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Opinión | Lunes, 07 Mayo 2018 00:00

Disfrutemos del momento

Foto de equipo en el vestuario tras el partido del pasado sábado en Villarreal. Foto de equipo en el vestuario tras el partido del pasado sábado en Villarreal.

Se ha cumplido algo que parecía imposible a principio de temporada. Clasificarse para Champions League era algo que se veía de muy lejos después de presenciar dos temporadas infames para olvidar. El Valencia vuelve a la máxima competición del fútbol europeo. Disfrutemos del momento

El otro día volviendo de Villarreal después del partido ya fui asimilando que el Valencia era de Champions. De hecho, lo que era seguro es que se iba a celebrar allí, en la Cerámica y con toda la afición junta. Pero la alegría llegó antes de empezar el encuentro. La inesperada, al menos para mí, derrota del Betis en San Mamés metió ya matemáticamente al Valencia en puestos de Liga de Campeones. 

La celebración de los aficionados ches que ya estaban por los bares cercanos a la Cerámica fue notable. Aunque, qué quieren que les diga, yo iba con el Betis. Quería que el Betis ganara para que el Valencia se clasificara para Champions en el partido contra el Villarreal. No fue así. Y es cierto que el submarino amarillo no es contrincante de poca monta, pero también es cierto que el Valencia, en el caso de que hubiera ganado el Betis, no habría jugado tan mal el sábado. El partido no hay por dónde cogerlo.  

Pero pese a que el Valencia perdió, y además con un gol en el 84’, que duele más, la fiesta no cesó. La afición siguió festejando en el estadio con los jugadores, que salieron tras el partido, y por los aledaños del mismo, que se había cumplido el objetivo que a principio de temporada no era objetivo. Y es que cómo iba a ser un objetivo clasificarse para Champions League después de quedar dos temporadas consecutivas decimoprimeros. El Valencia ha hecho un temporadón. No hay más. Y es normal que se celebre así, con fotos en el vestuario y con el presidente bañado en cava. Ya habrá tiempo para pensar en fichajes y en los jugadores que están en el plantilla del Valencia que no tienen nivel ni para jugar en 2ª B. 

Aunque tampoco estoy ciego ni me lo quiero hacer. El tramo final de temporada está siendo horrible. Tal vez por el exceso de confianza o por la propia ansiedad que provoca poder clasificarse matemáticamente y no conseguirlo hasta el tercer match ball. Estos últimos partidos han certificado las carencias de la plantilla. No hay fondo de armario, y el año que viene el Valencia jugará en tres competiciones y tampoco se puede hacer el ridículo en Europa. Vietto, Montoya, Vezo o Maksimovic no tienen nivel para estar en este Valencia de Champions. Ni si quiera en el banquillo. 

En verano llegará el momento de pararse a planificar la temporada que viene, pero ahora toca enorgullecerse de la espectacular campaña que ha hecho el Valencia de Marcelino. Porque ya es el Valencia de Marcelino (y Mateu). Sin él nada de esto se entendería. El Valencia es de Champions. Disfrutemos del momento. 

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