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Templos | Jueves, 03 Julio 2014 17:05

Francia y Alemania, épica, tragedia y suspenso en el Sánchez Pizjuán

Francia y Alemania editarán el viejo duelo en cuartos de final de Brasil 2014. Eran las semifinales del Mundial de España 1982 y Francia asomaba para ser la gran finalista por primera vez en su historia de la mano de Platini. Sin embargo Alemania fue Alemania y apareció para amargar los sueños de los galos en uno de los mejores partidos de la historia. 3-3 y a penaltis. Alemania era finalista y caería con Italia en el Bernabéu.

Final anticipada con suspenso  en el Sánchez Pizjuán

"Ese fue mi más hermoso juego. Lo que sucedió esa noche encapsula todos los sentimientos de la vida misma, ninguna película podría recuperar tantas contradicciones y emociones, fue muy fuerte", destacó Michel Platini sobre aquella "final anticipada" en el Sánchez Pizjuán de Sevilla luego de la semifinal que depositó a Alemania finalmente en el Bernabéu.

Lo cierto es que Francia se quedó en el camino en el partido que Pierre Littbarski había iniciado el marcador. Francia igualó parcialmente cuando Platini ejecutó el penalti  tras el agarrón de Kaltz a Genghini. Un partido muy duro, áspero y dificultoso. El choque de estilos aportaba contrastes entre ambas selecciones que no paraban de ir ante la portería rival. 

A los 11´llegaría una de las imágenes que recorrería el mundo y representaría la tensión y el suspenso. Patrick Battiston, tras un pase de Platini, era embestido por el portero Schumacher, provocándole conmoción cerebral y rotura de una vértebra. El galo abandonaba Nervión en camilla mientras Platini le besaba la mano, directo al hospital. El portero llevaría esa imagen para toda su vida. Más tarde Platini aseguró que pensó seriamente que Battiston se moría. 

La agonía de la prórroga

Con ese aliciente, los jugadores se desplomaban en la cálida noche de Sevilla. Pero Francia golpeó primero, centro de Giresse para que Trésor venciera a Shumacher. Con el aliciente de la remontada los Blues fueron a por más liderados por Platini y encontraron premio: Platini, Six y Giresse. Gol y 3-1.

Nada parecía detener a Francia y su camino al Bernabeu. Pero Alemania siempre es Alemania. A lo largo de la historia se sobrepuso en la final del 54 denominada el Milagro de Berna ante la Hungría de Puskas y en el Olímpico de Munich ante la poderosa naranja Mecánica de Cruyff. Y apareció el heredero de Gerd Müller, Karl-Heinz Rummenigge para el descuento, a pura potencia. 

Con el reloj en su contra Alemania dejó la vida en uno de los goles más agónicos y bellos de la historia. Pierre Littbarski centró y Klaus Fischer con un chilena espectacular anotó el gol del empate a los 108´. 

La lotería de los penaltis

Esta épica final tuvo su apogeo con el suspenso interminable de los penaltis. Uno por uno Gisesse, Kaltz, Amorós, Breitner y Rocheteau anotaron para sus equipos pero Stielike y Six, no pudieron convertir. Littbarski, Platini y Rummenigge aseguraron pero el defensa francés Maxime Bossis no pudo con el portero germano. Alemania amargaba a una de las selecciones francesas de la historia. Una vez más, era verdugo de uno de los mejores equipos de la historia, esta vez en semifinales.    

“Hemos sido eliminados injustamente, la gente fue testigos de una gran injusticia”, declaró Platini una vez terminado el encuentro. Francia mereció un poco más, pero Alemania... Alemania siempre es Alemania. 

 

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