David Ferrer siempre recordará 2011 como su mejor año tenístico. El de Jávea, al que muchos daban por muerto por su descenso en el ranking tras la temporada en la que alcanzó la final de la Copa Masters, ha resurgido de sus cenizas, consiguiendo un alto nivel de tenis y unos números al alcance de pocos que le han devuelto a los puestos de honor de la clasificación.
Alberto Chilet | NOSTRESPORT.COM
David Ferrer siempre recordará 2011 como su mejor año tenístico. El de Jávea, al que muchos daban por muerto por su descenso en el ranking tras la temporada en la que alcanzó la final de la Copa Masters, ha resurgido de sus cenizas, consiguiendo un alto nivel de tenis y unos números al alcance de pocos que le han devuelto a los puestos de honor de la clasificación.
La victoria en Auckland en su primera aparición de la temporada, era solo un reflejo de lo que vendría por delante. Y es que Ferrer demostró ya en tierras australianas, que era uno de los jugadores más en forma de la ATP. En el primer Grand Slam de la temporada, pasaba por encima de un Rafa Nadal mermado, e incluso le complicaba la vida a Murray en su superficie por antonomasia.
Con la llegada de la tierra batida, Ferru se creció aún más. Se llevó los 500 puntos de Acapulco y solo Nadal le impidió la victoria en Monte Carlo y Barcelona. Todo ello sin descuidar la pista dura, pues en Miami alcanzó los cuartos. Es precisamente esta regularidad, que no tuvo otros años, la que le ha hecho ir subiendo puestos poco a poco.
Tras cruzársele Djokovic en el camino en Madrid, Roland Garros y Wimbledon se le podrían haber dado mejor, pero el de Jávea se rehízo con una final en Bastad y sumando importantes puntos en la gira americana. Con ellos, se asentaba en la quinta plaza del ranking ATP.
Llegando incluso a la final de Shangai, luchando ante Murray, el alicantino encontró el único borrón de su expediente en su tierra, Valencia, siendo eliminado por Mónaco en el Ágora. Pero al incansable tenista aún le quedaban fuerzas para hacer cuartos en París, y dar mucho que hablar en una Copa Masters de Londres en la que cerca estuvo de repetir final.
Quizás técnicamente no es de los mejores, pero a batallador pocos le vencen y su juego de piernas es envidiado en todo el circuito. El mejor restador volvió en 2011 para asentarse donde le corresponde, en el Top5.
Aunque más allá de su gran temporada individual, si hay algo que ha marcado a Ferru también este año es su gran papel en la Copa Davis, competición donde logró importantes victorias, tanto en semifinales como en una final en la que sacó un partido vital ante Juan Martín Del Potro en cinco sets. Por todo ello, 2011 permanecerá en el recuerdo de mucha gente, pero de una manera especial en la cabeza de un David, que por muchos momentos, hizo de Goliat.