Logo
Imprimir esta página
Opinión | Jueves, 23 Enero 2014 10:51

Ante la asamblea: Populismo o heroísmo

¿Cómo se ha llegado hasta esta situación en el Valencia? Las adhesiones inquebrantables no son buenas en ningún orden de la vida y hay que tener calma en un momento clave de la historia del Valencia Club de Fútbol. No es bueno buscar el victimismo y sí reconocer los propios errores para construir un futuro mejor, enfundándose la bandera valencianista pero también el sentido común y el raciocinio.

Y el problema arranca con la propia conversión en SAD de los clubes de fútbol a principios de los años 90. Con la excepción de los dos grandes, Osasuna y Athlétic de Bilbao, cada uno por motivos distintos económicos (Osasuna, equipo cumplidor donde los haya), políticos y económicos los otros tres. Al Valencia le vino muy mal ese periodo histórico del fútbol en España, porque partía de unos años 80 convulsos a todos los niveles, pero sobre todo económicos, con el descenso a Segunda División de por medio, lo cual frenó el progreso normal de la institución. Se pasó de la presidencia de Arturo Tuzón, estilo tradicional de presidente, a una lucha por el control de la entidad en todos los órdenes políticos y sociales valencianos. Desde la aparición fulgurante de Paco Roig, fenómeno no extraño y asimilable a otros presidentes de ese corte en los años 90, que era lo que se estilaba y gustaba, aunque en cada zona con sus peculiaridades desde Caneda en Compostela, Lopera en el Betis y un largo etcétera, todos a rebufo sin duda del revolucionario grotesco, a su estilo, que fue Jesús Gil, el problema social e institucional del control accionarial del Valencia ha llenado horas de radio, televisión y páginas de periódicos. Por un lado a una parte de la prensa seguramente le interesaba estar cerca del poder para tener ‘ventajas competitivas’: publicidad más factible, informaciones propias, exclusivas… poder en definitiva y hundir a los competidores si se podía, y por otro lado se convirtió en un nuevo tema estrella sobre la actualidad valencianista: el mal llamado tema social. En muchas ocasiones las informaciones de este estilo menguaban espacio a la parcela deportiva, incluso en la época de más esplendor, como eran las finales de Champions y Ligas. Podía servir para informar de otros temas y no meramente deportivos al principio, pero eso pronto degeneró y la parcela deportiva quedó muchas veces arrinconada ante la guerra larvada de una auténtica ‘hoguera de vanidades’ y lucha por el poder entre estrellas mediáticas por un lado y grandes empresarios por otra. A ningún club español se le ha dedicado por parte de los medios de comunicación, que vieron un filón sin duda en este tema, en general y con excepciones, tanto tiempo y durante tantos años a la información social-accionarial-institucional.

Todo esto ya no tiene remedio y es historia del club. Por lo tanto las palabras más repetidas esta semana en torno a la asamblea han sido: por un lado guerra de guerrillas, trincheras, batallas… en el apartado periodístico y hablando del acto en sí: demagogia, populismo, soflamas, arengas, exaltación, líder de masas… todo un vocabulario extraño a lo que debería ser un acto sobre la información institucional relacionada con la ‘subasta’, que es en lo que parece que se ha convertido todo esto sobre la venta del club. 

La crisis dinamitó todo

La crisis económica agravó el futuro del Valencia mucho más de lo que parecía y ahora todo esto es un lío morrocotudo, porque hay que congeniar los intereses de Bankia, con los del comprador, con los de los aficionados, con los del presidente, con los de la Fundación, con los de la Generalitat… y un largo etcétera de grupos de presión que opinan desde todos los lados.

Para unos lo de mañana es un mitin del presidente que busca el refrendo popular y acaudillar el proceso hasta el final y para otros es la defensa desinteresada del club por parte del máximo responsable de la entidad de manera altruista y heroica contra hordas de enemigos. Pero en todo esto, y con esta vorágine de acontecimientos sólo desentrañables para economistas en ejercicio, brokers y fondos de inversión varios, no hay que olvidar y es bueno recordar que lo importante y lo que gusta a la gente desde pequeños no es el partido de mañana, es el del sábado contra el Espanyol. Por muy importante que sea el partido de mañana, que convendremos que es clave y vital para el futuro de la entidad. Y sí ya se sabe que sin partido de mañana (o el de la venta) no hay el del sábado. Está claro. Pero al fútbol se acerca el aficionado desde pequeño por la pelota y no por las acciones. En el césped, fútbol y no discursos quiere el hincha. Y no es demagogia, es lo verdaderamente importante. O no.

 

Comentarios

Template Design © Joomla Templates GavickPro. All rights reserved.