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Segunda B | Domingo, 14 Septiembre 2014 00:00

Hércules se impone en el derbi alicantino (2-1)

Comenzaron los de Pacheta poniendo sitio a la meta de Pol, buscando abrir las bandas a los delanteros herculanos. Los de Mir, por contra, trataban de adormilar el ímpetu local, espoleados por la numerosa afición ilicitana que acudió al feudo herculano.

 

El transcurrir de los minutos le dio el mando del choque a los alicantinos, mientras que los de Elche fiaban sus armas a la organización defensiva y al contragolpe. Pese a lo dicho, tampoco es que los blanquiazules creyeran demasiado en sus opciones ... y así, en el minuto 18, y tras una falta sacada por Franco, Mario se adelantó a la defensa local y cabeceó a la red el primer tanto de la tarde. 0-1 para el filial ilicitano, y el Hércules sin haber tirado entre los tres palos ...

El gol fue un "jarro de agua fría" para la moral local, que veía como su rival se posicionaba mejor sobre el campo, y con el goleador Mario al mando, tomaba la manija del partido. Por contra, los locales mostraban cada vez menos ideas, para desesperación de la sufrida parroquia blanquiazul, que no esperaba este juego en los suyos. Tan solo se salvaba alguna acción aislada por parte de Granell y de Chechu, los únicos que amenazaron con cierto peligro al meta Pol en este primer tercio de partido.

Visto lo visto, nada hacía pensar que la primera parte no fuera a acabar con ventaja visitante, pero en los últimos minutos, y con los locales volcados sobre la meta visitante, un remate de Chechu desde el frontal del área tras la salida de un córner fue repelido por el poste ilicitano, yendo el balón a Adri Cuevas, que fusiló sin remisión al meta Pol, dejando el 1-1 en el electrónico y con todo por decidir para la segunda parte.

Tras el reglamentario paso por vestuarios, los locales salieron decididos a por el segundo gol, de nuevo con Granell, por banda izquierda, como jugador más incisivo. El dominio local se fue haciendo cada minuto más evidente, ante un rival que se mostraba, como en la primera parte, muy bien organizado en defensa. Los dos equipos, repitiendo el guión de los primeros cuarenta y cinco minutos.

En el último tramo del choque, el juego se tornó impredecible, sin control, y quien sacó mejor rédito fue el cuadro visitante, que se acercó más que en el resto del choque a la meta de Chema. Aún así, los locales siguieron buscando el tanto de la victoria, ahora con Portillo en punta, con los visitantes buscando con descaro el contragolpe.

Además, al final del choque apareció la polémica que ya echábamos de menos en un partido de "derbi". En el minuto 80, un cabezazo de Portillo a centro de Granell batió inapelablemente a Pol, pero el trencilla de turno anuló el tanto ... aún nadie en el Rico Pérez sabe por qué. Tras el gol que no subió al marcador, los visitantes comenzaron su particular partido, perdiendo constantemente tiempo (nunca se han casi lesionado tantos jugadores en tan poco tiempo) y tratando de dormir el partido, con la aquiescencia arbitral, lo que exasperó a la afición blanquiazul, que veía como se escapaban dos puntos de oro ante un rival que sólo ofreció buen juego con cuentagotas.

Y cuando nadie se lo esperaba - algunos aficionados ya habían abandonado el estadio -, llegó el tanto local. De nuevo a la salida de un córner, y con el tiempo ya en descuento, Adrián Cuevas volvió a encontrar el gol, en un perfecto cabezazo tras un fallo colectivo - quizá el único en esta segunda parte - de la zaga ilicitana. Los tres puntos se quedaban en Alicante, que, realmente, es lo que importa.

 

 

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