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Reportajes | Jueves, 12 Marzo 2015 13:55

Elementos de seguridad para el alpinismo

Claves

El casco es un elemento imprescindible, protector y obligatorio en la alta montaña. Lógicamente, sirve para evitar las complicaciones normales cuando se produzca una caída, ante un golpe contra la montaña o para minimizar los daños ante desprendimientos o caídas de piedras o rocas.

Claramente, por razón de la seguridad personal su uso debe ser obligatorio para todas las personas que actúen en una actividad de ascensión o escalada. Lo más habitual es que estén realizados en poliéster o poliuretano. Además, siempre deben estar preparados con sus unidades de cintas cómodas, ligeras y regulables en tamaño y posición. Como es sabido, cuentan con un sistema seguro de sujeción y amarre para linternas frontales, para poder ver en condiciones meteorológicas adversas o con poca iluminación.

 

Cualidades de la linterna y el casco para el alpinismo

 

Las características de la linterna eléctrica, que se puede amoldar a la carcasa o a la cabeza, deben de ser las que faciliten el movimiento y el ascenso en unas condiciones de bastante oscuridad. Hay que controlar y revisar que la carcasa exterior no tenga deformaciones de importancia ni fisuras graves, además del correcto estado de las costuras y los remaches del atalaje. En el caso de que el atalaje sea de cuero, se debería conservar su elasticidad engrasándolo adecuadamente y periódicamente. Tampoco habrá que exponerlo al sol y al calor de manera innecesaria porque se desgasta.

Siguiendo unas mínimas recomendaciones de uso y mantenimiento elementales, el casco debería durar, de vida máxima entre cinco y siete años, aunque es recomendable cambiarlo antes para una mayor seguridad. Hay que comprobar siempre la fecha de fabricación y el país de realización de todos los elementos que se utilizan en las actividades ligadas al montañismo o alpinismo de alta montaña.

 

Cintas

 

Las cintas express son clave para realizar una correcta ascensión alpinista sin riesgos extra. La ascensión deportiva no requiere de mucho material, pero sí es imprescindible una buena selección de cintas express porque refuerza la seguridad.

La longitud universal para este tipo de cinta es de diez-doce centímetros normalmente. El noventa por ciento de las cintas con las que cuenta un escalador profesional debe tener en torno a esta medida. Con la finalidad de disminuir la fricción de la cuerda se deben de llevar unas cuantas cintas más largas, con las cuales se fijarán las protecciones ubicadas al comienzo de los itinerarios previstos. Normalmente, las cintas llevan incorporadas una extensión de goma que fija el mosquetón inferior en su lugar, no dejándole oscilar de posición en el instante de pasar la cuerda. En el caso de utilizar las cintas anudadas se pueden usar las gomas que se venden en comercios porque cumplen una labor parecida. 

Con el fin de equipar las cintas, se debe colocar en la parte superior de la cinta un mosquetón en forma de letra D y en la parte inferior un mosquetón de clausura curvo, lugar por el cual correrá la cuerda. Los denominados como mosquetones en forma de letra D son muy fuertes, resistentes y ligeros. El espacio y la concavidad del mosquetón de cierre curvo facilita una introducción fácil, homogénea y rápida de la cuerda.

 

 

Aseguradores

 

Los aseguradores refuerzan y garantizan la confianza en la alta montaña. Son aparatos que deslizan sobre la cuerda en un sentido, pero no en el contrario. Suelen emplearse normalmente para remontar cuerdas fijas.

Existen varios modelos: de puño, ventral, simple, etc.

Otros aparatos utilizados, normalmente, como autoseguros en los descensos en rápel, son los autobloqueantes para cuerda doble; el más conocido es el shunt.

La utilización correcta de cualquier instrumento de este tipo requiere práctica y un profundo conocimiento de su manejo.

 

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