En un partido atípico para La Roja donde se pudo observar el agobio por el intenso calor tropical que encierra la sede de Fortaleza en el norte de Brasil, España no pudo doblegar a Italia y tuvo que sortear la lotería de los penaltis. Excelentes ejecuciones mantuvieron a millones en vilo hasta que Italia a través de Bonucci decretó a los de Del Bosque como finalistas de la Copa Confederaciones por primera vez.
Ezequiel P. Pernica | NOSTRESPORT.COM
Esta generación dorada sigue haciendo historia y se acrecienta su mote de leyenda. Avanzó a su cuarta final en cinco años y comienza a soñar con lograr la única Copa que le falta en terreno brasileño, en la casa del organizador del Mundial 2014. esta generación de futbolístas comienzan a ser concebidos como "Héroes" conforme a como van superándose en cada competición.
En un partido atípico para La Roja donde se pudo observar el agobio por el intenso calor tropical que encierra la sede de Fortaleza en el norte de Brasil, España no pudo doblegar a Italia y tuvo que sortear la lotería de los penaltis. Excelentes ejecuciones mantuvieron a millones en vilo hasta que Italia a través de Bonucci decretó a los de Del Bosque como finalistas de la Copa Confederaciones por primera vez.
El partido arrojó un desarrollo distinto a como se preveía y al último antecedente inmediato entre estos rivales. Se aguardaba, quizás, una repetición de aquella goleada en Kiev por lo que venía demostrando La Roja e Italia y por el respeto que estaba teniendo la Azurra en la previa. Pero no necesariamente respeto quiere decir miedo, son dos cosas muy distintas. Por eso con respeto y no con miedo, Italia salió a jugarla de igual a igual, a pesar de perder en la posesión del balón pero aprovechándolo mucho mejor que una España que parecía cansada desde el comienzo debido al calor de Fortaleza.
Italia fue más profundo con las subidas constantes de Christian Maggio y los remates de Daniele De Rossi y Gilardino que probaron a Casillas y el capi reaccionó de acuerdo a las necesidades. Del otro lado Torres, quién arrancó en el once inicial ante la duda de Soldado por molestias físicas, ponía en dificultades a Gigi Buffon a los 36´.
Ya avanzado el reloj, Del Bosque probó con sacar a Silva y darla más vertigo con Jesús Navas y así poder romper un poco la defensa italiana. Envió a Mata para reemplazar a un Pedro que se había quedado en ataque y brindarle más variantes ofensivas a los engranajes blaugranas que generaban juego. Iniesta apilaba rivales y le daba más razones a los españoles para comparar al manchego con Oliver Atom de "Captain Tsubasa", conocido en el mercado latino como "Los Supercampeones".
Nada quebraría el cero, ni en los 90´, ni en los 120´ ni siquiera ese disparo de Giacherini ya en la prorroga. No quedaría otro destino más que los doce pasos, más allá de los intentos de Navas y Mata, ya sin Torres, sustituído por Javi Martínez para equilibrar y darle vitalidad a un centro del campo cannsado.
Los penaltis brindaron una clase magistral de cómo ejecutar los disparon con seguridad y potencia. Xavi, Iniesta, Ramos, Piqué y Mata, marcaron para España. Sin lugar a dudas. Un exhausto Casillas daba la sensación de casi tambalear en el arco. El calor era extenuante. Candreva, Aquilani, De Rossi, Giovinco y Pirlo. No fueron menos. Luego fueron Montolivo y Busquets. Ni Gigi ni Iker pudieron. Hasta que Bonucci falló, envíando el balón por encima del larguero y con la culpa de haber fallado sobre sus espaldas. Navas cogió el esférico. No falló.
Una vez más España corre hacia una final rozando el heroísmo de una generación que no se cansa de demostrar que siguen haciendo historia y que ya son leyenda.