El Villarreal afronta 2009 con las miras puestas en la Champions y su enfrentamiento contra el Panathinaikos en febrero. Los de Pellegrini tienen puestas todas sus esperanzas en esta competición, aunque no deben despreocuparse de la Liga para poder volver el año que viene a Europa.
Quique Cambres | NOSTRESPORT.COM
El Villarreal afronta 2009 inmerso en dos competiciones, la Liga de Campeones y la Liga. El año empieza bien servido con los enfrentamientos con el Real Madrid y el Valencia, ambos partidos lejos del Madrigal. Será un buen momento para ver las aspiraciones reales del conjunto de Pellegrini en la Liga, ya que dos tropiezos le alejarían de los puestos que dan derecho a una plaza para la Champions, en cambio, si consiguen sacar provecho de los dos encuentros contra rivales directos, el submarino podrá meterse en la pelea por los puestos de arriba, y esperar que el Barça pinche.
Eliminados de la Copa del Rey, el objetivo más importante de los amarillos es la Copa de Europa. El 25 de febrero está marcado en rojo en el calendario de los de la Plana, ya que ese día se enfrentan en el Madrigal al Panathinaikos, en el encuentro de ida de los octavos de final. Los jugadores son conscientes de la benevolencia que tuvo con ellos el sorteo y no quieren desaprovechar la ocasión de meterse en cuartos y llegar lo más lejos posible en la competición más importante del viejo continente. En la memoria de todos queda el penalti fatídico fallado por Riquelme en las semifinales contra el Arsenal del año 2006.
El conjunto amarillo quiere repetir el exitoso año pasado en 2009, y para ello, es imprescindible clasificarse para la próxima edición de la Liga de Campeones y hacer un buen papel en la presente edición de la misma, superando obligatoriamente los octavos de final ante la cenicienta del cuadro, el Panathinaikos griego.