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Templos | Miércoles, 28 Mayo 2014 17:13

El Giants de Nueva York, donde el gigante cayó

Alemania venía imparable desde España 82 encadenando tres finales consecutivas y una Copa del Mundo. Arribó a Estados Unidos como campeona defensora y nada parecía detener su camino hasta su cuarta final al hilo hasta que cayó en el Giants Stadium de Nueva York ante la sorpresa Bulgara. El Giants sería su cementerio donde sepultaron sus sueños de repetir en terreno americano. 

Alemania abandonaba la cómoda Chicago con el suelo de poder llegar a una final del mundo más y retener la Copa del Mundo al menos por cuatro años más. La gran mayoría del equipo campeona del 90 estaba presente y seguían con 

su buen nivel de la mano de Matthaus, Voelller, Klinsman y compañía luego de compartir el Grupo C con España y clasificar primeros. 

Ahora debían trasladarse a la ciudad que nunca duerme para enfrentar a la desconocida Bulgaria a la que sólo un jugador resaltaba de entre los once: Stoichkov. ¿Era el astro del Barcelona suficiente para preocupar a un equipo de estrellas que llavaban en sus hombros la gloria de los campeones? 

Bulgaría venía de derrotar a una Argentina golpeada por el dopaje positivo de Maradona, quedando segunda en el grupo por delante de los albicelestes. Y en ese mismo Estadio habían derrotado por penaltis a México, uno de los tantos "locales" que tenía Estados Unidos debido a sus inmigrantes. El Coliseo de los Giants, parecía un mote adecuado para que Alemania siguiera fiel a su historia. 

Pero el Estadio de los Giants fue su cementerio cuando cayeron 2-1 ante la sorpresa de aquel Mundial con un golazo de tiro libre de Stoichkov. La maldición del campeón seguía su curso: sólo Italia, en el 34-38 y Brasil en el 58-62 pudieron repetir el título.  

 

 

 

 

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