viernes, octubre 9, 2026
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Las películas más infravaloradas del otoño: The Smashing Machine y La Vida de Chuck.

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Tiempo de lectura: 6 minutos
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En el día de hoy en Fent el Gamba vamos a hablar de dos películas que por diferentes motivos, bien por su factor sorpresa, bien por su alto coste de producción o bien en definitiva por la falta de enganche a crítica y público no han funcionado como se esperaba en la cartelera de los cines de las últimas semanas, pero que en mi opinión esconden tanto cuestiones particulares muy interesantes como un producto final que bien merecía un resultado mejor.

Hablamos por un lado de «The Smashing Machine» la primera película dramática de la trayectoria actoral de Dwayne Johnson producida por la compañía A24 que narra la historia real de uno de los luchadores pioneros de la MMA en Estados Unidos y por otro, de La Vida de Chuck la última adaptación a la gran pantalla del popular escritor Stephen King dirigida por Mike Flannagan y protagonizada por Tom Hiddleston, casi nada.

Iniciando por la primera de ellas, «The Smashing Machine» algo así como La Máquina de Machacar en español, como decimos nos narra la historia de Mark Kerr un luchador estadounidense de artes marciales mixtas (conocido deporte por sus siglas en inglés MMA:Mix Martial Arts) que compitió para diferentes compañías de esta disciplina entre finales de los 90 y principios de los 2000, es decir, antes de la regularización y popularización definitiva de este deporte que ha llegado a nuestros días sobre todo por medio de la empresa estadounidense UFC (Ultimate Fighting Championship) y la aparición de figuras como Connor Mcgregor, Ronda Rousey o Ilia Topuria.

La historia de Mark Kerr es la de un luchador de pesos pesados con una forma física y una definición muscular impresionantes que lejos del glamour y la fama internacional que goza hoy en día esta competición se tiene que ganar la vida a base peleas en torneos menores de Estados Unidos y Brasil para finalmente dar el salto a PRIDE en Japón donde había una mayor financiación económica para los luchadores en aquel momento.

Una película que más allá de la lógica competitiva de las contiendas, se centra en el lado psicológico y sentimental de su protagonista Mark Kerr. Un competidor obsesionado con ganar y más aún con la retribución emocional que le proporcionan sus victorias que verá como su existencia se tambalea tal y como la conoce cuando debe de afrontar su primera derrota y un espiral de relaciones y actitudes tóxicas especialmente vinculadas a la relación con su pareja interpretada por Emiliy Blunt que unida a su peligrosa y fuerte adicción a los calmantes musculares hace que su vida se parta en pedazos y no le quede más que asumir su fracaso y tratar de rehacer la misma.

Una trama basada en hechos reales fundamentados especialmente a partir de un documental del mismo nombre que fue estrenado en 2004 y que si bien es cierto que no relata una historia especialmente original en este género donde tenemos otros ejemplos seguramente mejores como «The Wrestler» o «Iron Claw» en mi opinión, funciona y como consumidor de este deporte durante un tiempo me resulta muy interesante.

Lógicamente viendo la trama lo primero que sorprende es ver a Dwayne Johnson implicado en un proyecto así. Johnson conocido por su apodo The Rock/La Roca ha llegado a ser el actor mejor pagado del mundo debido a su enorme popularidad por sus películas comerciales de acción o comedia de golpes en las que prácticamente ni siquiera actúa porque no le hace falta, dado precisamente su enorme popularidad entre el público.

Cabe recordar que Dwayne Johnson antes de su exitoso salto a Hollywood fue jugador de fútbol americano, icono de la WWE (lucha libre) en la época de mayor popularidad de la misma y ahora además de actor de éxito de Hollywood su marca personal como La Roca le ha convertido en una de las personalidades más seguidas del mundo en redes sociales debido a su disciplina y dedicación a su físico dentro de una sociedad que esto lo valora mucho como es la actual, es decir, que no se lo ha montado mal.

Llevado a la idiosincrasia española sería como si un jugador del Real Madrid (Componente Madrid y fútbol) se casa con la hija de Isabel Pantoja (componente cotilleo), se pone a protagonizar comedias familiares de Santiago Segura (componente farándula) y de repente un buen día protagoniza una nueva y compleja película de Pedro Almodóvar (componente cultura), entenderme la comparación, que no es fácil.

Por tanto, uno de los grandes valores de The Smashing Maching es ver precisamente a The Rock en una película que toca temas tan serios como la asunción de la derrota, la adicción a las drogas en el mundo del deporte o como lidiar con todas estas frustraciones en el ámbito privado. Un impacto de tales proporciones que incluso ha provocado que se rumoreara que Dwayne Johnson podría llevarse su primer Oscar, cosa que, pese a que me ha gustado su actuación y es el motivo por el cual me llamó la atención ver esta película, una vez vista, me resulta un tanto exagerado.

Por lo demás, he de decir que me gusta mucho el cuidado de la imagen y la caracterización que se realiza en este película a cargo de la producción de A24 que suele asegurar calidad a este respecto y la verdad es que no decepciona consiguiendo al menos para mí retrotraerme a la época de principios de siglo XXI en la que se sitúa este filme. Luego me gustó mucho para variar Emily Blunt que muestra además muy buena química con Johnson con quien ya trabajó en Jungle Cruise de Disney.

Finalmente cabe destacar que es la primera película dirigida en solitario por Ben Safdie quien ya atesora una filmografía más que interesante en la dirección acompañado de su hermano Joshua. Asimismo, ha destacado como actor interpretando papeles secundarios en grandes producciones como Licorice Pizza de Paul Thomas Anderson o Oppenheimer de Christopher Nolan, vaya dos padrinos, por cierto, donde encarnó al científico alemán que pretendía crear la Bomba H, aunque eso ya es otra historia…

Sin embargo, en lo que respecta a The Smashing Machine lo cierto es que ha resultado ser un rotundo fracaso en taquilla de donde ha desaparecido bien rápido esperando su adquisición vía plataformas y que ahora solo busca que mediante algún reconocimiento individual a Dwayne Johnson o a Emily Blunt puedan al menos salvar su prestigio.

Por otro lado, introduciendo La Vida de Chuck es otro caso reciente aunque no tan rotundo en su fracaso como el anterior de una película estrenada en el Festival de Sitges con una recepción tibia tanto por parte de la crítica como del público que considero que merece más reconocimiento.

La Vida de Chuck en resumidas cuentas consiste en una nueva adaptación de una pequeña historia de Stephen King por la que en efecto se narra la vida de Charles Frantz conocido como Chuck que es una persona con un recorrido vital no muy excepcional particularmente pero no por ello menos digno y único como cualquier otro.

La narración de esta vida se divide en 3 actos en sentido inverso a la misma y con unas características bastante diferentes entre sí. No quiero ofreceros muchos detalles por si tú querido lector estas leyendo esto sin todavía haber visto La Vida Chuck (algo incomprensible desde mi humilde opinión de experto) pero así grandes rasgos podemos convenir que el primero de ellos tiene una tipología más misteriosa, onírica y postapocalíptica (la primera vez que escribo esta palabra).

El segundo acto por su parte funciona casi como un musical de liberación personal, mientras que el tercero y definitivo de mayor carga dramática y sustancial, cierra la obra con un elemento fantástico (cómo no viniendo de una novela King) que aporta cohesión final a la historia.

En su contenido La Vida de Chuck como la vida misma es una sucesión de acontecimientos desafortunados combinados con otros maravillosos que apela directamente a los sentimientos aplicando generalmente una perspectiva positiva aunque todo ello sin renunciar a las partes tristes de la misma como las desgracias que nos toca vivir durante nuestra existencia o la presencia final e inevitable que representa la muerte.

Una historia además muy bien hilvanada entre sí donde hay una serie de elementos que se van repitiendo a lo largo de la misma como son la admiración de Chuck por la astronomía gracias a Carl Sagan, el amor por su mujer y su abuela a través del baile o la presencia de las matemáticas que le inculca su abuelo y su profesión de contable.

De hecho, aunque esto último suene quizás algo más aburrido cabe destacar que hay un discurso precisamente del abuelo de Chuck sobre la relevancia de las matemáticas y su pureza verdaderamente memorable de una película que a mí, exceptuando algún diálogo en la parte inicial un tanto pretencioso de más, me parece preciosa y un canto total a la vida con sus cosas buenas y sus cosas malas.

En cuanto a su dirección la cual corre a cargo de Mike Flannagan cabe decir que la adaptación es muy fiel al cuento de Stephen King el cual por temática es muy llamativo tanto por director como por autor ya que ambos son más conocidos por sus relatos y producciones audiovisuales de terror.

No obstante en La Vida de Chuck se lanzan a la reflexión vital con un resultado final desde mi perspectiva muy bonito. Me encanta también la actuación de Chuck de Benjamin Pradack como sobre todo de Tom Hiddleston conocido mundialmente por su papel eterno de Loki en el universo Marvel que vuelve a demostrar aquí, alejado de su corsé de villano, la gran calidad que atesora como intérprete.

Otro detalle final que me gusta destacar de esta película es la referencia tan bien representada de un pequeño pasaje del poeta Walter Whitman en el que se hace alusión a la mente humana y como esta «contiene multitudes» refiriéndose con ello a todas las experiencias vitales, personas que conoces y aficiones que suceden a la largo de nuestra vida y que se almacenan en el cerebro hasta que se pierden y de repente se esfuman todas ellas tras la muerte.

En definitiva una película muy potente de gran humanismo que en mi opinión merece una buena posición en cualquier top de mejores películas del año y que sería una pena que se perdiese porque al igual que The Smashing Machine bien merece al menos una segunda oportunidad.

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Josep Vicent Martínez Santarrufina
Josep Vicent Martínez Santarrufina
Graduado en Ciencias Políticas y de la Administración Pública completó sus estudios mediante el Máster de Nuevos Periodismos, Comunicación Política y Sociedad del Conocimiento en el año 2023. Desde entonces colabora estrechamente con el Grupo Nostresport en labores de redactor especializado tanto en contenidos deportivos como culturales a través de las críticas cinematográficas que publica en la sección de Fent el Gamba. Actualmente dirige y presenta el Podcast de NS Motor dedicado a la actualidad de la Fórmula 1 además de aparecer con frecuencia en diversas producciones audiovisuales en diferentes plataformas (Twicht, Ivoox, YouTube) del presente portal de información y comunicación. Para más información sobre él puedes seguirle en sus redes sociales: X: @24Chuso Linkedin: Josep Vicent Martínez Santarrufina

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