En el mismo estadio en el que España empezó a recorrer el largo camino que le llevó a ganar su segunda Eurocopa, la selección derrotó "in extremis" a Arabia Saudí, a su vez, el primero de los rivales en la etapa amistosa que conducirá a un reto aún mayor que el que se consiguió en Viena.
- La Sub-17 cae en la final del Europeo
Redacción | NOSTRESPORT.COM
En el mismo estadio en el que España empezó a recorrer el largo camino que le llevó a ganar su segunda Eurocopa, la selección derrotó "in extremis" a Arabia Saudí, a su vez, el primero de los rivales en la etapa amistosa que conducirá a un reto aún mayor que el que se consiguió en Viena, en el inolvidable junio de2008: Sudáfrica 2010.
La victoria de España no podía dejar dudas, pero costó una barbaridad. Del Bosque no quiso tomarse el primer encuentro de preparación a título de inventario, así que empezó con un equipo que muy bien puede ser el titular en la Copa Mundial. Que el rival lo fuera de menor cuantía no alivió la seriedad con la que el equipo nacional se tomó el partido. Una seriedad que no evitó la sorpresa.
La presunta bondad del adversario no impidió que Arabia Saudi se permitiera ciertos lujos aparentemente impensables. O impensables para los que dan por hecho que las distancias teóricas siempre han de plasmarse sobre el campo de juego. No ocurrió durante los ocho primeros minutos, ni segundos más tarde cuando Alnumare recibió un pase de Hazazi, se ncontró con espacios en el centro de la defensa, dribló a Casillas y en magnífica situación andó el balón al lateral de la red. Tamaño sobresalto probaba dos cosas: los saudíes no tenían intención alguna de regalar el partido y tampoco la de hacer de conejillos de indias. El que más sufrió la pegajosidad de los árabes fue Xavi, perseguido infatigablemente por Ateef, de principio a fin. A los 16 minutos, Arabia Saudí dio otro zarpazo inesperado: tras un córner botado desde el lado izquierdo del ataque saudí, el central Osama emergió sobre todos para cabecear el inesperado 0-1. Inesperadísimo.
Los partidos de preparación suelen producir este tipo de fenómenos sorprendentes. La historia del fútbol está repleta de ellos, así que no hay que rasgarse las vestiduras. Son asuntos puntuales, como los tornados de verano que sólo sirven para demostrar por enésima vez que las confianzas no caben en el fútbol global. Un campo en regular estado, una cierta inactividad tras una campaña agotadora y un rival menor, pero no por ello cándido, pueden causar situaciones como la del Nuevo Tivoli. No son excusas, sino realidades. Muy frecuentes cuando lo que se busca, además de ganar, es rodarse para aventuras mayores.
Pero también es verdad, y no hay por qué negarlo, que a la selección le costó hilar el juego, que cometió imprecisiones raras en ella y que, en consecuencia, no encontró por donde progresar ni crear ocasiones de gol. Hasta que a los 30’ se produjo su mejor acción. Fue sencilla: balón largo a Iniesta, situado en terrenos del interior izquierdo. Andrés lo vio claro, que es lo habitual en él, situó a Villa y puso el balón en su cabeza. El "Guaje" no falló. El balón entró, tras golpear en el poste derecho del larguirucho Waleed. Cuatro minutos más tarde, amos tuvo en su cabeza el 2-1, pero, esta vez, la madera mandó fuera el balón. A los 37’ otro disparo del asturiano rozó la ventaja en el marcador.
Aunque al descanso las cosas no eran lo que se esperaba, algunas habían cambiado desde mediado el primer período. Arabia Saudí no exhibía ya ni su frescor ni su poder y España estaba algo más cerca de lo que es. Lo probaban el gol del empate y las oportunidades y, desde luego, su superioridad, manifiesta, incluso en lo físico. La tónica de la segunda parte fue la misma, al extremo de que desaparecieron por ensalmo los peligros sufridos en los inicios del partido, lo que permitió que la selección adquiriera mayor templanza en el toque y mayor presencia en ataque. A los 58’, en otra jugada por la izquierda, un despeje en corto de la zaga saudí lo aprovechó Alonso para lanzar uno de sus habituales remates desde lejos. El cuero, raso, batió al mal situado Waleed.
Parecía que la victoria, apurada, pero justa, justa, pero apurada, estaba segura y no era así. En uno de los tímidos contragolpes saudíes, el balón acabó a pies de Alsahlawi, que remató como pudo, es decir, sin demasiado peligro. Su fortuna y la de su equipo fue que el esférico golpeó en Nawaf, despistó a Casillas y causó un efecto devastador en las gradas. Nada hacía presumir lo que estaba pasando, pero con la selección española no hay quien juegue. Cuando la suerte del choque parecía decidida surgió la cabeza de Fernando Llorente para cabecear en el minuto 90 el tanto de la victoria, en un partido de preparación. De preparación pura y dura. Lo importante está por llegar. España sufrió y ganó. Vendrán tiempos mejores.
Resultado: España, 3 (Villa, Xabi Alonso y Fernando Llorente); Arabia Saudí, 2 (Osama y Alsahlawi)).
Goles.
0-1 (13’).- Córner lanzado desde el lado izquierdo del ataque saudí que cabecea Osama.
1-1 (30’).- Iniesta progresa por la izquierda y su precioso centro lo cabecea Villa.
2-1 (58’).- Xabi Alonso, de remate raso desde fuera del área.
2-2 (74’).- Alsahlawi dispara, el balón roza en uno de sus compañeros y entra.
3-2 (90’).- Saque de esquina que cabecea impecablemente Llorente.
Campo.- Nuevo Estadio del Tivoli (Innsbruck). 7.500 espectadores, casi la mitad de ellos seguidores de España y una centena de hinchas saudíes, la mayor parte, mujeres, embozadas hasta los ojos. Asistieron al encuentro el presidente de la RFEF Ángel Villar y el director deportivo Fernando Hierro.
Alineaciones.
España: Casillas; Sergio Ramos (Capdevila, 60’), Puyol(Marchena, 60’), Piqué, Arbeloa; Busquets; Silva (Navas, 60’), Xabi Alonso, Xavi Hernández (Javi Martínez, 75’), Iniesta (Pedro, 60’); Villa (Fernando Llorente, 70’).
Arabia Saudí: Waleed; Shuhail, Osama, Ateef (Abullatifa, 83’), Kamil (Khairat, 89’); Alnumare (Jezawi, 82’), Abdoh (Asiri, 69’), Hazazi (Alsahlawi, 65’), Kariri;Alfraidi (Nawaf, 66’) y Mishal.
Árbitro.- El colegiado austríaco Thomas Einwaller
Fuente y fotografías: http://www.rfef.es/