El Alzira acudia a tierras de Gramenet con la moral que proporciona el llevar siete cornadas sin conocer la derrota, aunque bien es cierto que el equipo alzireño ha cosechado en tierras catalanas su cuarto empate consecutivo. Un partido que condicionaba Vallejo Aznar, colegiado de la contienda con la expulsión de Madrigal en el mínuto treinta y dos de partido.
Redacción | NOSTRESPORT.COM
El Alzira acudia a tierras de Gramenet con la moral que proporciona el llevar siete cornadas sin conocer la derrota, aunque bien es cierto que el equipo alzireño ha cosechado en tierras catalanas su cuarto empate consecutivo. Un partido que condicionaba Vallejo Aznar, colegiado de la contienda con la expulsión de Madrigal en el mínuto treinta y dos de partido.
Un partido en el que ambos equipos se dejaron las genialidades en la caseta y con ello las oportunidades de gol que fueron el gran ausente de la tarde en tierras catalanas. Las pocas jugadas de peligro correrian a cargo del equipo local como la producida tras un fallo defensivo que aprovechaba Héctor Pilán para madar el balón al palo corto de la meta alzireña cuando corrian los primeros veinte minutos de la primera parte.
Sin pena ni gloria transcurrian los minutos y llegaba la jugada que a la postre sería uno de los puntos de inflexión del encuentro que no el decisivo porque hasta entonces el equipo valenciano no había demostrado un buen juego así como jugadas de excesivo peligro sobre la meta defendida por Barragán. La jugada en cuestión en la que Madrigal veía la tarjeta roja directa no era suficiente y los locales no encontraban la forma de penetrar en la solida defensa alzireña. Unicamente Meca en dos ocasiones intentó asustar al portero alzireño pero el balón se fue alto.
Finalmente reparto de puntos en Gramenet ante 700 espectadores lo que coloca al combinado de La Ribera en el puesto 12º con once puntos empatado con Valencia Mestalla y Santa Eulalia.