Redacción | NOSTRESPORT.COM
Decepción. Posiblemente esa sea la palabra que mejor defina el sentimiento de la afición tras la conclusión del partido contra el Copenhague. Decepción no porque la marcha del equipo no sea la correcta, sino por el partido en sí, por el "espectáculo" que el Valencia ha ofrecido a su afición. Una afición que se aburría por momentos y que esperaba con ganas el final del partido para poder marcharse.
Cierto es, que la afición valencianista a veces sólo reacciona cuando el equipo se viene hacia arriba. Al comienzo del partido, cuando el conjunto "ché" ha salido en tromba y Edu estuvo a punto de marcar, ahí la gente animaba como en cualquier partido, estaba contenta. Sin embargo, en cuanto el equipo ha bajado el nivel, los decibelios descendieron.
Por supuesto, el poco renombre del Copenhague y la pobre entrada contribuyó a que el ambiente en Mestalla estuviera muy apagado, pero es que ni los "Yomus" con sus cánticos ni el "Gol Gran" con sus incansables ánimos al equipo consiguieron que la afición respondiera, tan sólo unas tímidas palmas y algún que otro grito de apoyo de esos incondicionales que nunca fallan.
En resumen, la afición no estaba contenta. Quizá por el partido contra el Racing, quizá por el poco juego que exhibía hoy el equipo. Sin embargo, lo que está claro es que el Valencia continúa arriba, sigue vivo en tres competiciones y un sector de la afición hay veces que eso no lo comprende. Mestalla ha escuchado por primera vez esta temporada unos pitos al final del partido, tímidos, pero que estaban generalizados. Como ha manifestado Unai Emery,la química con la afición debe continuar, las críticas se aceptan y hay que seguir trabajando.