Wayne Rooney puso la guinda a la noche europea consiguiendo el tanto que aseguraba la clasificación del Valencia para la siguiente ronda de la Liga de Campeones.
David Gutiérrez | NOSTRESPORT.COM
Desde que el 2-0, obra de Soldado, sentenciaba el partido entre Valencia y Bursaspor las miradas de la parroquia valencianista se orientaron hacia Ibrox Park, donde Rangers y Manchester United se enfrentaban en un duelo indirectamente transcendental para el futuro de la entidad che en esta competición.
Una victoria escocesa hubiera complicado sobremanera la clasificación de los del Turia para la siguiente ronda, ya que casi les obligaría a ganar en Old Trafford en la última jornada de la fase de grupos, obviando la victoria del Rangers frente a los débiles turcos en el otro enfrentamiento del grupo.
La emoción se mantuvo hasta las postrimerías del choque de Glasgow, y a falta de 5 minutos del final Wayne Rooney se encargó de aliviar a la hinchada blanquinegra, convirtiendo en gol el penalti que en instantes previos había cometido el delantero Naysmith.
La estrella de los “diablos rojos” refrendaba la clasificación matemática del equipo che para los octavos de final, y la única duda que todavía sobrevuela sobre este grupo es la posición que ocuparán ingleses y valencianos al término de las seis jornadas que componen esta fase.
El próximo 7 de diciembre se disputará en el “teatro de los sueños” el encuentro entre Manchester United y Valencia, por lo que los de Emery se enfrentarán en tan sólo 3 días a dos grandes del fútbol europeo como son los de Ferguson y el Real Madrid –el sábado 4 de diciembre-.