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Femenino | Domingo, 20 Abril 2008 05:04

Campeonas a lo grande (5-0)

El Levante Femenino se proclamó campeón de la Superliga tras aplastar al Torrejón

Levante y Rayo llegaban a esta jornada con unos guarismos similares, pero el gol average favorable a las valencianas les daba esa posición de privilegio que había que mantener. Ganar sí o sí, esa era la consigna de las chicas de Carvallo. Y eso es lo que han hecho, goleando a un Torrejón que parecía jugarse mucho más que el honor en este partido.

· Las mejores fotos del Levante UDF - Torrejón, por Xavi Soria

· Las mejores fotos del Levante UDF - Torrejón, por Xavi Soria

 

 

 

María Galán [Valencia] | NOSTRESPORT.COM
Nunca había habido tanta gente en el Polideportivo Municipal de Nazaret. Nunca tanta expectación por ver a las féminas del Levante. Pero es que este partido no era un partido cualquiera. El equipo granota se jugaba la Superliga, en casa y ante un equipo, para más morbo, de Madrid, la misma procedencia que el rival, el más respetado que temido Rayo Vallecano.

Tras las vallas, los aficionados repasaban la alineación de su equipo, demostrando a quien quisiera oírlo que en sus cabezas también hay sitio para este otro conjunto, el único que este año va a darles una alegría.

El árbitro pitó y el Levante se lanzó a hacer historia, con tal ímpetu que en el minuto 3 un disparo de Guru, sin aparente peligro, se envenenaba y se convertía en el primer gol. El primer paso hacia el ansiado título.

Después llegaron los nervios, las prisas por consolidar el triunfo, las ganas de matar el partido. Se perdió el control del balón, que iba de un conjunto a otro, de la portería del Levante a la del Torrejón. Y vuelta a empezar.

El Levante creaba ocasiones, pero también las madrileñas empezaban a meter el miedo en el cuerpo de los seguidores levantinistas que no estaban preparados para una nueva decepción. Como bálsamo para sus acelerados corazones llegó el gol de Goretti, a punto de llegar a la media hora de partido, y entonces cambió el guión.

Sólo un equipo en el terreno de juego. El Torrejón dejo de creer en sus posibilidades y cedió terreno al Levante. Desapareció el empuje de los primeros momentos y, salvo algunas excepciones, se convirtió en lo que era, un equipo que no se jugaba nada y que estaba a punto de convertirse en el invitado de honor de la fiesta del fútbol levantinista.

Y así, el Levante anotaría dos goles más antes de retirarse a la caseta: Rosa primero y Goretti cinco minutos después devolvían el aliento al graderío y la sensación de que, esta vez, el título no se escapaba.

Con la reanudación se le planteaba al Torrejón un difícil dilema: salir a remontar el partido, aún a riesgo de acabar encajando una dolorosa goleada o intentar mantener el resultado y acabar el encuentro con la mayor dignidad posible. Finalmente, las madrileñas optaron por una combinación de ambas opciones, aunque trasnscurridos los primeros diez minutos del segundo periodo sólo a Raquel le quedaban fuerzas para seguir pidiendo a sus compañeras un poquito más.

Pero al Levante no le bastaba con cuatro y, espoleado por los gritos de los allí congregados, se lanzaron a la caza y captura de la gran goleada. Mari Paz, tras una buena jugada de equipo, cerraba la cuenta para las granotas, aunque el equipo siguió buscando más goles hasta el pitido final.

Lesión de Mari Paz. Sin embargo, también hubo una nota negativa, la lesión de Mari Paz, cuando todavía restaban quince minutos para la conclusión del partido. Con los cambios ya efectuados y con el partido más que encarrilado, Carvallo optó por jugar en inferioridad antes que forzar a la jugadora. Y la cosa funcionó porque el Levante siguió gozando de oportunidades que sólo la falta de acierto se encargó de no convertir en gol.

Tras el pitido final estalló la alegría en Nazaret y a las lágrimas de alegría y las burbujas de cava se sumó la alegría de la afición, que se reunió en torno a sus jugadoras para celebrar el triunfo y mantear al técnico que los había conducido a esta mañana gloriosa.

Ya le tocaba al Levante sonreír, debió pensar Cristóbal Grau cuando se despidió de Julio Romero y del resto de directivos. Porque, como más de uno clamó durante el partido, “ya era hora”, la hora del Levante, aunque no sea éste del que a diario se ocupan los medios.
 

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