Ni la lluvia que interrumpió momentaneamente el partido en terreno francés pudo detener a Rafa Nadal. Y fue el alicantino David Ferrer quien esta vez cayo como presa ante la fiera. Nada que hacer ante un tenis de otro planeta, así Ferrer le dice adiós a un muy buen Roland Garros 2012. El balear, legó a su final 17 en Grand Slam.
Ezequiel P. Pernica | NOSTRESPORT.COM
Nada que hacer. Nadal ha sido imbatible a lo largo de todo el torneo y hoy viernes, no ha sido la excepción, por más que enfrente tuvo a alguien que lo conoce muy bien. Ferrer no pudo y no supo cómo mejorar para revertir su juego. No hubo manera, le salen todas. Fue en el segundo set, antes de que la lluvia suspendiera el partido, Rafa cayó al suelo tras devolverle un drop y David lo tenía a su merced para quedarse con el punto. Aún no se sabe cómo, Rafa, desde el piso, logró llegar a esa pelota y quedarse con ese punto. Eso confirma a Nadal como amo indiscutido de la tierra batida y que estará una vez más en la final de Roland Garros y será su final número 17 en Grand Slam.
Fue un 6-2, 6-2 y 6-1. Fue un huracán. Ni el buen comienzo del alicantino en los primeros sets pudo complicar, aunque sea un poco, al mejor de todos los tiempos en esta superficie. Ni bien el balear pudo quebrar el saque del valenciano todo resultó cuesta arriba para el guerrero de Jávea ante un tenis de otro planeta. A partir de allí, Ferrer perdió la vista en el plan que se había propuesto desde el comienzo y perdió la tranquilidad con la que había comenzado.
David Ferrer, todo un guerrero de este deporte, un luchador incansable, se vio total y absolutamente doblegado por Rafael Nadal. Nada que hacer cuando se pelea contra el viento. Nada que hacer cuando se pelea con un huracán, con un huracán que se llama Nadal. Y que ni la lluvia pudo detener en el cielo nublado de Roland Garros.