Con la intención de hacer olvidar las salidas de jugadores tildados de estrellas y flamantes campeones del mundo como son Carlos Marchena, David Silva y sobre todo David Villa, el Valencia CF ha hecho un gran esfuerzo para incorporar siete caras nuevas, de un perfil totalmente diferente a los que se han marchado. Siete jugadores de clase media pero con ganas de triunfar en este Valencia de “Champions”.
Carlos Belenguer| NOSTRESPORT.COM
Con la intención de hacer olvidar las salidas de jugadores tildados de estrellas y flamantes campeones del mundo como son Carlos Marchena, David Silva y sobre todo David Villa, el Valencia CF ha hecho un gran esfuerzo para incorporar siete caras nuevas, de un perfil totalmente diferente a los que se han marchado. Siete jugadores de clase media pero con ganas de triunfar en este Valencia de “Champions”.
El primero en firmar fue el portugués Ricardo Costa procedente del Wolsburgo. El central que ha sido titular con Portugal en la Copa Mundial de Sudáfrica, fue uno de los artífices del gran Oporto de Jose Mourinho. Prácticamente a mediados de la temporada pasada el jugador ya se había comprometido con el Valencia, por lo que su equipo, el Wolsburgo decidió cederlo el resto de la temporada al Lille. El central llega con la ilusión de hacer crecer al Valencia y la difícil tarea de hacer olvidar a Carlos Marchena.
El siguiente en comprometerse con la escuadra de la capital del Turia fue el turco Mehmet Topal por alrededor de 6 millones de euros. El jugador que procede del Galatasaray dejó sorprendido a los entendidos del fútbol en la Eurocopa de 2008 en Austria y Suiza y confirmó su calidad el año pasado en la Europa League. Sus buenas actuaciones en estas competiciones convencieron al consejo para firmar a un gran recambio para David Albelda.
El tercero en llegar por el conjunto “che” fue el francés Feghouli procedente del Grenoble francés. Un jugador de tan solo 20 años al que muchos catalogan como el “nuevo Zidane”. Lo tendrá dificl para hacerse un hueco en el equipo titular pero su juventud le augura un futuro prometedor. Se barajo la posibilidad de una cesión pero el centrocampista ha conseguido convencer a Unai Emery.
Una de las joyas de la corona llegó en la cuarta incorporación. Roberto Soldado, tras plasmar una temporada inmejorable en Getafe en el que consiguió 20 goles, llega a Mestalla para ser el delantero referencia. El jugador, que conoce muy bien la ciudad, disputará la Liga de Campeones con el Valencia, del que sus opciones en Europa dependerán en buena parte de él.
Tino Costa fue el siguiente en recalar en las filas de Unai Emery. El centrocampista argentino llega con la difícil misión de suplir la baja de David Silva, un hombre que en poco tiempo se convirtió en una pieza clave de los éxitos valencianos. El jugador procede del Montpellier francés y fue adquirido por 6,5 millones de euros. Difícil tendrá encontrar un hueco en el mediocampo blanquinegro con la presencia de su compatriota Banega, pero por ambición y ganas no será.
Aduriz fue la sexta incorporación a petición expresa del técnico vasco del Valencia a cambio de 4 millones de euros. Un jugador que destaca por su gran juego aéreo y su gran capacidad de desmarque. Si Emery decide jugar con dos delanteros, Aritz puede firmar una delantera letal junto a Roberto Soldado que hará temblar a algunas defensas de primera división y Europa.
Y cuando la plantilla parecía cerrada, llegó la gran sorpresa. Días antes del cierre de mercado, Alexis firmó sorprendentemente por el Sevilla y el Valencia se vio obligado a encontrar un sustituto, y ese fue Marius Stanckevicius. Precisamente, el exjugador del Sevilla, que puede ejercer tanto de central como de lateral derecho, llega a la capital del Turia procedente de la Sampdoria en calidad de cedido para aportar seguridad y competencia en la retaguardia.
El Valencia ha conseguido hacer caja con las ventas de jugadores importantes. No obstante el conjunto presidido por Manuel Llorente tiene la misma o incluso más ambición que la campaña anterior, sin olvidarse del reto que supone volver a disputar la máxima competición continental tres años después.