El Valencia visita este lunes un estadio inconquistable para él en los últimos seis años. La historia ha deparado una enumeración de malos partidos, tristes imágenes e impotencia blanquinegra en las visitas al Sánchez Pizjuán.
David Gutiérrez | NOSTRESPORT.COM
Desde que el Valencia refrendase su sexto título de Liga con una brillante victoria por 0 goles a 2 en el Sánchez Pizjuán, su trayectoria en el estadio del Sevilla ha sido un completo desastre.
Los números son como el algodón, no engañan, y, en este caso, delatan una racha sumamente negativa del equipo valencianista en terreno hispalense. De los últimos seis enfrentamientos ligueros entre ambos equipos en el Pizjuán el Valencia ha salido derrotado en cuatro, mientras que en los otros dos restantes ha cosechado sendos empates.
Paupérrimo balance por sí solo, pero más aún si contemplamos las estadísticas goleadoras de esta media docena de envites: 11 goles a favor del Sevilla por 3 del Valencia.
A estos datos cabe sumar una efeméride más: la que supuso la eliminación del Valencia en la Copa del Rey de hace dos cursos en este mismo escenario. Squillaci, actualmente en el Arsenal, marcaba sobre la bocina el gol que colocaba el 2-1 final del partido de vuelta de los cuartos del torneo del K.O. y cerraba las puertas al Valencia de un torneo cuya final se disputaba en Mestalla.
Aparte de las cifras desfavorables, los duelos entre Sevilla y Valencia también son fuente de malos recuerdos para la afición valencianista por otras cuestiones. Por ejemplo, el codazo de Dani Alves a David Silva en la temporada 2005/2006 que no fue sancionado por el árbitro de la contienda. El canario se tomaría la justicia por su cuenta y le devolvería el recado al brasileño, aunque esta vez sí que sería bajo la atenta mirada del colegiado, quien no dudó en mostrarle el camino a los vestuarios.
En el mismo partido, un impotente Valencia veía como Edu se volvía a romper el ligamento cruzado anterior de la rodilla, apartándose varios meses de la actividad.
Por último, cabe destacar que una derrota por 3-0 precipitó la destitución de Quique Sánchez Flores en la temporada 2007/2008, pese a que el Valencia se mantenía en puestos de Liga de Campeones.
Todo se ha dado mal en las últimas visitas al feudo sevillista. Un coliseo que trae buenos recuerdos por ser escenario de la sentencia de la Liga del año 2004, pero que no ha supuesto más que pesadillas desde entonces, impregnado en una rivalidad de la que, hasta el momento, sólo el Sevilla ha salido beneficiado.