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Templos | Sábado, 05 Julio 2014 06:09

Argentina-Bélgica, agua dulce y agua salada

Dos antecedentes están en los aficionados argentinos y belgas con sensaciones dispares. Ambos con generación de oro de algunos jugadores como jean-Marie Pfaff y Maradona alternaron victoria, derrota o viceversa entre el Mundial de España 1982 y el de México 86. 

Una Argentina campeona decepciona en el debut 

Argentina estrenaba el título de campeón del mundo en el Camp Nou de Barcelona, durante el partido inaugural. Había gran expectativa pues el conjunto de Menotti reunía grandes jugadores. Por un lado a gran parte de los campeones como Fillol, Olguín, Galván, Passarella, Tarantini, Ardiles, Gallego y Kempes. Y por otro el respaldo de grandes figuras jóvenes como Ramón Díaz, Valdano y un Maradona que ya asomaba para ser le mejor del mundo. 

Sin embargo Argentina no estuvo a la altura, quizá una vara muy alta debido a ser el último campeón y tenía grandes chances de poder repetir el título. Tenía con qué. Pero el gol de Erwin Vanderbergh fue un golpe anímico terrible. Esa derrota obligó a ir en segunda ronda al grupo de la muerte, ante Italia y Brasil, que dejaron al campeón eliminado. 

Cuatro años después, la revancha

En México 86, Maradona y los suyos tendrían su vendetta. Con varios jugadores de aquel golpe del 82, superaron a la mejor Bélgica de la historia en semifinales en el Azteca y volvieron a alcanzar una final del mundo por tercera vez. Maradona redondeó un gran partido y lo coronó con un doblete. 2-0, derrotando al mejor portero del Mundial, Jean-Marrie Pfaff.

El resto ya es historia conocida. Diego coronándose en el Azteca y levantando la Copa del Mundo.       

 

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