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Templos | Jueves, 26 Junio 2014 16:40

La tercera fue la vencida para Alemania

En el Olímpico de Roma, Alemania de la mano de su técnico y emblema histórico Franz Beckenbauer, logró romper el maleficio de las dos finales perdidas ante Italia en España 82 y en México 86 con Argentina. En la tercera y con un equipo de estrellas y un Matthäus como figura y capitán logró su tercer título. 

Todos los caminos conducen a Roma dicen, y Alemania puede dar fe de ello. Luego de dos finales perdidas (Ante Italia en España 82 y Argentina en Máxico 86), Alemania se consagraba con el oro en Italia 90 y levantaba la misma Copa que en el 74 con una coincidencia: Franz Beckenbauer.

El Kaiser había logrado conformar un gran equipo, desplegando gran fútbol ofensivo pero ordenado tácticamente superando duros rivales como Yugoslavia en fase de grupos, a la Holanda de Gullit y Van Basten en aquella trifulca entre Rijkaard y Vöeller, a Checoslovaquia en cuartos y a Inglaterra en semis.

Un gran equipo conformado por jugadores como Andreas Breheme, Guido Buchwald en defensa, Matthäus en el centro del campo junto a Thomas Hässler y Andreas Möller y Rudi Vóeller y Jurgen Klinsmann entre otros fueron solo algunas de las claves de uno de los mejores equipos de Alemania de la historia que pudo dar alcanzar la gloria luego de dos intentos frustrados.   

En la final superó al campeón en el Olímpico de Roma por 1-0 con un gol de penalti de Andreas Breheme en una final muy pareja en la que Argentina, diezmada por lesiones y suspensiones, terminó con 9 jugadores en un arbitraje polémico del mexicano Edgardo Codesal. 

A pesar de las manchas que opacaron la final, Alemania fue justo campeón y el más ofensivo en un mundial muy táctico y defensivo. Beckenbauer logró igualar el record de Mario "el velho lobo" Zagallo de ser campeón de un mundial como jugador y como técnico.

 

    

 

 

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