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Leyendas | Sábado, 12 Julio 2014 02:46

Los campeones sin corona: la historia que escriben los que NO ganan (Parte II)

Polonia y una generación de oro que deleitó al mundo. Alcanzó la cumbre en Alemania 74 y España  82 Polonia y una generación de oro que deleitó al mundo. Alcanzó la cumbre en Alemania 74 y España 82

La historia no la escriben solo los que ganan, sino habría solo una historia. Y los Mundiales no son la excepción: recordamos a Portugal, Polonia, Francia y a Holanda. 

Portugal y Eusebio, a un paso

Portugal irrumipió en la historia grande de los mundiales recién en la Copa del Mundo de Inglaterra 1966 a fuerza de la contundencia de la Pantera Negra Eusebio, gran estrella del Benfica. La Pantera de Mozambique marcó 9 goles en el Mundial, sin embargo su gol no bastó para vencer al dueño de casa en la semi: cayó 2-1 pero luego se quedaría con el tercer puesto ante la URSS.  

La Revolución Polaca de los 70´s

Polonia saltó a la fama gracias a una generación de oro de fútbolistas encabezados por Gregorzs Lato, killer del mundial 74 y acompañado por grandes jugadores como  Wadislaw Zmuda, Jerzy Gorgon, Antoni Szymanowsky y Andrzej Szarmach. Dirigidos por Kazimierz Gorski, darían que hablar adjudicándose el tercer puesto ante el Brasil sobrevivienrte del 70. En Argentina 78 no podría acceder más allá de la segunda ronda al chocar en el mismo grupo que Argentina y Brasil, que se disputaron el liderato. Pero en el 82 volverían a dar que hablar llegando de nuevo al tercer puesto contra la Francia de Platini. Luego el fútbol polaco se extinguiría de a poco.  

Francia, Platini y un fútbol exquisito

Desde Kopa y Fontaine en el 58, y hasta que el conjunto de Aimer Jacquet conquistó su primera Copa del Mundo durante el Mundial disputado en su casa, lo mejor de Francia llegó en los pies de Platini, que lideraba un equipo fantástico pero sin laureles en los mundiales entre Argentian 78 y México 86. Tresor, Batiston, Hernández, Six eran algunos nombres de esa gran orquesta que comenzaron a deleitar al mundo. En Argentina no pudieron superar la primera ronda, pero ya habían comenzado a demostrar que eran un equipo a seguir. En España comenzó la explosión y dieron que hablar hasta esa fatídica semifinal en el Sánchez Pizjuán con Alemania, la tragedia de Batiston, la igualada en el suplementario y los penaltis. Quedaron cuartos, luego de otro revulsivo como Polonia. Ya en México 86, tampoco pudieron acceder a la final luego de eliminar a otro campeón sin corona, al Brasil de Telé Santana por penaltis, pero pudieron acceder al podio tras vencer a Bélgica. Platini se despedía y con él una época de seque pondría fin el título en casa de la mano de Zidane, Deschamps y Blanc. 

Holanda vuelve a los primeros planos

Holanda irrumpió en el fútbol grande en Alemania 74, pero luego de un período de apagón y ausencias en los mundiales de España y México, regresaron en el 90 con una generación de oro liderada por Gullit y Van Basten. Pero quedaron en deuda durante el 90, se esperaba grandes cosas de aquel equipo, pero no estuvieron a la altura cuando se despidieron en octavos ante Alemania. Cuatro años más tarde llegarían a cuartos pero Brasil lo despediría, pero sin descollar. Una mejor versión llegaría en Francia 98 con otra generación de oro con los hermanos De Boer, Seedorf, Davids, Cocu, Bergkamp y Kluivert. Los penaltis fueron su maldición ante Brasil, pero Holanda demostró gran fútbol y contundencia bajo la dirección de Gus Hiddink. 

Existen muchos más campeones sin coronas, que deleitaron al mundo pero que no pudieron llegar más lejos por cuestiones del destino. Croacia en el 98, Suecia y Bulgaria en el 94. La misma Francia en el 2006 mereció más que esa derrota por penaltis en el Olímpico de Berlín. La garra charrúa de Sudáfrica 2010 o el buen fútbol de Argentina y España en el 2006. Por eso es tan hermoso el fútbol, porque la historia no la escriben solo los que ganan.    

 

 

 

 

 

 

 

 

    

 

 

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