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Leyendas | Jueves, 03 Julio 2014 14:11

Brasil, muy lejos del jogo bonito de antaño

La actual selección brasileña gana pero no ilusiona. La prensa, la afición y la historia le demandan al equipo anfitrión ser fiel a la historia y al estilo que identificó por años a la verdeamarelha. La herencia solo descansa en Neymar ¿Demasiado para un crack de 22 años con la obligación de espantar los fantasmas del Maracanazo y la responsabilidad de ganar un mundial en casa?

Las lágrimas de Neymar dijeron muchas cosas, su falta de plenitud física debido a las molestias. Inclusive la presencia de una psicóloga que sigue al crack a sol y a sombra habla de la responsabilidad que carga el del Barcelona. Este Brasil esta muy lejos de ser el de los anteriores, un Brasil mucho más europeizado, aguerrido, físico y rápido. Muy distinto a los grandes equipos que han destacado el típico fútbol de Brasil. Allí, Neymar parece un fantasma del pasado en medio del fútbol moderno deslucido. 

Mucha presión para Neymar que esta intentando simular al Pelé que irrumpió con esos incipientes 18 años en un equipo donde estaba bien contenido con Didí en centro del campo, un Garrincha sobre la derecha a pura magia, un fiel ladero y goleador incontenible como Vavá y un Zagallo polifuncional sobre la izquierda. 

El jogo bonito de antaño

Aquel Brasil de 1958, que rompió la maldición del Maracanazo ocho años después con un equipo mágico que cambió la historia.  Pura magia y talento, Pelé se sentía cómodo rodeado de cracks. Aún sin él en el mundial de Chile 62, Brasil se las arregló para ganar con comodidad sin él: Didí como cerebro y arquitecto, los Santos como laterales (Djalma y Nilton), con un Zagallo más retrasado , un Garrincha que tomó la responsabilidad de hacerse cargo del protagonismo con esas incusiones a pura velocidad y regate sobre la derecha, el contundente Vavá  y un Amarildo, estrella del Botafogo, que supo reemplazar a la figura del Santos a la perfección. Es decir, un conjunto de estrellas fueron las que conquistaron el bicampeonato mundial, hasta allí obtenido solo por la Italia de Vittorio Pozzo del 34 al 38. 

No obstante al logro obtenido por Brasil y al triunfo del buen fútbol, exquisito y maravilloso,  el mundial de Chile 62 había visto el nacimiento de un juego mucho más táctico, físico y violento con el objetivo de anular al rival. Y lamayor víctima de ello fue el mismísimo Pelé. Cuatro años mas tarde se daría la misma tendencia pero esta vez Brasil no pudo sobreponerse, de nuevo con Pelé entre algodones, y se fue en primera ronda. 

En México 70, Pelé regresaría con todo su esplendor y toda su gloria para levantar la Copa Jules Rimet por tercera vez, en  revancha a sus dos mundiales anteriores que había arrojado deudas. Ya sin Didí, sin Vavá ni Garrincha. Pero estaba Zagallo como técnico, el "Velho Lobo" supo rodearlo tan bien como en el Brasil del 58 de Vicente Feola, en el cual  fue co-autor junto con Didí (referentes de la plantilla), que reclamaron la presencia de los juveniles Pelé y Garrincha al Míster para más explosión.

Zagallo reemplazó muy bien a los artífices para lograr igualar la maravillosa música que orquestaron en el 58 y el 62. Jairzinho hizo de Garrincha, Tostao de Vavá y Rivelino de Zagallo. Y Pele fue simplemente Pelé. Uno de los mejores equipos de la historia con un ídolo en la madurez y la plenitud justa.

Una modernidad contundente

Tanto el Brasil del 58 de Feola, como el del 62 de Aymoré Moreira y el del 70 de Zagallo repitieron la misma formula con distintos intérpretes con un gran éxito. Inclusive el Brasil campeón del 94, quizá el campeón más deslucido de la historia de Brasil, encontró su explosión en Romario y Bebeto. No obstante a la falta de lucidez, Brasil se destacó de principio a fin en Estados Unidos, solo opacado por Italia que logró forzar los penaltis en la final de Los Ángeles con un Zagallo como ayudante de campo de técnico Parreira, presente en los cuatro títulos de su país. Pero aún así, Brasil logró imponerse. A diferencia de otras canarinhas que se lucieron como la de Zico, Sócrates, Falcao y Careca entre mediados de los 70´s y los 80´s. mereciendo un poco más. 

Ocho años más tarde se repetiría la historia en el primer mundial disputado en Oriente, Corea-Japón 2002 encontró un campeón a todo lujo con individualidades más acorde al pasado: Un Cafú y Roberto Carlos de laterales como los Santos, y una delantera temible: Rivaldo, Ronaldinho y Ronaldo, uno de los máximos artilleros de la Copa del Mundo. Brasil no encontró rival y se consagró sin problemas de la mano de Luiz Felipe Scolari.

Scolari ha logrado repetir esa formula, pero sin éxito hasta ahora. Ni la magia del pasado ni la contundencia desde hace 12 años aparecen en este Brasil al que no le sobra nada, y en el que Neymar, quien parece llevar el jogo bonito en la sangre parece insuficiente para devolverle la identidad a la Canarinha. Pero el mismo crack ha sostenido "Quiero que Brasil brille, pero aquí no estamos para dar espectáculo, sino para vencer. Si ganamos por medio gol a cero está bien. No nos interesa el espectáculo, en realidad es lo último que busco. No importan los lujos". 

Quizá con eso alcance para espantar a los fantasmas del Maracanazo, a los que los brasileños le siguen teniendo terror a pesar del Bicampeonato. Quizá con eso alcance. 

 

  

 

      

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