Menu

Fútbol | Martes, 15 Junio 2021 11:24

La expectativa contra la realidad de Paco Alcácer en el Villarreal

Fotografía; Villarreal C.F. Fotografía; Villarreal C.F.

 Paco Alcácer es un jugador especial. Un delantero determinante, de los mejores del país, cuando está en forma. En cambio, el de Torrent es un delantero muy visceral, cuyo rendimiento depende en gran medida de su situación personal y de la de su equipo.

 Así lo ha demostrado esta temporada. El 17 groguet comenzó la campaña siendo uno de los mejores jugadores de su equipo. No obstante, una grave lesión le apartó de los terrenos de juego durante diez encuentros. Una decena de partidos que han supuesto un antes y un después en la campaña del ariete. Alcácer regresó a un equipo en horas bajas, que veía cada vez más lejos los puestos de Champions y, lejos de reflotarlo con sus goles, se convirtió en uno de los principales culpables de la séptima posición final.

 El penalti errado en su retorno contra el Granada no fue más que un anticipo de lo que estaba por venir para Paco Alcácer y el Villarreal. De poder regresar con gol y dar los tres puntos a su equipo a culminar una actuación terrorífica que supuso el inicio del fin para el Villarreal.

 Aun así, Alcácer ha sido importante para el equipo de la Cerámica con un total de 2.195 minutos jugados en 58 partidos, un promedio de 56 minutos por encuentro. En ellos ha logrado dobles dígitos en goles (12) y cinco asistencias. Unas cifras sorprendentes, teniendo en cuenta el final de temporada que ha cuajado el valenciano.

 Se trata de una producción elevada para un jugador que ha tenido un trabajo oscuro, poco relacionado con el encuentro. Un delantero que rara vez ha superado la treintena de toques por encuentro, cuyo papel ha sido más contextual que estelar. Promedia 16 toques por partido, de los cuales 10 suelen ser pases, de los que suele acertar 8, lo que se traduce en un 75 % de efectividad. No solo eso, sino que esta temporada también ha dado un total de 21 pases clave, es decir, más de uno cada dos partidos.

Fotografía; Villarreal C.F.

En efecto, el papel de Alcácer está más dirigido hacia la brega con los defensas, que a la asociación con sus compañeros. Esto explica el éxito  en los duelos por bajo, aunque este no sea tal en los aéreos. Promedia un total de dos duelos por encuentro, aunque con un éxito dispar en cada tipo de ellos. Mientras tiene éxito en el 58 % de los duelos por suelo, no alcanza el duelo aéreo ganado por encuentro con su 1’75.

En todo caso, el cometido principal de cualquier delantero está relacionado con su producción goleadora. El ex d Valencia promedia más de un tiro por encuentro, de los cuales 0’85 van a puerta, lo que se traduce en una precisión del 59 %.

 Aun así siguen siendo inferiores a las esperadas. La estadística dice que los goles esperados de Alcácer en el Villarreal en LaLiga han sido de 8’93, casi tres (2’93) más de los que al final ha anotado (6). En cambio, con cuatro, ha dado casi una asistencia (0’95) más de las que debería. Esto alide a una falta de efectividad de cara a puerta, así como que sus compañeros han convertido en asistencias jugadas que a priori no deberían haber acabado en nada.

A.C. ALCÁCER

Como ya hemos dicho, la lesión ha sido un antes y un después en la temporada de Paco Alcácer. Las sensaciones y las cifras así lo demuestran. De los doce goles ha anotado el delantero de Torrent esta campaña nueve han sido en los primeros diecisiete partidos. Es decir, el 17 ha marcado el 75 % de los goles de la temporada en el 33 % de los minutos que ha disputado.

Esto se debe a que el grado de efectividad ha estado en niveles normales. Alcácer ha anotado en liga cinco tantos, 0’1 menos de los esperados. Solo en dos partidos (contra Huesca y contra Valladolid) su efectividad estuvo por debajo de lo que la estadística promediaba. Esto permitió al equipo sacar adelante encuentros como el que le enfrentó al Alavés, en el que el valenciano enchufó dos goles determinantes en el 3-1 final justo después de haber caído estrepitosamente contra el F.C. Barcelona.

El 4-0 que recibió el Barcelona nos mostró un Alcácer impotente. No generó ninguna ocasión de gol ni para sí ni para sus compañeros y por eso fue sustituido a la media parte. El Barcelona debutó en liga desinhibiendo totalmente el ataque del Villarreal y castigando con dureza cada uno de sus errores.

El Villarreal no le encuentra el punto al Barça

Ansu Fati celebrando uno de sus goles contra el Villarreal. Fotografía; F.C. Barcelona

Algo similar sucedió contra el Atlético de Madrid, donde el Villarreal dio una exhibición de futbol defensivo; pero no pudo penetrar en la defensa del Cholo. En ese partido tocó un balón cada cinco minutos: una incidencia muy pobre que le impidió genera ninguna ocasión de gol para sí ni ninguna asistencia. Ni un tiro hizo.

Aun así, Alcácer estuvo efectivo en la brega contra los defensas colchoneros pues se impuso en uno de los dos duelos por bajo en los que se vio implicado y en dos de los cuatro duelos aéreos en los que estuvo inmerso.

UN RENACER FALLIDO

Que antes de la lesión Alcácer anotase el 75 % de los goles implica que tras la misma anotó tres veces menos. Tres goles (uno en liga), son un bagaje demasiado escaso para el delantero de un equipo que aspiraba a entrar en la UEFA Champions League. La expectativa generada en la primera mitad del curso jugó en contra de un Alcácer que regreso mermado mentalmente y que no demostraba siquiera convicción cuando le tocaba ver portería.

Ahí es cuando su efectividad cae en picado. Con 3’83 expected goals en liga, Alcácer ha anotado casi tres goles menos de los que debería a la vuelta de su lesión o, lo que es lo mismo, solo ha marcado el 26 % de lo que debería.

Parecía que empezaba a volver en sí con un gol contra el GNK Dinamo Zagreb, una asistencia contra el Levante U.D. y otro tanto contra el Alavés; pero ahí acabaría la producción goleadora de Alcácer para lo que restaba de temporada. Tanto fue esto que, tras anotar un hat-trick contra el Sevilla, Carlos Bacca le arrebató la titularidad contra Real Madrid y Manchester United.

INFLUENCIA TÁCTICA EN EL JUEGO DE ALCÁCER

En un fútbol como el actual, no obstante, no es posible separar el análisis individualizado de los jugadores del análisis colectivo del equipo. Alcácer ha formado parte de un equipo que ha ido dando bandazos en su juego en busca de unas condiciones que se adaptasen a un contexto cambiante por las irregularidad del equipo y la plaga de lesiones que ha sufrido.

Imagen

Francis Coquelin ha sido uno de los hombres más castigados por las lesiones del Villarreal. Fotografía; Villarreal C.F.

Si bien la lesión marca un antes y un después en el curso de Alcácer, también encontramos diferencias en su rendimiento cuando ha jugado solo y cuando lo ha hecho acompañado.

Unai Emery comenzó la temporada jugando con un 1-4-4-2 en el que compartía punta de ataque con Gerard Moreno. El catalán era el que se relacionaba con la pelota, mientras Alcácer solo tocaba el balón cada cinco o seis minutos. Además, se veía involucrado en más duelos aéreos (8) que rasos (solo uno y lo perdió).

Por tanto, su rol tampoco estaba tan relacionado con trabajar para el equipo, sino en ser el hombre gol, un rol  que no cumplió pues solo anotó un tanto en tres encuentros. Aun así no puede decirse que no lo intentó, pues en los dos primeros chutó en cuatro ocasiones y con un 0 % de efectividad en el debut contra la S.D. Huesca y un 100 % de efectividad contra la S.D. Eibar.

Pese a todo, tras la debacle del Camp Nou, Emery introdujo un tercer centrocampista y echó a banda a Gerard Moreno, lo que dejaba a Alcácer como único referente ofensivo. Ahí es donde se ha visto la mejor versión del delantero. Como delantero único ha jugado 932 minutos el (42 %) y ha anotado 8  goles (el 67 %), de los cuales la mitad han sido en Liga. Esta cifra resulta inferior a los datos anotadores que la estadística afirma que debería haber conseguido (5’54), en parte debido a que a su vuelta Emery todavía mantenía el esquema con un delantero, aunque alternando defensas de 3 y de 4 por la ausencia de Gerard Moreno.

En este sentido, el partido contra el Real Betis que el Villarreal perdió por 1-2 fue el detonante que marcó el regreso al 1-4-4-2. Ahí jugó el partido de ida contra el Red Bull Salzburg y el partido de liga contra el Athletic, aunque con un rol un tanto distinto al que había tenido en los primeros partidos.

Frente a la falta de acierto goleador del delantero de Torrent, Emery entendió que Gerard Moreno era su anotador y puso a trabajar a Alcácer para facilitarle la tarea. Así, el número de disparos del delantero se redujo mientras crecía el acierto en el pase y el número de duelos (aunque por poco éxito).

Viendo que Moreno debía ser más que un goleador Emery acabaría centrando el sistema en torno a su jugador franquicia. Así el 7 empezaría a moverse por todo el frente de ataque derivando hacia un sistema que se asemejaba más a un 1-4-2-3-1. Alcácer pasaba de estar acompañado de un delantero que le desplazaba a la izquierda a tener detrás a un mediapunta que concentraba todo el juego en sus botas.

En este momento de la temporada sus  minutos ya empezaron a caer en picado. Solo cuatro partidos más jugaría desde entonces Alcácer en LaLiga en lo que resta de temporada, con unas cifras para nada espectaculares.

Así, la historia de Alcácer es la del fichaje más caro de la historia del Villarreal. Un hombre que llegó cargado de goles por 25 millones de euros, pero cuyo rendimiento se ha ido diluyendo hasta el punto de llegar a estar inmerso en rumores de trueques. La expectativa se ha comido a un Paco Alcácer cuya realidad es desesperanzadora.

 

Comentarios

volver arriba