Una vez más la lógica y el historial terminó pesando. El de Manacor se quedó con un partido que pudo haber sido de Ferrer en el segundo parcial cuando estuvo a dos puntos de finalizarlo y teniendo a Rafa contra las cuerdas. Lo dejó escapar llegando a tie-break donde Nadal resucitó. Ya en el tercero Ferru fue apabullado, y se fue del partido mentalmente. Una derrota que duele para el de Alicante, porque HOY era el día para vencer a Nadal. Y Ferrer dejó pasar esta oportunidad. Un partido para el análisis: 6-4, 6-7 y 0-6.
Ezequiel P. Pernica | NOSTRESPORT.COM
Una vez más la lógica y el historial terminó pesando. Nadal se quedó con un partido que pudo haber sido de Ferrer en el segundo parcial cuando estuvo a dos puntos de finalizarlo y teniendo a Rafa contra las cuerdas. Lo dejó escapar llegando a tie-break donde Nadal resucitó. Ya en el tercero Ferru fue apabullado, y se fue del partido mentalmente. Una derrota que duele para el de Alicante, porque HOY era el día para vencer a Nadal. Y Ferrer dejó pasar esta oportunidad. Un partido para el análisis: 6-4, 6-7 y 0-6.
Y es que hasta el 6-5 a su favor, durante la segunda manga, David Ferrer estaba realizando el partido perfecto ante un rival durísimo como lo es siempre Rafael Nadal, adjudicándose el primeer set por 6-4.
Se veía a un David Ferrer muy concentrado y jugando fríamente, sin entrar en el juego de su rival, se notaba una estrategia pensada por él y su entrenador Javier Piles para poder superar de una vez por todas al más grande escollo que ha tenido su pupilo en tierra batida y que le ha impedido sumar muchos títulos, además de escalar más arriba en el ranking.
Era el juego perfecto, hasta allí David Ferrer estaba enloqueciendo a Nadal, pero desaprovechó su saque y a náda más de dos games con el saque de Rafa, Ferru perdió el norte: Entró en el juego de su rival. Eligió liquidarlo a lo Ferrer, a pura potencia. Y tratar de jugarle a Nadal con potencia es lo peor que pudo haber pasado. Ferrer le dio vida al de Manacor y fueron a tie-break. Allí el mejor del mundo en tierra batida resurgió de sus cenizas y se quedó con el segundo set.
Ya en el definitivo las cosas volvieron a la normalidad y las especulaciones de que Nadal no podría soportar el trajín de una tercer manga quedaron postradas en tierra. Ya era demasiado tarde, Ferrer se había ido del partido, lo sentía perdido y no había forma ni de hacerlo volver a su táctica inicial ni de alcanzar un Rafa que se dio cuenta de que podía ganar. 6-0: demasiada diferencia en un partido que fue todo lo contrario hasta el tie-break de la segunda manga.
Ferrer estuvo muy cerca, se quedó a las puertas de un logro personal y de poder darse el gusto de superar al mejor que existe en el polvo rojo. Estuvo a sólo dos puntos. Fue como que la hayan igualado el resultado en el minuto 90, y en el tiempo suplementario lo hayan goleado. Nadal volvió a ser Nadal, y Ferrer volvió a ser "Ferrer ante Nadal" (porque una cosa es Ferrer y otra muy distinta "Ferrer ante Nadal"). Y es que Nadal es una especie de Ferru potneciado, es un espejo pero mejorado. No por nada es el mejor de la historia en éstas superficies.