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La Roja | Martes, 28 Junio 2016 13:00

La Roja: Regreso al pasado

Mala imagen

Nos han hecho tan grandes que nos están haciendo pequeños. Antes por lo menos caíamos en cuartos. Ahora en el grupo del Mundial y en octavos en la Eurocopa... o sea peor que antaño.

Con Italia empezó todo en 2008 con la famosa tanda y ahora se podría concluir que ha terminado con la propia Italia, pero no es así. Desde la final de la Copa Confederaciones, en la que la Selección fue arrasada, desde el himno, se notó que ya no había el mismo ánimo. El Mundial fue una plasmación palmaria, pero se quiso mirar para otro lado, porque nos habían hecho tan grandes y les debíamos tanto…

Falta nivel de exigencia y grandeza, además de trayectoria en la élite. Si el Barcelona o el Madrid ganan una Champions y en la edición siguiente hacen el ridículo en la liguilla, sus aficionados ‘queman’ la ciudad. Hay o un gen ganador histórico o una vergüenza torera o una conciencia de grandeza, que con la Selección no existe. Los aficionados son de los equipos. España ha ganado y ha habido una corriente de exaltación lógica. Pero el nivel de crítica no es tal. Si Alemania o Brasil, dominadores en Mundiales, en el caso de los sudamericanos y los germanos en europeos, se la pegan, la que se monta es pequeña… De hecho después de la goleada en su Mundial, aún siguen tocadísimos los de la verdeamarelha, como se ha visto en la Copa América. Fue una afrenta a su orgullo de campeón. 

No hay un afán de hegemonía ni una exigencia. Ningún jugador o seleccionador se ha planteado que España podría ser dominadora si hubiera ganado esta Eurocopa en la historia. Se planteaba desde el punto de vista de la tercera seguida, olvidando la de 1964, y no como la cuarta, que seríamos el referente continental.

Es curiosa también la tendencia de la prensa que convive todo el mes con los jugadores, entrenador… comparada con la de los ‘quedados especiales’, que son mucho más críticos y que no sufren ese síndrome, interesado, de la cercanía con los protagonistas, que les aleja de la objetividad. Demasiada opinión tendenciosa para moldear al aficionado y encauzarle en sus intereses de grupo de comunicación. Además nos han contado menos de lo que realmente ha pasado allí.

En el caso de España, después de dos ridículos seguidos tenemos que seguir haciendo ofrendas en el altar de las dos Eurocopas y el Mundial; que sí, que ya sabemos todos que han sido hitos, pero no se puede vivir del pasado.

Hemos vuelto a 2004, caímos en el grupo de la Euro portuguesa, como en este pasado Mundial, y a 2006, en que caímos en octavos contra Francia, como ahora contra los transalpinos.

 

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