El Valencia visitaba el feudo del Athletic de Bilbao con la idea de seguir con la buena racha de visitante, mereció durante todo el partido pero no pudo efectivizar las buenas ocasiones que tuvo gracias a las brillantes intervenciones de Gorka Iraizoz que aportó vida y alma para defender la portería local. Muniaín, quien había ingresado en la segunda parte, facturó para los de Bielsa para sumar tres puntos vitales en la pelea por no descender.
Ezequiel P. Pernica | NOSTRESPORT.COM
El Valencia visitaba el feudo del Athletic de Bilbao con la idea de seguir con la buena racha de visitante, mereció durante todo el partido pero no pudo efectivizar las buenas ocasiones que tuvo gracias a las brillantes intervenciones de Gorka Iraizoz que aportó vida y alma para defender la portería local. Muniaín, quien había ingresado en la segunda parte, facturó para los de Bielsa para sumar tres puntos vitales en la pelea por no descender.
Banega y Feghouli, las claves del buen juego
El Valencia fue a por todas cuando saltó al verde césped del San Mamés, pero no pudo ser. Y es que durante todo el partido el Valencia mereció al menos el empate, sin mencionar que a lo largo de todo el desarrollo tuvo las situaciones más claras entre ambos equipos. Los de Valverde saltaron al campo de juego con un 4-4-2 conformado por Guaita como guardián, una linea de cuatro con Barragán, Víctor Ruíz, Mathieu y Cissokho. LA cocina de la creación estaba integrada por Ever y Tino, mientras que Feghouli y Piatti se repartían las bandas con un Dani Parejo más retrasado para la conexión y Valdez como ariete. El equipo supo tener un Feghouli impecable, quien fue el mejor jugador del conjunto valenciano, con Banega tratando de aportar claridad entre líneas, Valencia no se pudo hacer con los tres puntos, ni siquiera birlar uno. Pero los de Valverde lograron sacar una mínima diferencia en cuanto al juego, en la pulseada de la posesión de pelota y además tuvieron las situaciones más claras.
Iraizoz emula a Gandalf, el gris
Los blanquinegros vuelven a la capital del Turia, cabizbajos, sabiendo que no merecieron la derrota. Pues las más claras estuvieron del lado de los de Valverde, y a la hora de merecimientos la balanza debió inclinarse a su favor, pero esto es fútbol y gana el que convierte. Y ese ha sido el Athletic al fin de cuentas, y estos tres puntos le resultan fundamentales para escaparle al abismo. Y es que a veces el fútbol es así, cruel, cuando el balón no quiere entrar, más allá de los merecimientos. Emulando a Gandalf el gris, el mago protagonista de la opera prima del escritor JRR Tolkien, “El Señor de los anillos”, Gorka Iraizoz se plantó ante la ofensiva blanquinegra y les dijo “¡No pasarán!”. Y así fue, detuvo en varias ocasiones lo que pudo ser la victoria de su rival. A Feghouli, en varias ocasiones, Piatti y a Dani Prejo en un balón parado, el portero del Athletic hizo magia como Gandalf para impedir que el Valencia inaugure el marcador.
Mathieu, Valdez y Piatti, en deuda
Del buen desempeño del conjunto visitante los que más han arrojado déficit fueron MAthieru, Piatti y Valdez. El francés vuelve de un gran parate y le ha tocado jugar en una posición que no es la suya, se lo vio incomodo y perdió la mayoría de los balones aéreos que centraban desde los estremos el local, Aduriz ganó en la mayoría de las ocasiones de cabeza y con el ingreso de Muniaín persió la marca de Iker y este definió un partido que en el desarrollo había sido muy parejo, más allá de los merecimientos del Valencia. En cuanto a Piatti se esperaba mucho más explosión por la izquierda y en los últimos metros y más allá de un buen remate no le pudo aportar la claridad necesaria a su equipo. Lo mismo sucedió con Valdez, héroe improvisado de los últimos minutos fuera de casa no pudo aportar durante la mayoría del partido lo que suele hacer cuando el reloj le respira en la nuca.
Muniaín efectivo y Soldado, irreconocible
Muniaín y Soldado saltaron al verde casi en simultáneo a diferencia de pocos minutos y tuvieron una suerte dispar, para que la balanza, al menos en el resultado se decante hacia los de Bilbao. En una contra el vasco aprovechó un mal rechazo de la defensa valencianista y arruinó la buena tarde de Guaita, quizá en el momento en que el Valencia merecía inaugurar el resultado. Del otro lado, soldado estuvo casi igual que David Ferrer durante el día de ayer: irreconocible. Tuvo tres situaciones y no pudo empatar el partido, una de ellas, debajo del larguero. Evidentemente, el estado gripal del ariete le ha congestionado su olfato goleador porque no se puede explicar como un delantero de la capacidad y técnica de Soldado ha malogrado una situación inmejorable.
El Valencia no pudo obtener la victoria más allá de las buenas propuestas e intenciones solo gracias a Iraizoz hizo magia como gandalf para no permitir que el valencia le robe tres puntos vitales en la lucha por no descender.