martes, octubre 20, 2026
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El Villarreal se queda a medio camino en Anfield (4-3)

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El Submarino llegó a ponerse 0-2 en la primera mitad, pero no supo gestionar la reacción del Liverpool y terminó cayendo por 4-3 pese a luchar hasta el final en el feudo ‘red’

Georges Mikautadze, autor del 0-1 del submarino. Fuente: Villarreal CF

El Villarreal tuvo en sus manos una de esas noches capaces de cambiar la percepción de un equipo en la temporada, pero terminó marchándose con la sensación de siempre: de haber dejado escapar una oportunidad enorme. El conjunto amarillo se atrevió a mirar de frente al Liverpool, pero tan solo durante una parte del encuentro. En el resto del partido, los de Iraola arrollaron a un submarino que no pudo ni ver venir las acometidas locales.

El arranque invitaba al optimismo. El Villarreal encontró espacios y castigó las dudas defensivas de los ingleses, con un error clamoroso de Virgil Van Djik, poco acostumbrado a fallar y que al igual que contra el Napoli, no desaprovechó Mikautadze. Empezó mejor y así de bien continuó hasta que Saliba tras una conducción espléndida y un pase maravilloso a Cardona puso el 0-2 en el marcador. Los de Iñigo Pérez estaban cómodos, pero sabían que el partido era largo, demasiado largo. El problema llegó cuando tuvo que gestionar las emociones, proteger la ventaja y sobrevivir a los momentos de máxima presión.

Ahí estuvo el punto de inflexión. El Liverpool en Anfield, con todo de cara, es una apisonadora. El Villarreal, que había conseguido poner nervioso a uno de los grandes de Europa, pasó a jugar condicionado por la inercia de un rival que ya no necesitaba demasiadas invitaciones para hacer daño. Encajar dos goles antes del descanso fue un golpe especialmente duro, no solo por el marcador, sino por la manera en la que se produjo: dos cabezazos, uno de Mac Allister, que aunque no sea el más alto de la plantilla, sabe de qué va el rematar a portería con la cabeza. Y sobre la bocina, el de Ronald Araújo, tras un fallo claro de Cardona en la marca.

La segunda mitad confirmó esa tendencia. Entro Wirtz al campo, un jugador que le costó al Liverpool más de 140 millones de euros. A partir de eso, el conjunto inglés logró imponer su ritmo y encontró espacios para culminar la remontada. Al Villarreal le faltó contundencia y serenidad para recuperar el control de la pelota y aunque lograba resistir, el partido se veía abocado a que tarde o temprano, el Liverpool encontraría la solución para marcar el gol de la remontada. Y así lo hizo: por medio de Mac Allister de nuevo y de Florian Wirtz, sentenciaron un partido que había ilusionado a los groguets, para devolverlos a la realidad en cuestión de una hora de juego.

A pesar de la superioridad local, el Submarino tuvo personalidad para no renunciar. El tanto de Tani Oluwaseyi en el tramo final, que colocó el 4-3, fue la prueba de que el equipo todavía tenía algo que decir. El Villarreal apretó hasta el último momento y obligó al Liverpool a no relajarse en una recta final que volvió a abrir una pequeña ventana a la esperanza. Pero Anfield no suele conceder demasiadas segundas oportunidades. El fallo ya estaba cometido y el Villarreal se marchó del templo ‘red’ sin premio.

Competir durante muchos minutos no basta si no eres capaz de mantener el nivel cuando el rival encuentra su momento y el Liverpool, con muy poquito, encontró una vía para destrozar al Villarreal. La distancia con los grandes también se mide en esos detalles, en la capacidad de resistir cuando todo parece ponerse en contra. Y es algo contra lo que le cuesta y mucho hacer frente al Villarreal. No solo a este submarino de Iñigo Pérez, sino históricamente. Le cuesta mucho aguantar las ventajas contra los grandes en este tipo de escenarios.

El resultado deja frustración, aunque también una lectura menos negativa de lo que podría parecer. El Villarreal demostró que tiene recursos para hacer daño a un rival de primer nivel, pero necesita transformar esa capacidad en una actuación más completa, sin desconexiones que conviertan una noche prometedora en una derrota. Anfield estuvo cerca de ser el escenario de una gran gesta amarilla. Acabó siendo el recordatorio de todo lo que todavía le falta al Submarino de Iñigo Pérez para convertir sus buenas sensaciones en resultados.

Tres puntos en tres jornadas de Champions League. No es bueno, pero es mejor que la temporada pasada. Dortmund, Napoli y Liverpool. Tres rivales de primerísimo nivel y espera el ‘Gordo’. El imbatible y bicampeón de Europa PSG. A partir de ahí tocará construir poco a poco la ilusión de colarse entre los 24 primeros. El submarino quiso poner el primer escalón que le llevara a ese lugar, pero hoy en Anfield, a pesar de que estuvo cerca, se quedó a medio camino.

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