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Opinión | Miércoles, 30 Enero 2019 11:55

Un Valencia bronco y copero

Foto: LFP Foto: LFP

El valencianismo y el Valencia CF necesitaban una noche como la de ayer. El cambio de año parece que ha sentado muy bien al equipo que ya está en semifinales de la Copa del Rey.

Hacía mucho tiempo que Mestalla no vivía una noche como la de ayer. Seguro que los 34.140 aficionados que estuvieron presentes no la olvidarán nunca. Alguno pueden pensar que es exagerado celebrar el pase a semifinales de la Copa del Rey tras eliminar al Getafe, a priori, un equipo menor para el Valencia. Pero la épica de la victoria y los precedentes convirtieron el partido en algo mágico.

No se había llegado al minuto 1 de partido cuando Jorge Molina adelantaba al Getafe y ponía muy cuesta arriba la eliminatoria para el conjunto valencianista.  Un error de Jaume, que estuvo todo el partido lamentándose, borraba de un plumazo todas las ideas que tenían.

El conjunto mdrileñó sabe a lo que juega. Te puede gustar más o menos, pero es su juego. Con el resultado a favor y sabiendo que tenían que encajar tres goles para no clasificarse, se dedicaron a parar el partido y perder tiempo. El árbitro fue riguroso con ellos sobretodo cuando expulsó a Djené. El Getafe se quedaba con 10 en el 70´...pero el Valencia CF necesitaba dos goles para la remontada.

A punto de llegar al tiempo reglamentario, el cuarto árbitro alzó la "tablilla" y anunció 7 minutos de descuento. La afición de Mestalla lo celebró como si de un gol se tratase porque veían que su equipo podía dar la sorpresa y remontar. ¡Y así fue! En apenas tres minutos dos goles de Rodrigo con jugadas magistrales de Kang In, que con tan solo 17 años salió y revolucionó el partido, pusierion el (3-1) definitivo en el marcador que daba el billete para las semifimnales al conjunto Che.

La épica estaba firmada. Y, como no podía ser de otra manera, el partido acabó con una vergonzosa pelea monumental entre jugadores y cuerpo técnico de ambos equipo. El partido se calentó con declaraciones por parte de ambos bandos durante toda la semana y, en el terreno de juego, el fútbol fue tosco, duro y feo.

Sea como fuere, el Valencia CF está a dos partidos de jugar una final. Sería bonito volver a Sevilla 20 años depués a levantar a la Copa del Rey como hicieran Mendieta, Claudio López y Camarasa, en 1999.
El viernes es el sorteo y, si el Valencia juega con la intensidad y las ganas que puso ayer, no hay rival que pueda tumbarle.

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