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Opinión | Miércoles, 18 Marzo 2020 12:11

Futbolistas frente a la crisis

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Futbolistas frente a la crisis

Economistas Frente a la Crisis es una iniciativa en la estela del famoso Manifiesto de Economistas Aterrados lanzado en Francia en 2010 ante la preocupación con el diagnóstico y los principios bajo los que la crisis fue gestionada.

A pesar de que fueron los estados los que tuvieron que responsabilizarse de las consecuencias sociales de la crisis inyectando ingentes cantidades de nuestros impuestos a un sistema gripado, no se dio una batalla moral y objetiva que cambiara principios de la economía global. Obama o Sarkozy llegaron a hablar de “refundación del sistema” en aquel histórico G20 de abril de 2009 donde la intervención del dinero público salvó al mundo. La marea de intelectuales que ponían el foco en la desigualdad creciente, los paraísos fiscales y el papel del Estado como actor económico; en definitiva la idea de que no podíamos seguir tolerando comportamientos individuales dañinos con el bienestar y la responsabilidad colectiva; no empapó por igual a todos. Efectivamente, los que habían construido sus economías personales en torno a una arquitectura moral que normalizaba la irresponsabilidad colectiva la siguieron construyendo igual porque el propio sistema –y gran parte de la opinión pública- lo permitía.

Durante esta última década, después de la crisis que dejó a mucha gente atrás, estrellas millonarias del deporte mundial, entre ellos muchos futbolistas, han visto cómo salían a la luz sus entramados societarios bajo la única premisa de evadir impuestos, el arma fundamental de un Estado para cuidar a su población. Algunos han tenido que pactar con el fisco o han sido condenados. Muchas veces son los mismos que tienen proyectos solidarios personales, aparece su imagen junto a entidades caritativas, donan para paliar desastres naturales, o financian obra social en sus países de origen intentando devolver la increíble suerte de haberse convertido en millonarios pegando patadas a un balón. Que paguen sus impuestos hasta el último céntimo, con obra social a su nombre o sin ella, no parece tener valor añadido.

Hasta que ha llegado una nueva crisis. Una crisis muy especial porque es debida a una epidemia que cuesta directamente vidas. Que afecta a cada uno de nosotros en nuestro comportamiento rutinario. Porque la irresponsabilidad individual mata personas y colapsa los sistemas de salud públicos. ¿Acaso el egoísmo no lo hace siempre en nuestros sistemas de bienestar y protección social?. El carácter peculiar de la crisis sanitaria, que requiere del esfuerzo coordinado del Estado movilizando recursos públicos y de la sociedad movilizándose a través de los comportamientos individuales también es un golpe de efecto para demostrar que la ética personal es un motor positivo de cambio colectivo.

En China, los famosos y estrellas del deporte hicieron donaciones y vídeos para trasladar mensajes a la población en su confinamiento. A pesar del Leviatán del gobierno chino se tenía en cuenta la influencia de estas figuras como ejemplo para los demás. Sobre donaciones anunciadas por futbolistas se ha estado hablando en Italia. Francesco Totti, eterno capitán de la Roma y rostro oficial de Dash, ha sido criticado por una campaña de petición de donaciones que ha sido visto como operación de marketing de la marca de detergentes. Y ha sido porque al mismo tiempo Bernardeschi, jugador de la Juventus -criticado en alguna ocasión por hinchas fanáticos por sus mensajes de apoyo a inmigrantes y refugiados- se limitaba a comprar respiradores para la UCI de un hospital de Turín, o Insigne en Nápoles donaba 100.000€ para suministros sanitarios. Quizás para despejar dudas sobre las buenas intenciones y aunar esfuerzos, los 23 integrantes de la selección azzurra campeona del mundo en 2006 prepararon, sin marca de por medio, una campaña a favor de la Cruz Roja italiana donde ellos fueron los primeros donantes. El efecto ha sido dominó y se multiplican los gestos de apoyo de equipos y directivos de clubes de fútbol de primera línea con Milán e Inter a la cabeza.

Por nuestra parte, con todo el fútbol europeo parado, en España tenemos algunas plantillas afectadas por la enfermedad. Hasta cinco miembros del Valencia CF que se desplazaron a los focos de Bérgamo y Vitoria dieron positivo de CoVid-19. Antes, su capitán Dani Parejo hizo unas declaraciones muy aplaudidas alertando del peligro para su salud, la de su familia y la de todos cuando tuvo que jugar a puerta cerrada contra la Atalanta. Un llamamiento que ponía el acento en la aparente contradicción de medidas tomadas por las autoridades justo antes de la suspensión de las Fallas. Quizás estoy fantaseando al ver en sus palabras y en la de muchos un cambio de mentalidad que nos iguala a todos seamos futbolistas o no. La visión de un Estado que necesitamos para darnos cobijo en crisis de este calado. Y la capacidad adherida para entender el papel de los impuestos que redistribuyen en forma de servicios públicos –como el sostenimiento de un sistema de salud robusto-. No fue fantasía oír a un futbolista de otra época, Vicente del Bosque, seleccionador campeón del mundo, defender el otro día en la cadena Cope que "los que hayan ganado lo suficiente, paguen lo que le corresponde, por justicia social" y señalando a aquellos millonarios que critican y cotizan en el extranjero. Economistas Frente a la crisis se preocupaba por la resistencia al cambio en este capitalismo, injusto por naturaleza y donde algunos privilegiados se creen al margen. Al menos que esta crisis tan personal y tan colectiva nos traiga ciudadanos de una nueva época, con un sentido de pertenencia a la sociedad en la que viven, también para el sostenimiento del estado de bienestar. Y que la recriminación al ser cuestionado por un periodista deportivo de Jurgen Klopp, entrenador del Liverpool, se haga realidad: “ser futbolista no te hace especial, formamos parte de la misma sociedad y nos preocupamos igual”.

 

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