en la posición de lateral derecho. Es sabido que el Levante UD como cualquier conjunto de la parte baja necesita un arquero que salve puntos y un ariete que los sume, con sus goles, para mantener la categoría. Y en lo que respecta a la posición de vanguardia no ha existido esa figura relevante.

 

Víctima de la situación y de su inacción también

 

Por todo ello Muñiz ha sido una víctima de un montón de adversidades, pero también de sí mismo. Le ha faltado carácter e imponer, con la ayuda que le brindaba el éxito del ascenso a Primera, sus impresiones. Los jugadores de su guardia pretoriana han evidenciado que la máxima categoría aún se les queda un poco grande.

Todo este cóctel provocó su final, que en la rueda de prensa postpartido ya rumiaba el propio asturiano y en la última cuestión que se le formuló en la sala de prensa granota hizo una disertación que dejaba a las claras que ya no se sentía valorado y que posiblemente iría por los aires. A buen entendedor

En resumen, "siempre se rompe todo por la parte más débil", "es más fácil echar a uno que a 25", "cuando veas las barbas..." y si ves que la queja va hacia el entrenador, cuidado…

Por otro lado no es una cuestión de afinidad tampoco, ni de dinero, que lo ganan y mucho los técnicos. Este artículo trata simplemente de un caso repetido multitud de veces y en más ocasiones que se repetirá. La ilógica lógica del fútbol.

Yo si hubiera sido ‘asesor’ o ‘aconsejador en una reunión para aconsejar al aconsejado’ hubiera tenido la paciencia de esperarme a ver qué pasaba en Getafe, y en caso de derrota, seguramente ya en puestos de descenso, obrar en consecuencia, cargándome de razones. Se dirá que a lo mejor eso es algo ventajista, pero te cubres las espaldas. El tiempo dará y quitará razones y pondrá a cada uno en su lugar, pero los tiempos del fútbol hay que conocerlos. Y si hay algo que caracteriza e identifica a todos los que están en este entorno futbolero atrabiliario es lo voluble, cambiante y caprichosa de la opinión pública. Y la publicada.

 

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