Al 14º encuentro en el Martínez Valero llegó la vencida. El Elche sufrió su primera derrota como local ante un duro y defensivo Mirandés, que con un cerrojazo eliminó el juego ofensivo del líder y sacó provecho de su único lanzamiento a puerta. Pese a las innumerables ocasiones, los de Fran Escribà murieron en el área rival si poder contrarrestar el tanto de Díaz de Cerio al borde del descanso.
José Soler Amorós I NOSTRESPORT.COM
Al 14º encuentro en el Martínez Valero llegó la vencida. El Elche sufrió su primera derrota como local ante un duro y defensivo Mirandés que con un cerrojazo eliminó el juego ofensivo del líder y sacó provecho de su único lanzamiento a puerta. Pese a las innumerables ocasiones, los de Fran Escribà murieron en el campo si poder contrarrestar el tanto de Díaz de Cerio al borde del descanso.
Ambiente espectacular el del Martínez Valero. 22.653 espectadores acudían con la intención de ver un nuevo recital del líder, pero el día en que se homenajeaba a la mujer, no iba a suponer tarea fácil la victoria ante el Mirandés.
Nada más iniciarse el encuentro, el Elche saltó directo a morder a su presa, menospreciando la abultada renta que mantiene sobre el tercer clasificado. Con una intensidad endiablada, los de Fran Escribà asumieron los galones propios de un líder, monopolizando el cuero y buscando las primeras ocasiones. Generelo avisó a balón parado, pero tras una serie de rechaces, su disparo salió por encima del larguero.
No obstante, los de Miranda del Ebro lograron, con el transcurso de los minutos, transformar la ferocidad atacante de los locales en llegadas tímidas a la meta defendida por Goitia.
Ángel y Coro no encontraban ubicación sobre el terreno y los ilicitanos lo pagaban. Fidel intentaba con su desborde desequilibrar la balanza, y una jugada del onubense casi supone el primer tanto del partido, aunque la zaga burgalesa anduvo atenta cuando Ángel preparaba el fusil.
Mientras tanto, el trabajo defensivo de los de Carlos Pouso resultaba insuficiente para parar las llegadas de los peloteros franjiverdes. En un nuevo saque de esquina botado por Albacar, que anteriomente estuvo cerca de anotar un gol olímpico, puso en los pies de Etxeita el primero, pero tras dos intentos, el zaguero envió el esférico rozando el poste.
Golpe inesperado
Pese a los méritos cosechado por el líder, el Mirandés golpeó de manera inesperada cuando el descanso agonizaba. Un despeje lejano aterrizó en el área local, donde apareció Díaz de Cerio para realizar un soberbio control y superar a Manu Herrera ajustando al palo izquierdo.
La sorpresa saltaba en el Martínez Valero, pero tocaba levantarse. El equipo ilicitano arrancó el segundo acto como el primero, enchufado y lanzado hacia la puerta rival. A los dos minutos, Ángel y Coro pudieron igualar pero sendos intentos acabaron repelidos.
La rocosa zaga visitante no facilitaba el trabajo al líder y Escribà agitó el banquillo con la entrada de Carles Gil en lugar de un Xumetra desactivado.
Los minutos pasaban y los visitantes parecían encontrarse cada vez más a gusto sobre el césped. La presión asfixiante impuesta por los rojillos exigía mayor velocidad en la circulación del cuero.
El Elche se vio obligado a buscar una nueva alternativa. Generelo hizo intervenir a Goitia con un lanzamiento lejano, y Ángel perdonó su despeje cuando ya se cantaba el gol.
Parecía increíble. Los de Miranda del Ebro continuaban venciendo en el 72 tras sacar provecho de su único tiro entre los tres palos. Para colmo, la defensa visitante volvía a sacar un gol cantado a Coro, y Generelo dejaba al Elche con un hombre menos después de recibir su segunda amarilla.
Desafortunados en ataque
Pese a los contratiempos, las oportunidades no dejaron de sucederse y Ángel la tuvo al borde del final, pero Goitia retomó su etiqueta de héroe para agarrar los primeros tres puntos de un visitante en el Martínez Valero, un resultado que no impidió que el líder saliese ovacionado por su afición, percibiendo el aliento de una ciudad que sigue oliendo a Primera.