jueves, agosto 13, 2026
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Una batalla tras otra – La critica

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Por fin ha llegado uno de los estrenos más esperados del año… Y lo ha hecho para quedarse. Hoy, en Fent el Gamba, hablamos de Una batalla tras otra, una película dirigida por Paul Thomas Anderson, uno de los mejores directores del siglo XXI, que adapta una compleja novela de Thomas Pynchon, uno de los autores contemporáneos más respetados de la literatura estadounidense. A todo esto se suma una importante producción (Warner Bros), así como un reparto formado por caras tan reconocidas como Leonardo DiCaprio, Sean Penn o Benicio del Toro, junto a otras novedades como Teyana Taylor o Chase Infiniti, que no bajan el nivel (lo cual ya significa mucho). Es decir, una producción que reúne todos los ingredientes para ser un éxito y que, en efecto, lo es.

Una batalla tras otra es, en esencia, una película de huida constante con una gran carga de acción y dramatismo, de una duración extensa —casi 3 horas—, que se convierte en una completa oda a la revolución popular y los movimientos de insurrección ciudadana, no exenta de crítica a ambos bandos, momentos cómicos y personajes muy poderosos.

En su síntesis, Anderson presenta a una pareja de revolucionarios: Bob Ferguson (DiCaprio) y Perfidia Hills (Teyana Taylor), quienes tienen una hija, Willa Ferguson (Chase Infiniti). El ejército estadounidense los persigue por su activismo (liberación de inmigrantes ilegales, robo de sucursales bancarias, altercados públicos), especialmente bajo las órdenes del coronel Steven J. Locjaw, el retorcido personaje que interpreta Sean Penn.

Por el camino contarán con la ayuda de una asociación revolucionaria con recursos precarios, aunque bien organizada entre sí, conocida como El Comando 47 Francés, además de la estelar colaboración del profesor de kárate de Willa, Sergio San Carlos: una especie de líder local de una comunidad migrante, al que da vida un Benicio del Toro que aporta un carisma tremendo al personaje (por cierto, otro papel de Benicio del Toro que mola mucho, como en La trama fenicia de este mismo año o tantas otras). Mientras tanto, el gran enemigo, Locjaw, se focaliza enfermiza y obsesivamente en esta pareja, a la vez que trata de escalar dentro de un grupo elitista paralegal de tintes masónicos con un nombre curioso que no desvelaré por si alguno de vosotros no la ha visto todavía.

¿Potente, no? Y esto es “sólo” el resumen general del argumento principal, sin spoilers. La propia película es todavía más compleja, pero es que la novela en la que se basa, Vineland, de Thomas Pynchon, lo es aún más en ese sentido. En concreto, conforma uno de esos best-sellers complicados e intensos, con gran variedad de personajes, que pese a su extensión en ocasiones te cambia de escenario y narrador en párrafos alternos. Una clase de historias que la industria del cine tiende a tildar de inadaptables a la gran pantalla. Claro, inadaptables… hasta que llega un tal Paul Thomas Anderson, avalado por Warner Bros y te logra filmar una película así.

De hecho, considero que aquí reside el gran mérito y valor de Una batalla tras otra: precisamente en la capacidad de Anderson, desde su dirección, para narrar una historia tan compleja, extensa e intensa, sabiendo mantener una tensión elevada, constante y atractiva durante todo su largo desarrollo. Todo ello mientras logra transmitir los ideales que trascienden de la obra, dejando respectivamente un espacio para el lucimiento de sus actores y personajes. Bajo mi perspectiva personal un Oscar a la mejor dirección de manual, a menos que una injusticia o una maravilla del séptimo arte aún superior lo desbanquen.

Además, cabe recordar que la obra del célebre Pynchon hacía referencia a los movimientos radicales de los años 60, mientras que en su presente adaptación, aunque mantiene ese espíritu con un toque westerniano que pervive en la cinta, PTA (Paul Thomas Anderson) lo moderniza dándole un barniz de actualidad en términos políticos; woke para unos y neofascista para otros, llevándolo por momentos a exponer la absurdez de ambos extremos, de ahí la parte cómica, sin que eso le reste realismo ni verosimilitud. Más bien lo contrario. En otras palabras, el director estadounidense toma riesgos y acierta en una obra que, de esta forma, se hace más completa y actual, y que, incluida dentro de su dilatada y genial trayectoria, vuelve a ser muy original y diferente a las anteriores, algo muy poco habitual incluso entre los más grandes de Hollywood y muy difícil de conseguir.

Asimismo, cabe destacar el trabajo musical que hay en este filme ya que en este caso funciona muy bien tanto como mecanismo para mantener la tensión narrativa de la película como para endulzar e hilvanar la trama en otras partes. Una función cuyo responsable no es otro que Jonny Greenwood, un habitual en este rol dentro de las películas de Thomas Anderson, quien al mismo tiempo es conocido por ser guitarrista solista, teclista y compositor del grupo de rock británico Radiohead.

De hecho, la vinculación PTA–Radiohead va más allá de su relación con Greenwood, ya que el director estadounidense ha compuesto, a su vez, varios videoclips de la banda, así como de otros artistas y grupos musicales. Seguramente, de ahí —entre que no le da la gana, no lo necesita y que se entretiene haciendo videoclips de por medio— se pueda explicar por qué Anderson solo ha dirigido tres películas, contando con esta, en los últimos 10 años, o cinco en los últimos 15, pese a estar aún en una edad poco avanzada (55 años).

En definitiva y por poner en el lugar que merece a Una batalla tras otra para acabar; considero en mi opinión que actualmente junto con la primera parte de Sinners, estaría disputándose el calificativo de mejor película de 2025, a la espera de la llegada de otros estrenos de renombre, y sobre todo de la etapa de febrero-marzo, en la que en muchas ocasiones se agolpan en España los estrenos de las películas más oscarizadas. Hasta entonces, tendremos Una batalla tras otra para poder disfrutar de buen cine, que ya es mucho.

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Josep Vicent Martínez Santarrufina
Josep Vicent Martínez Santarrufina
Graduado en Ciencias Políticas y de la Administración Pública completó sus estudios mediante el Máster de Nuevos Periodismos, Comunicación Política y Sociedad del Conocimiento en el año 2023. Desde entonces colabora estrechamente con el Grupo Nostresport en labores de redactor especializado tanto en contenidos deportivos como culturales a través de las críticas cinematográficas que publica en la sección de Fent el Gamba. Actualmente dirige y presenta el Podcast de NS Motor dedicado a la actualidad de la Fórmula 1 además de aparecer con frecuencia en diversas producciones audiovisuales en diferentes plataformas (Twicht, Ivoox, YouTube) del presente portal de información y comunicación. Para más información sobre él puedes seguirle en sus redes sociales: X: @24Chuso Linkedin: Josep Vicent Martínez Santarrufina

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