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Mundial | Miércoles, 09 Julio 2014 00:53

Un huracán teutón azota al Minairão en 30´(1-7)

Alemania celebra, ya esta en la final. Brasil parece no despertar de la pesadilla. (FOTO: TyC Sports) Alemania celebra, ya esta en la final. Brasil parece no despertar de la pesadilla. (FOTO: TyC Sports)

Ni el más negativo de los brasileños ni el más positivo de los alemanes. Ni el más perfecto de los analistas lo pudo preveer, en menos de 30´Brasil perdía 0-5 con Alemania en una ráfaga de talento teutón y una montaña de errores defensivos. Ya en la segunda parte Alemania se decicó a aumentar la diferencia mientras Brasil hacía lo posible por descontar. Müller, Klose, Kroos (2), Kedhira y Shurrle (2) para la paliza histórica, Oscar descontó con el del honor. Histórico... 

 En el ojo de la tormenta 

"No se puede explicar lo inxplicable", declaraba entre lágrimas el portero Julio Cesar. Y los que vivimos el partido minuto a minuto intentábamos dar una explicación al respecto de qué sucedió en tan pocos minutos. Cuando intentábamos describir un gol, Alemania ya orquestaba otro. El partido coemnzó con un vendaval de presión brasileña sobre el terreno alemán. Pero un corner de Tony Kroos fue aprovechado por Thomas Müller en una desatención defensiva. 

Cuando Brasil fue a por el empate ya comenzaba a desordenarse. Tony Kroos volvió a la acción cuando asistió a Müller y este le dejó servido el gol en bandeja de plata al máximo artillero de la historia de los mundiales, Miroslav Klose. Con ese gol superaba a Ronaldo y entraba definitivamente en la historia cuando vencía a Julio Cesar tras taparle el primer remate. 

Cuando todos estábamos anunciando al mundo que Klose ya era el máximo artillero mundialista de la historia, Kroos volvió a sorprendernos tan sólo un minuto después: desborde de Lahm, Müller no puede conectar pero la figura del partido aparecía de nuevo. 3-0 en 24´. 

Y se convertiría en 4-0 en 26´, porque mientras todos informábamos que Kroos ponía en evidencia los errores defensivos brasileños, el jugador mencionado le robaba el balón a Paulinho, y se la daba a Khedira y este le devolvía la gentileza. El mismo Khedira, tendría su gol tres minutos después. Un 5-0 en tan sólo 29´. El mundo no salía de su asombro. Nosotros tampoco. Brasil tampoco. Alemania tampoco. 

Alemania tocaba el balón en plena área brasileña, de manera contundente y fugaz, en tan sólo 10´llegaron cuatro goles. "Corríamos de aquí para allá, no entendíamos lo que pasaba", decía David Luiz en zona mixta. Nosotros tampoco entendíamos. 

Después de la tormenta

Luego del Huracán teutón, los sobrevivientes pudimos analizar lo sucedido. Alemania hizo todo bien, su mecanismo y polifuncionalidad de sus integrantes ejecutaron una orquesta impecable. Brasil fue lo opuesto, golpeado todavía por Neymar, no pudo maquillar los errores propios como ante Colombia. Lejos estaba este Brasil de estar a la altura de la historia, pero eso ya lo habíamos anticipado ante Colombia y Chile, pero hoy ha quedado más que en evidencia. 

La gente llorando en las gradas del Mineirao, algunos yéndose del estadio describían a la perfección lo que estaba sucediendo. Ahora Brasil iba con hidalgúia por el honor pero se chocó una y otra vez con Neuer que parecía burlarse de los brasileños. Pero claro, no era así. Löw se daba el gusto d eproteger a su baluarte de la defensa, Hummels, y lo sentaba en el banquillo. Scolari envíaba a Willian, y le hubiera gustado tener a Ronaldo, Rivaldo, Ronaldinho, Denilson y Kaká para mandarlos también. Otros tiempos, otra historia. 

Alemania aminoraba la marcha, pero Müller y el ingresado Shurrle querían seguir de fiesta en medio del velorio de Belo Horizonte. Lahm desbordó y asistió al ariete del Chelsea. Luego orquestaría otra jugada con Ozil, y el de Stamford Bridge le pondría la presa al postre. 

Shurrle se convertía casi en el centro de nuestras maldiciones, ya que sus goles nos interrumpían los intentos de averiguar si esta era la mayor goleada recibida por Brasil en los mundiales. Todo parecía indicar que si, pero había que confirmar. Hecho, la otra había sido ante Francia en la final del 98 por 3-0 con goles de Petit y doblete de Zidane. 

Mientras Oscar descontaba y hacía el gol del honor, o la hidalguía o lo que fuera, se cruzan las imágenes de los marginados del Maracanazo, aquellos jugadores que perdieron la final ante Uruguay en el Maracanazo. 

Del Maracanazo al "Mineirazo"

Mientras vemos las lágrimas de Julio Cesar o David Luiz, se mezclan con las de Barbosa, Augusto, Juvenal, Bauer, Danilo, Bigode, Friaca, Ademir, Zizinho, Jair y Chico. Sus historias de vida y cómo el pueblo de Brasil los maltrató y no podemos evitar preguntarnos por estas víctimas, las del "Mineirazo", una catástrofe deportiva que a priori, parece mucho peor que la del primer mundial disputado en tierra brasileña. 

Otra catástrofe de la que Brasil deberá hacerse fuerte en la adversidad como lo hizo en el pasado. Ocho años después del Maracanazo, Brasil salía campeón del mundo por primera vez de la mano de unos tales Didí, Garrincha, Vavá, Zagallo y un  tal Pelé... Después de cada tormenta, siempre hay un arco iris. 

        

 

 

 

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