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Fútbol | Lunes, 26 Octubre 2015 19:30

Feo final para un entrenador trabajador

El último partido del Levante Unión Deportiva en la era Lucas Alcaraz (0-4) no hace justicia con un técnico que ha sido muy profesional y honrado en su manera de actuar, aunque no tenga un gusto excelso por el buen fútbol ni el balompié preciosista precisamente.

En su trayectoria profesional es un especialista en reflotar y mantener equipos modestos, pero el cuadro levantinista ya no funcionaba y los errores se multiplicaban.

Las lagunas en defensa y fallos de concentración, las imprecisiones en la media y los fallos de las ocasiones han sentenciado al preparador que acababa de cumplir un año en el banquillo, tras sustituir a Mendilibar.

La plantilla está cogida con alfileres y habrá que acertar en las incorporaciones, porque esta campaña hay pocos equipos en Primera División flojos. La competitividad ha subido y los tres lugares destinados al descenso van a estar muy disputados. Todo esto complica una campaña que se inició mal en el capítulo de incorporaciones. La política de fichajes tiene que reconducirse y empezar a apostar por el balón nuevamente. El público quiere mejores resultados pero mejor juego también. 

La nave iba a la deriva y en estas situaciones siempre se prescinde del entrenador.

Así es el fútbol.

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