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Opinión | Jueves, 03 Octubre 2019 12:49

La Champions no perdona

Foto: UEFA Foto: UEFA

Esto es la Champions. Suena a tópico, peor no hay rival pequeño. Anoche en Mestalla se vio que el Valencia está cerca pero aun le falta para alcanzar el nivel de los grandes equipos europeos.

He de decir por adelantado que delante estaba el Ajax de Amsterdam que la temporada pasada deslumbró en Europa y estuvo a tan solo 45´ de jugar la final de la Liga de Campeones. Es cierto que se han marchado sus dos estrellas, De Jong y De Light, pero el 90% del bloque sigue siendo el mismo, -entrenador incluido -.

La temporada pasada el Valencia jugó, entre otros, ante la Juventus y el Arsenal. En ambas eliminatorias se vio que el equipo tiene que crecer para competir de tú a tú ante estos equipos.

Se puede hablar de mala suerte en el partido de anoche, pero lo que es cierto es que el Ajax cada vez que se acercaba a la meta de Cillessen lo hacía con peligro. Tuvo el partido controlado en todo momento pese a que el Valencia generó ocasiones claras de gol e incluso erro un penalti.

Sea como fuere, el conjunto valencianista perdió y, no vamos a decir que se complica la clasificación para octavos, pero sí que está obligado a sacar cuatro puntos al menos en su doble enfrentamiento ante el Lille para depender de sí mismo y estar en la siguiente ronda.

En la noche de ayer cabe destacar a dos futbolistas por encima del resto: Rodrigo y Coquelin. El primero acaba de ser padre y tal vez por eso jugaba hipermotivado. Por fin se vio la versión del mejor Rodrigo que se desmarcaba, enlazaba con el centro del campo y creaba ocasiones de peligro. Sólo le faltó el gol. Coquelin es un jugador espectacular. Callado, en la sombra, destruye y crea juego de una manera sensacional. Vino casi de puntillas sin hacer ruido y se ha convertido en titular indiscutible de este Valencia y en el escudero perfecto de Parejo.

La nota negativa del encuentro, además del resultado, la dio Guedes. El portugués volvió a ser titular y jugó los 90 minutos. Se le vio apático, sin fe y con la moral por los suelos. No se escuchó ningún silbido en la grada de Mestalla, pero si el “rum rum” típico cuando la afición está en desacuerdo. Guedes tiene que parar, pensar y volver a ser quien fue. Tiene el listón de juego muy alto y quizá eso sea un hándicap para él.

No todo va a ser malo. Tras seis partidos con Celades en el banquillo, se ve otro Valencia diferente al de Marcelino. Más vistoso y con más “cariño” por el balón. El sábado juegan ante el Alavés y después hay descanso porque juega la selección. Es un tiempo ideal para trabajar y sentar las bases del proyecto de Celades que por cierto, ayer se equivocó con los cambios.

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